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El láser y el radar descubren los secretos de los puentes romanos de Galicia

Descubrir arcos ocultos, visualizar el perfil alomado de la época medieval, localizar un grabado renacentista sobre un arco romano o detectar restauraciones. Estos son algunos de los resultados obtenidos por investigadores de la Universidad de Vigo tras analizar más de 80 puentes romanos y medievales con la ayuda de un georradar, un escáner láser y modelos matemáticos, una tecnología que ayuda a su conservación. El último puente analizado por el grupo de Geotecnologías Aplicadas ha sido el de Monforte de Lemos, en Lugo. El georradar ha informado de la existencia de dos arcos huecos y ocultos bajo tierra en una de las orillas, además de facilitar datos como el espesor de las piedras del interior, explica Mercedes Solla, una de las autoras y actualmente profesora en el Centro Universitario de la Defensa (Marín, Pontevedra). El georradar o radar de subsuelo está constituido por una antena –que emite y recibe pulsos de corta duración–, una unidad de control y un ordenador. El conjunto se puede montar en una especie de carrito, donde va instalado el sistema, o en un vehículo móvil de inspección para ir tomando los datos sobre la calzada del puente. La información de este sistema se complementa con la que ofrece el LiDAR o láser escáner terrestre, cuyo haz barre todo el puente para tomar en unos minutos las coordenadas X, Y, Z de millones de puntos del monumento, señala Solla. El resultado es una nube de puntos, a partir de la que se pueden obtener planos detallados y modelos en 3D. En el puente romano de Lugo, los investigadores han identificado las restauraciones que se han efectuado a lo largo del tiempo, diferenciando las zonas en las que se ha empleado granito –donde las ondas del radar se propagan más rápido– de aquellas en las que aparece esquisto, un material con menor conductividad. También se ha detectado que el perfil del puente fue durante la Edad Media, aunque hoy sea recto.

RedacciónT21

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