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La prensa española vive paralizada la transición a Internet

El director de El Mundo, Pedro J. Ramirez, denunció el pasado diciembre, en la conferencia anual de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), «la parálisis, la pasividad, el bloqueo, el conformismo y la falta de respuesta colectiva» de los editores ante la crisis económica y el cambio de modelo de negocio del sector.

Fue la voz discordante de la gran mayoría, que sigue planteando el papel y la impresión como el núcleo de su negocio.

La AEDE está presidida por Luis Enríquez, responsable de Vocento, uno de los grupos de comunicación más potentes del país. Vocento, con su red de diarios regionales, era una máquina de ganar dinero, pero ya no lo es. Valía en bolsa 1.837 millones de euros en 2006 y vale 202 millones al cierre del 24 de enero pasado. Los ingresos consolidados del grupo Vocento vuelven a caer el 14,1% hasta septiembre, según datos contenidos en el último número de Noticias de la Comunicación.

La serie histórica de la reducción del volumen de negocio de las empresas españolas de medios de comunicación es impresionante: en 2010 retrocede el 1,5%, un año después la caída crece al 7,3%; el 2012 se anota un -10,3% y el ponderado en los nueve primeros meses del pasado año es de -9,6%.

El hecho notable de que las webs de algunos diarios tengan grandes audiencias, millones de visitantes únicos al mes, es un consuelo baldío si esas audiencias no se rentabilizan de manera adecuada. Lo han dicho los responsables del Financial Times, tal vez el mayor éxito de transición digital de la prensa por ahora, que tiene casi 400.000 suscriptores digitales y ya el 50% de los ingresos totales del grupo vienen de los servicios digitales: «agregar y mantener los suscriptores digitales no es un negocio fácil ni barato».

En España, la inmensa mayoría de los medios de prensa están por debajo del 5% de ingresos digitales sobre facturación total. Por poner una comparativa, según la consultora Enders Analysis, la prensa británica alcanzará este año el 20% de facturación digital sobre facturación total. El prestigioso The Guardian, cuya web tiene una audiencia de 78,7 millones de visitantes únicos, a pesar de lo cual el periódico pierde 30 millones de libras al año, está en el 32% de facturación digital sobre el total.

Pero ha vendido sus actividades de radio por 253 millones de libras y acaba de vender su participación en Trader Media Group, especializada en publicaciones de anuncios clasificados, por otros 600 millones de libras. Y todo para invertir en el naciente negocio digital, que es bastante más que poner informaciones en Internet. Un sector en experimentación, caro y de alto riesgo. Pero el mayor riesgo es seguir confiando en el papel.

Tres años

Si en tres años tus ingresos digitales están por debajo del 50% de tu facturación total estás muerto. Esto es algo de lo que viene anunciando John Paton, presidente de la editora Digital First y uno de los mayores expertos mundiales en el tema.

Su grupo ingresa 200 millones de dólares en publicidad digital (sólo el 15% proviene de los banners) y va a invertir 100 millones de dólares adicionales a los 100 que ya invierte en su negocio digital. La transición digital es cara y arriesgada, pero ineludible.

En la presentación de la Asociación de Editores On Line de EE.UU., el 23 de enero en Miami, Paton fue muy contundente. Dijo que la mayor parte de la cúpula empresarial de la prensa americana tienen demasiado miedo a tomar los riesgos necesarios, aduciendo que todavía hay mucha vida en la impresión y que los ingresos digitales son escasos e inciertos. Ponen en el digital escasos recursos y escaso talento.

Paton los fulmina: «en el sector de la prensa o la TV en abierto, si usted confía en el pasado para futuras proyecciones, lo único que está determinando es la fecha y hora de su muerte. Nuestro futuro no tiene nada que ver con nuestro pasado».

Propone la siguiente ecuación: si usted tiene todavía un dólar de beneficio, se convertirá en una pérdida de 0,56 antes de cinco años. Más de la mitad de toda la publicidad impresa de EE.UU. ha desaparecido desde 2006 y la tendencia no se ha amortiguado por la recuperación económica general. «La impresión está muriendo mucho más rápido de lo que nadie esperaba».

El drama de los editores españoles de prensa -además de su estrategia demasiado inmovilista- es que su durísima situación de crisis les hace muy difícil realizar grandes inversiones en digital. Por eso el Gobierno debe ayudar de manera resuelta, debe bajar el IVA a los productos digitales, que pagan un inasumible 21%, mientras que en la vecina Francia lo van a bajar al 2,1%.

Debe, además, declarar el sector en reconversión y dotarle de las ventajas que han tenido otros sectores en crisis, máxime si tenemos en cuenta que la información es un negocio estratégico y crítico para la imagen y la competitividad de España. La alternativa es un cataclismo muy próximo y la colonización de la información en español por actores exteriores.

Este artículo se publicó originalmente en Media-Tics . Se reproduce con autorización.