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Bernard-Henri Lévy: Hay que salvar a Sakineh Ashtiani

Sakineh Mohammadi Ashtiani no será lapidada. Ante la movilización internacional, las autoridades iraníes han anunciado que no ejecutarán la sentencia dictada por los jueces. Pero, atención: Sakineh Mohammadi Ashtiani aún no está a salvo, ya que todavía pueden aplicarle lo que en Irán llaman púdicamente "pena sustitutoria", es decir, la muerte por ahorcamiento, por ejemplo. Ahora bien, ¿qué crimen cometió Sakineh Mohammadi Ashtiani, una madre de familia de 43 años? (…) Su crimen, su único crimen, no es otro que el de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con un hombre varios años después de… ¡la muerte de su marido! La acusación sería grotesca si sus consecuencias no fuesen tan abominables. Sería digna de figurar en el extenso repertorio de dislates y locuras de los Estados totalitarios si no fuera porque al menos seis personas (cinco hombres y una mujer) han sido lapidadas desde el año 2002, pese a la moratoria decretada entonces sobre este tipo de castigo. Por todas estas razones, el de Sakineh Mohammadi Ashtiani es un caso de vital importancia. Por todas estas razones, tenemos que ser muchos, tenemos que sumarnos masivamente al movimiento de opinión originado en Canadá (desde el , impulsado por Heather Reisman, Marie-Josée Kravis y otros), en el Reino Unido (con el espectacular llamamiento lanzado el viernes 9 de julio desde la primera plana de The Times, y que yo mismo firmé), en Estados Unidos (en torno a personalidades como mi amiga Arianna Huffington) y, hoy, en Brasil (gracias a los esfuerzos del editor de Companhia das Letras, Luis Schwarcz). Deben enviar su llamamiento al ayatolá Sayed Alí Jamenei, guía supremo de la República Islámica de Irán, cuya dirección de acaba de hacer pública . También pueden enviárselo a través de su . Hay que inundar de mensajes los despachos de estos funcionarios. Todos deben ser conscientes de que el mundo tiene los ojos fijos en ellos y en el destino de Sakineh Mohammadi Ashtiani, así como de las otras 11 personas (ocho mujeres y tres hombres) que, en otros corredores de la muerte, esperan para saber si serán lapidadas o no. Hay que recordarles que un gran país como el suyo, heredero de tan excelsa cultura, no puede aferrarse a unas prácticas punitivas tan atrozmente bárbaras y que contravienen tan abiertamente el "Pacto internacional relativo a los derechos civiles y políticos", del que Irán es signatario.

RedacciónT21

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