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El 10 por ciento de la población mundial sufre de trastornos mentales

El diez por ciento de la población mundial sufre trastornos mentales, según indica el presidente de la International Brain Research Organization (IBRO), Carlos Belmonte, invitado central al IX Seminario Internacional de Neurociencias, que se lleva clausura hoy en Bogotá (Colombia). El doctor Belmonte asegura que en la actualidad existe una percepción equivocada y es la de separar las enfermedades neurodegenerativas –como el alzhéimer, párkinson, entre otras–, de las siquiátricas, que también son del cerebro. La depresión representa casi el 5% de la población mundial. Y hablo de depresión grave. Es un problema epidemiológico brutal. Además de la esquizofrenia y la bipolaridad. Sumando todas estas enfermedades del ánimo, por decirlo de alguna manera, tendrían una incidencia del 10% de la humanidad. La solución de las enfermedades mentales es uno de los grandes objetivos de la neurociencia, pero hay que ir mucho más lejos, declara. Añade que la Neurociencia ha cobrado mucha importancia en la actualidad porque todos nuestros hábitos de vida y valores sociales dependen del cerebro. Eso es lo que nos hace humanos. Cada vez hay más conocimiento de cómo aprendemos, la causa de la violencia, los fundamentos biológicos de determinados comportamientos, etc. Y todo gracias a la Neurociencia. En cuanto a las enfermedades neurodegenerativas, Belmonte afirma que se registran niveles muy diferentes. Por ejemplo, hay avances a nivel molecular sobre cómo se desconectan las redes neuronales en el alzhéimer y, también hay análisis de predicción, de diagnóstico precoz de las enfermedades. Yo creo que es un campo, como casi todos, donde se progresa en paralelo en muchas líneas. La experiencia nos dice que esa es la manera más eficaz de lograr avances que redundan en el bienestar humano. Destacó el actual estudio, que financió el Gobierno de Estados Unidos, con el trabajo del doctor colombiano Francisco Lopera y el gen antioqueño del alzhéimer, con el fin de lograr diseñar una vacuna que retarde o mitigue sus efectos, inicialmente. Ese es precisamente uno de los caminos efectivos y que se trabaja rápido. Se espera que pueda haber una solución pronta. Pero soluciones mágicas no podremos encontrar. Las grandes multinacionales de medicamentos son conscientes de que necesitan producir algo que represente un salto cualitativo suficiente para que mejoremos el problema. Lo mismo sucede en cáncer y no tenemos una solución, pero la mortalidad de hoy día, comparada con la de hace 20 años, es mucho más baja y se lograron éxitos en casos que se resuelven, o se lucha por la prolongación de más años de vida para los afectados, puntualizó.

RedacciónT21

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