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El Observatorio Espacial Herschel culmina su misión y se retira a una órbita heliocéntrica

La misión científica del Observatorio Espacial Herschel terminó el pasado 29 de abril, cuando se agotaron sus reservas de helio líquido, esenciales para mantener sus instrumentos a una temperatura próxima al cero absoluto. Sin embargo, este leal satélite fue útil hasta el final, sirviendo como plataforma para probar nuevas técnicas de control que normalmente no se pueden comprobar en órbita. Los controladores de la misión enviaron el último comando al satélite el miércoles. En cuanto se agotaron las reservas de helio, los ingenieros de Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) de la ESA en Darmstadt (Alemania), aprovecharon esta inusual oportunidad para llevar a cabo una serie de pruebas con el satélite, que seguía plenamente operativo, aunque incapaz de realizar observaciones científicas. Normalmente, nuestro objetivo es maximizar el retorno científico de la misión, por lo que no podemos hacer nada que pueda interrumpir las observaciones o poner al satélite en peligro, explica Micha Schmidt, responsable de las Operaciones del Satélite Herschel en el ESOC. Pero el fin de la fase de observaciones científicas puso a nuestra disposición un sofisticado satélite con el que realizar pruebas y validar nuevas técnicas, programas y sistemas que se utilizarán de nuevo en otros satélites. Era una gran oportunidad. Micha explica que estas solicitudes fueron enviadas por los equipos de control de la misión en el ESOC, por la industria europea que construyó el satélite y por los equipos de científicos a cargo de sus instrumentos. El comando final, enviado ayer al satélite, fue el último paso en una compleja serie de maniobras y actividades diseñadas para desactivar los sistemas del satélite y llevarlo a una órbita segura alrededor del Sol, más alejada y más lenta que la de la Tierra.

RedacciónT21

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