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Identifican un gen en la mosca de la fruta que controla un movimiento específico

Un estudio publicado en y liderado por la Universidad de Sussex (Reino Unido) ha identificado por primera vez el rol de un gen que controla un movimiento específico. Hasta la fecha son contados los estudios que proveen información precisa sobre los genes que controlan al sistema nervioso, determinando así los movimientos que ejecutamos. Nuestro hallazgo podría –a largo plazo– contribuir al estudio del descontrol motriz característico de enfermedades neurodegenerativas tales como el parkinson y la corea de Huntington, señaló el doctor en biología argentino Claudio Alonso, investigador del Wellcome Trust y Profesor en Genética del Desarrollo de la Facultad de las Ciencias de la Vida de la universidad. El estudio explota la simplicidad del sistema nervioso de la mosca de la fruta identificando un gen que produce una pequeña molécula de ARN (microARN) cuya función controla un movimiento específico. Los investigadores observaron que larvas de que carecían del gen miR-iab4/iab8 eran incapaces de volver a su posición normal cuando se las ponía patas arriba. Ese gen fabrica un pequeño ARN o microARN, una clase de moléculas que regula la actividad de otros genes involucrados en la formación y el funcionamiento normal del organismo. Hasta ahora los roles biológicos de los microARNs del sistema nervioso habían sido relacionados con la diferenciación neuronal, pero no con el control del comportamiento, indica Alonso. Este es el primer ejemplo concreto de un microARN que afecta un movimiento específico, añade. Combinando el uso de métodos genéticos y microscopía de alta resolución, observaron que en las moscas mutantes la alteración del microARN estudiado aumentaba la expresión de un gen llamado (Ubx) que era el que inducía la incapacidad para realizar el movimiento adecuado, destaca Alonso. Y agrega: El movimiento de rotación se puede realizar correctamente solo si el gen Ubx se expresa a niveles normales. En experimentos posteriores descubrieron que dos motoneuronas eran las responsables de ese movimiento específico. También identificamos los músculos que inervan y que hacen posible el movimiento de rotación. A pesar de que los insectos y los mamíferos (incluyendo al ser humano) son muy distintos entre sí los programas genéticos que controlan su formación y funciones vitales son muy semejantes de modo que descubrimientos en a menudo sientan las bases para entender procesos biológicos en los seres humanos.

RedacciónT21

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