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Las relaciones sociales y de pareja dependen de la complejidad genética

Algunos de los misterios del comportamiento humano en pareja podrían explicarse gracias a un estudio reciente que ha demostrado que ciertos genes se activan, en la mosca de la fruta, cuando los individuos de esta especie interactúan con el sexo opuesto. En la investigación, los científicos compararon los perfiles de expresión genética en machos que cortejaron a las hembras, en machos interactuando con otros machos y en machos que no interactuaron con ninguna otra mosca. De esta manera, identificaron un conjunto común de genes que respondían a la presencia de los individuos de ambos sexos, y otros genes que sólo reaccionaban en presencia de miembros de uno de los sexos. Estos resultados sugieren que podríamos depender de una compleja maquinaria genética que afecta a las interacciones sociales, y también que los comportamientos en pareja estarían mucho más influenciados por la fisiología de lo que se pensaba hasta ahora. Por otro lado, si genes similares se identificaran en humanos, las implicaciones serían enormes y podrían ayudar a comprender e incluso a tratar una amplia gama de trastornos relacionados con el comportamiento, como el autismo, afirman los investigadores.

RedacciónT21

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