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Las universidades madrileñas analizan la normativa sobre discapacidad para mejorarla

Seis universidades madrileñas, lideradas por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), están desarrollando el proyecto Madrid Sin Barreras para favorecer la inclusión social de las personas con discapacidad. Para ello, analizan las normativas de accesibilidad en educación, empleo, movilidad o participación, entre otras áreas, con el objetivo de mejorar la regulación existente. Participan también investigadores de la Universidad de Alcalá, la Autónoma de Madrid, la UNED, la Politécnica de Madrid y la Pontificia de Comillas-ICADE. Se trata de un proyecto abierto a la sociedad que pretende integrar a todas las personas interesadas y formar a nuevos especialistas en discapacidad, accesibilidad universal, ajustes razonables y apoyos, explican desde la Carlos III. Para ello, se ofrece un sistema de suscripción para que las personas interesadas se den de alta en la web y puedan informarse de los avances del proyecto o recibir invitaciones para colaborar. Otra metodología que se emplea en el proyecto son las denominadas clínicas jurídicas, que permiten recibir notificaciones de casos de denuncias y situaciones de posibles discriminaciones para poder abordarlas. De esta manera, el proyecto se nutre de estos casos de estudio para construir una teoría sólida y fuerte sobre los derechos en este ámbito. El proyecto abarca todos los tipos de discapacidad, desde la intelectual a la física, pasando por la psicosocial o la sensorial. Estas personas se enfrentan a problemas de discriminación que se producen en muchos niveles, aunque el más relevante tiene que ver con la manera en que la sociedad entiende la discapacidad, comenta el profesor Rafael de Asís. Lo que más se necesita, además de cambiar algunas normas, es concienciar y sensibilizar para que se comprenda la diversidad de estas personas y que pueden interactuar en la sociedad de la misma manera que lo hacemos las personas que en teoría no tenemos ninguna discapacidad, añade. La sociedad acepta más la diversidad física que la diversidad intelectual, según estos investigadores. O dicho de otra manera: el enfoque de derechos, que tiene un alcance limitado en la diversidad física, está prácticamente ausente en la diversidad intelectual, comenta De Asís.

RedacciónT21

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