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Nuevas averiguaciones sobre la formación de la Luna

La teoría dice que la Luna se formó por el choque de un cuerpo del tamaño de Marte, llamado Theia, con la Tierra. Sin embargo, eso no concuerda con la gran similitud de las composiciones de la Tierra y la Luna; ésta debería contener también la huella de Theia, en teoría muy distinta a la de la Tierra. Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Maryland (EE.UU.) ha generado una nueva huella digital isotópica de la Luna que podría resolver el rompecabezas. Analizando un isótopo de tungsteno presente tanto en la Luna como en la Tierra, los resultados sugieren que el impacto de Theia fue tan violento, que la nube de escombros resultante se mezcló a fondo antes de asentarse y formar la Luna. Los hallazgos aparecen en la revista . Los investigadores estudiaron un fenómeno bien documentado de la historia temprana del Sistema Solar. La Tierra y la Luna acumularon material adicional después del impacto principal, y la Tierra recolectó más de estos desechos. Este nuevo material contenía una gran cantidad de tungsteno, pero relativamente poco era del isótopo más ligero, conocido como tungsteno-182. Por eso, sería de esperar que la Tierra tuviera menos tungsteno-182 que la Luna. Efectivamente, al comparar las rocas de la Luna y la Tierra, el equipo observó que la luna tiene una proporción ligeramente mayor de tungsteno-182. La clave, sin embargo, es cuánto. "La pequeña, pero significativa, diferencia se corresponde perfectamente con las diferentes cantidades de material reunidas por la Tierra y la Luna post-impacto", dice el geólogo de UMD Richard Walker. "Esto significa que, justo después de que se formara la Luna, tenía exactamente la misma composición isotópica que el manto de la Tierra." Este hallazgo apoya la idea de que la masa de material creada por el impacto, que más tarde formó la Luna, debió mezclarse a fondo antes de que la Luna se fusionara y enfriara. Otro estudio publicado también en , dirigido por Thomas Kruijer de la Universidad de Münster (Alemania), concuerda con esta explicación. Sin embargo, apuesta por que Theia tenía una composición similar a la Tierra. Alessandra Mastrobuono-Battisti y sus colegas del Instituto Tecnológico de Israel han simulado colisiones entre protoplanetas y han comparado la composición de los supervivientes con la de su último gigante. Los resultados revelan que la mayoría presentan composiciones diferentes, pero alrededor del 20% de los casos (hasta el 40% incluso) tenían composiciones semejantes. Este podría ser el caso de la Tierra y el planeta con el que chocó.

RedacciónT21

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