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Pasar hambre en la infancia tiene efectos en el cerebro a largo plazo

La malnutrición en los primeros años de vida disminuye las capacidades cerebrales en la vejez, señala un estudio realizado por científicos de la Michigan State University de Estados Unidos, con más 15.400 personas ancianas de China. Los resultados obtenidos tendrían implicaciones para muchos países pobres o en vías de desarrollo, advierten los investigadores. En primer lugar, los datos arrojados por la investigación sugieren que luchar contra el hambre infantil no sólo salvaría vidas, sino que mejoraría la salud y potenciaría el bienestar cognitivo de los ancianos. Por otro lado, la lucha contra el hambre infantil reduciría gastos médicos futuros: resulta muy caro para las familias y la sociedad atender a gente que sufre de demencia o de trastornos neurológicos. Desgraciadamente, en la actualidad, 178 millones de niños menores de cinco años no pueden tener un desarrollo físico normal debido al hambre, a infecciones o a ambas causas. Resulta de gran importancia que los políticos entiendan que paliar el hambre de estos niños supondrá grandes beneficios a largo plazo, tanto para ellos como para la sociedad en general, explican los investigadores

RedacciónT21

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