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Un tratamiento con hongos hace que un violín moderno suene como un Stradivarius

Un buen violín no sólo depende de la pericia del fabricante, sino también de la calidad de la madera que se utiliza. El investigador suizo experto en madera Francis W. M. R. Schwarze (EMPA, Laboratorios Federales Suizos para la Ciencia y Tecnología de los Materiales, en St. Gallen, Suiza) ha conseguido modificar la madera para un violín a través de un tratamiento con hongos especiales. Este tratamiento altera las propiedades acústicas del instrumento, haciendo que suene indistinguible de un Stradivarius. Una baja densidad, una alta velocidad de sonido y un alto módulo de elasticidad son cualidades esenciales para conseguir la madera de un violín con tono ideal. A finales del siglo XVII y principios del XVIII el famoso fabricante de violines Antonio Stradivari utilizó una madera especial que había crecido en el período frío entre 1645 y 1715. En los largos inviernos y los veranos frescos, la madera creció especialmente lenta y de manera uniforme, consiguiendo una baja densidad y un alto módulo de elasticidad. Hasta ahora, los fabricantes de violines modernos sólo podían soñar madera con esas cualidades tonales. El profesor Schwarze ha descubierto dos especies de hongos , que degradan la madera del abeto de Noruega y del sicomoro -los dos grandes tipos de madera utilizados para la fabricación de violines- hasta el punto de que su calidad tonal se mejora. "Normalmente, los hongos reducen la densidad de la madera, pero, al mismo tiempo por desgracia reducen la velocidad con la que las ondas sonoras viajan a través de la madera", explica el investigador. "La característica única de estos hongos es que se degradan poco a poco las paredes celulares, induciendo así un adelgazamiento de las paredes. Pero incluso en las últimas etapas de la descomposición de la madera, se mantiene una rígida estructura de andamio a través de la cual las ondas de sonido aún puede viajar directamente".

RedacciónT21

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