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Las frutas y las verduras responden a los ritmos circadianos también fuera de sus plantas

Una investigación de la Universidad de Rice (Houston, Texas, EEUU) asegura que las frutas y verduras, incluso después de la cosecha, responden a las señales de luz y, por lo tanto, cambian su biología mejorando su resistencia ante los insectos y sus valores nutricionales. Este trabajo muestra que las verduras y las frutas después de ser recolectadas responden a los tratamientos externos y, por lo tanto, debemos pensar en ellas como plantas vivas, declara a SINC Janet Braam, investigadora de la Universidad de Rice y coautora del estudio. Los científicos llegaron a esta conclusión a partir de plantas cultivadas en el laboratorio, que cambiaban su fisiología de manera importante a lo largo de la jornada, impulsadas por los ritmos circadianos. Para los científicos, eso supone una ventaja para las plantas, ya que les permite alterar los niveles de sustancias químicas importantes que las protegen de ser comidas por los insectos y otros herbívoros. Además, las verduras crucíferas, como la col, el brócoli y las coles de Bruselas, acumulan glucosinolatos. Se ha demostrado que algunos de estos metabolitos secundarios de las plantas tienen efectos anticancerígenos. Por lo tanto, los expertos creen que este trabajo puede tener implicaciones potenciales para modificar las prácticas de almacenamiento de estos alimentos y optimizar así sus nutrientes y fitoquímicos beneficiosos. Según Braam y su equipo, puede ser beneficioso comer o cocinar las verduras y frutas en los momentos del día en que más se enriquecen de estos metabolitos beneficiosos.

RedacciónT21

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