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Los cazadores-recolectores y los agricultores convivieron sin mezclarse en Centroeuropa durante 2.000 años

El análisis de ADN de dientes y restos óseos prehistóricos ha permitido rastrear la historia genética de la Europa moderna. Dos estudios publicados ayer en describen los patrones migratorios en Centroeuropa durante el cambio hacia a la agricultura entre el Neolítico y la Edad de Bronce. En este periodo muchos cazadores-recolectores mantuvieron sus costumbres mientras otros pueblos ya cultivaban. En un primer estudio, los equipos de investigación analizaron ADN mitocondrial, que se hereda de la madre, extraído de huesos y dientes pertenecientes a 364 esqueletos humanos de las culturas que poblaron la región Mittelelbe-Saale en Alemania durante más de 4.000 años. Los resultados indican que durante el Mesolítico (entre el Paleolítico y Neolítico) los centroeuropeos eran cazadores-recolectores. Después fueron reemplazados por los agricultores neolíticos, que dominaron la zona durante 2.500 años, gracias a la agricultura propia de las regiones de Oriente Próximo, Anatolia y el Cáucaso. Más tarde, estos agricultores intercambiaron material genético con los cazadores-recolectores de Escandinavia. Por lo tanto, los centroeuropeos se relacionaron con los habitantes del norte y compartieron sus conocimientos. Posteriormente, en el Neolítico Tardío (3.000 a. C.), parte de los agricultores migraron al oeste e interaccionaron con los habitantes de la vertiente atlántica. El segundo estudio asegura que los pobladores cazadores-recolectores vivieron junto con los agricultores durante unos 2.000 años desde la entrada de los cultivos en el continente. En esta segunda investigación, los científicos secuenciaron los genomas mitocondriales de 25 individuos del yacimiento arqueológico Blätterhöhle en Hagen (Alemania), mediante el análisis de los isótopos de azufre, nitrógeno y carbono contenidos en los huesos y los dientes. Los resultados reflejan que durante años tres culturas distintas habitaron en el centro de Europa: una de cazadores- recolectores; otra formada por agricultores, probablemente nuevos inmigrantes; y una última también de cazadores-recolectores que subsistían principalmente gracias a la pesca en los ríos. Las muestras analizadas reflejan que estas dos últimas culturas fueron vecinas y vivieron una al lado de la otra durante unos 2.000 años, pero con muy poco o ningún intercambio ni cultural ni genético.

RedacciónT21

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