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Los maya desmembraban y decapitaban a sus enemigos

Un equipo de investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania) ha descubierto una fosa común de 1.400 años de antigüedad en una cueva artificial del centro histórico de la ciudad maya de Uxul, en México. Las marcas de los huesos allí recogidos indican que los individuos enterrados en la cueva fueron decapitados y desmembrados. Los científicos suponen que las víctimas eran prisioneros de guerra o nobles de la propia Uxul. Durante los últimos cinco años, los arqueólogos del departamento de Antropología de las Américas de dicha Universidad han estado realizando excavaciones en Uxul con el objetivo de investigar los orígenes y el de los estados regionales de las tierras bajas mayas. En la cueva mencionada, fueron hallados los esqueletos de 24 personas que no presentaban una articulación anatómica original ". Todos los cráneos yacían esparcidos por el interior de la cueva, no vinculados al resto de sus cuerpos. Incluso la mayoría de las mandíbulas inferiores habían sido separadas de las cabezas, describen los científicos. Los investigadores concluyen a partir de estas evidencias que los cadáveres de las 24 personas fueron decapitados y desmembrados; y que todas ellas tuvieron una muerte violenta (se detectaron marcas de hacha en las vértebras cervicales, lo que representa un claro indicador de decapitación). Los restos pertenecían a 13 hombres y dos mujeres de entre 18 y 42 años de edad en el momento de su muerte. Los análisis de los dientes y los huesos mostraron además que varios de los fallecidos habían padecido desnutrición y habían perdido varios dientes por caries dental. Por otra parte, algunos de los muertos tenían dientes de jade, lo que se interpreta como un signo de estatus social alto. Los arqueólogos de la Universidad de Bonn aún no han podido determinar con certeza si las víctimas fueron prisioneros de guerra de otra ciudad maya o nobles de la propia Uxul. Sólo con futuros análisis de isótopos será posible aclarar si las personas asesinadas fueron miembros de la población local o de otra región de las tierras bajas. "Sin embargo, el descubrimiento de la fosa común sí demuestra que el desmembramiento de los prisioneros de guerra y opositores, a menudo representado en el arte maya, fue una práctica real", concluyen los autores del estudio.

RedacciónT21

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