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Una tecnología no invasiva con láser mide la presión del ojo para detectar el glaucoma

El Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese, en México) ha desarrollado una tecnología no invasiva para medir la presión en el ojo, necesaria para detectar el glaucoma. Se trata de un sensor de presión intraocular en la que se emplean dos láseres: un haz de luz láser pulsado y uno de emisión continua. La prueba concluye en cien millonésimas de segundo. En la cavitación láser se genera una burbuja en un líquido (que puede ser el humor acuoso en el ojo) mediante un pulso láser enfocado por una lente. La burbuja formada en el líquido crece hasta alcanzar su tamaño máximo, del orden un milímetro en el ojo; en seguida la burbuja decrece hasta colapsarse completamente. El tamaño máximo de la burbuja y su duración, o tiempo de colapso están determinados por la presión intraocular. Por el momento se ha probado en un modelo de ojo artificial. Con los métodos actuales, la presión intraocular se mide al tocar, directamente o a través de un flujo de aire, la parte frontal del ojo, provocar un pequeño aplanamiento en el globo ocular, mantener el contacto de 5 a 10 segundos para tomar la presión. Una desventaja de estos métodos de contacto es que la precisión y exactitud de la medición depende de las características físicas del órgano de cada persona; además, al tratarse de una técnica de contacto prolongado, es muy relevante el movimiento del paciente durante la toma de la medición. En cambio, el sensor de presión intraocular basado en cavitación láser no es invasivo toda vez que no existe contacto físico con el globo ocular. Además, la medición se lleva a cabo directamente en el interior del ojo y, por lo tanto, no depende de las características físicas del globo ocular, y se lleva a cabo con extrema rapidez logrando que el movimiento del paciente no sea un factor que afecte la precisión y exactitud de la medición. Su diseño está programado en tres etapas: la primera ya está concluida e incluyó pruebas llevadas a cabo en ojos artificiales; en la segunda se elaborará el prototipo del sensor y se llevarán a cabo pruebas en animales, y en la tercera se realizarán las pruebas clínicas en humanos.

RedacciónT21

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