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Contestación Política Árabe (VI)

Contestación Política Árabe (VI)

Albert Garrido: La sacudida árabe. Fractura histórica y tradición. Barcelona: Icaria, 2013 (152 páginas).
 
Se cumplen hoy tres años del incidente que, a modo de revulsivo e inesperadamente, provocó la denominada primavera árabe.
 
El 17 de diciembre de 2010, preso de la frustración y la impotencia ante las reiteradas vejaciones y humillaciones sufridas a mano de la policía, un desconocido joven tunecino, que se ganaba la vida como vendedor ambulante, se quemó a lo bonzo en señal de cólera y protesta.
 
Su nombre,
Muhammad Bouazizi, saltó desde el anonimato a una trágica notoriedad. Las primeras manifestaciones de protestas registradas en su localidad, Sidi Bouzid, se extendieron por otras localidades tunecinas y el núcleo urbano más importante de su capital.
 
Tres semanas después de su inmolación, Bouazizi fallecía como resultado de sus graves heridas el 4 de enero de 2011. Paralelamente, otros ciudadanos tunecinos también morían a manos de la represión policial que tenía lugar ante las movilizaciones de protesta colectiva que se sucedían un día tras otro.
 
En contra de las previsiones habituales sobre este tipo de movilizaciones en el mundo árabe, la represión no acalló las protestas. Por el contrario, el presidente tunecino Ben Ali se vio forzado a huir del país. El ejército tunecino se había negado a abrir fuego contra la multitud, retirándole de esta forma su apoyo y desplazándolo a la oposición ciudadana.
 
La imagen de la revuelta tunecina tuvo un temido efecto de contagio en su entorno árabe, donde comenzó a producirse una concatenación de levantamientos políticos en Yemen, Egipto, Bahréin, Libia y Siria; además de numerosas acciones de protestas en Marruecos, Jordania, Omán, Arabia Saudí, Kuwait y Argelia con diferente grado de intensidad y alcance.
 
Desde entonces se ha iniciado una línea de reflexión e investigación sobre las revueltas árabes. Entre los diferentes títulos aparecidos, cabe reseñar hoy el de Albert Garrido, periodista y profesor en la Universidad Pompeu Fabra e Internacional de Cataluña.
 
Su texto tiene un claro objetivo didáctico. De hecho, es el resultado de un trabajo que redactó para sus estudiantes de Periodismo Internacional.  Antes de adentrarse en la materia específica de la primavera árabe, el autor realiza una introducción por el mundo árabe, su cultura, sistemas políticos, economía, división religiosa y relaciones con Occidente en los tres primeros capítulos.
 
A partir de aquí, en los dos capítulos restantes aborda las revueltas, su actores y herramientas. Considera que las movilizaciones forman parte de los ciclos de protestas registrados en el mundo árabe durante las últimas décadas. Este tercero vendría precedido, en su opinión, por el de las revueltas del pan (o de la sémola) en los ochenta y el de las protestas contra la guerra y ocupación de Iraq “en torno a 2004”.
 
Objeto de su reflexión es también el papel desempeñado por el islamismo político, la oposición laica, las nuevas tecnologías de la información y comunicación (desde las redes sociales hasta las televisiones vía satélite), el “golpe de Wikileaks”, los jóvenes y las mujeres.
 
En su conclusiones, Albert Garrido resalta la continuada presencia del controvertido “factor religioso”, la construcción de una incierta democracia que no necesariamente seguirá el modelo liberal, el potencial que posee el clientelismo político ante un Estado que no provee bienes y servicios básicos; además del sempiterno conflicto israelo-palestino en un contexto cambiante y no precisamente favorable a su resolución. 

RedacciónT21

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