Tendencias21

Dispositivo portátil de invisibilidad para llevar a clase

En 2013, se logró alcanzar la invisibilidad a un precio asequible. También se ha conseguido fabricar un manto de invisibilidad con una impresora 3D en cuestión de horas. Ahora, además, se ha creado un dispositivo de invisibilidad que se puede llevar a clase. Funciona gracias a un “truco lumínico” que hace desaparecer los objetos. Sus creadores esperan que ayude a despertar el interés de los estudiantes por la física.

Dispositivo portátil de invisibilidad para llevar a clase

En 2013, se logró alcanzar la invisibilidad a un precio asequible, cuando un físico de la Universidad de Rochester (EEUU) desarrolló tres dispositivos de camuflaje óptico simples y eficaces con materiales de bajo coste (en total unos 113 euros).  También se ha conseguido fabricar un manto de invisibilidad con una impresora 3D … en cuestión de horas. Ahora, además, se ha creado un dispositivo de invisibilidad que se puede llevar a clase.

Lo ha hecho un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), en Karlsruhe, Alemania, y consiste en un manto que ‘hace desaparecer’ objetos pequeños, sin necesidad de equipo especializado.

Equilibrio lumínico
 
En general, las cosas se ven gracias a que la luz se refleja en ellas y llega a los ojos. Así que, para que no las veamos, hay que desviar la luz.
 
Para afrontar el desafío, los científicos del KIT fabricaron un manto de invisibilidad con un material de dispersión de la luz que frena la velocidad de propagación efectiva de las ondas lumínicas a través de un medio. Después, la luz puede acelerarse de nuevo durante el recorrido más largo alrededor del objeto.
 
El sistema funciona de la siguiente forma: el objeto que se quiere hacer invisible se coloca dentro de un cilindro de metal hueco recubierto con pintura acrílica que refleja de forma difusa la luz. Este cilindro, a su vez, se inserta dentro de un bloque de polidimetilsiloxano (polímero orgánico de uso común) con nanopartículas de dióxido de titanio que lo convierten en dispersor de la luz.
 
«Nuestro manto aprovecha una velocidad de propagación lumínica efectiva mucho más baja en medios dispersores de luz», explica sobre el dispositivo Robert Schittny, director del proyecto de investigación, en un comunicado de The Optical Society.

Luego, la luz se acelera de nuevo en el cilindro, para cubrir el camino más largo alrededor del núcleo. El efecto de invisibilidad se consigue si “el tiempo medio que tarda la luz en viajar a través del bloque de polidimetilsiloxano se encuentra justo en la proporción correcta de la media temporal del recorrido a través del manto”.

A la vista de todos

Este “truco lumínico” hace del cilindro un dispositivo de invisibilidad portátil que puede ser fácilmente llevado a las aulas. «Es una capa macroscópica que se puede ver en con los ojos desnudos y sostener en las manos», afirma Schittny.

«Con un luz razonablemente fuerte y en una habitación no demasiado iluminada, permite demostrar muy fácilmente la ocultación (…) El efecto, simplemente, aparece a la vista de todos”.  Schittny y sus colaboradores esperan que, por tanto, el sistema se utilice en clases y laboratorios para despertar el interés por la física en los estudiantes.

RedacciónT21

RedacciónT21

Hacer un comentario