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Nanocables de plata convierten la ropa en calefacción

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) ha desarrollado un nuevo recubrimiento de nanocables para la ropa, que permite que esta genere calor como, un calefactor; y también que atrape el calor de los cuerpos mucho mejor que la ropa normal. El objetivo es reducir el coste medioambiental de las calefacciones corrientes. Por Marta Lorenzo.

Nanocables de plata convierten la ropa en calefacción

Se calcula que casi la mitad del consumo mundial de energía se destina a la calefacción de edificios y viviendas. Este confort, sin embargo, conlleva un considerable coste medioambiental, pues es el responsable de hasta un tercio de las emisiones mundiales totales de gases de efecto invernadero.
 
Científicos y responsables políticos han tratado de reducir el impacto de la calefacción en el medio ambiente mediante la mejora de materiales de aislamiento y de construcción, con el fin de mantener los entornos lo más caldeados posible. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) proponen un enfoque diferente: modificar nuestra vestimenta.
 
Para ello, han desarrollado un nuevo recubrimiento de nanocables para la ropa, que permite que esta genere calor; y también que atrape el calor de nuestros cuerpos mucho mejor que la ropa normal, informa la American Chemical Society (ACS). La tecnología aparece detallada en la revista Nano Letters.

Gestión térmica personal
 
El invento se enmarca en un nuevo concepto, bautizado como “gestión térmica personal”. Se fabrica revistiendo la prenda de nanocables (cables con un diámetro de un nanómetro, que es la milmillonésima parte de un metro) de plata o AgNWs.
 
Como estos nanocables metálicos son conductores, la prenda pasa entonces a conducir la energía, por lo que puede servir como “calefacción” portátil. En otras palabras, puede ser calentada activamente con una fuente de electricidad, como una pequeña batería.
 
Pero, además, los nanocables hacen que la prenda se convierta en un buen aislante, capaz de reflejar más del 90% del calor corporal de un individuo en dirección a su propio cuerpo. Esta reflexión es mucho mayor que la del jersey de lana más cálido que podamos imaginar, que como mucho reflejaría alrededor de un 20% del calor corporal, según se explica en Physorg. Así que la ropa pasaría a funcionar, gracias a este revestimiento, como calefacción activa y como aislamiento pasivo.

Otras características
 
Por otra parte, estas prendas serían transpirables, gracias a la estructura porosa de los nanocables; y se sentiría prácticamente igual que la ropa normal porque se requiere solo de una pequeña cantidad de solución AgNW (de nanowires o nanocables de plata) para lograr una alta reflectividad.
 
En cuanto a los costes de fabricación, dado que solo una pequeña fracción de la composición de estas prendas sería de plata, estos serían relativamente baratos.

El uso de otros metales para los nanocables, como el cobre, el níquel o aluminio, con propiedades similares a los de la plata, podría reducir aún más su precio.
 
En lo que a la durabilidad de la ropa recubierta de AgNW se refiere, los investigadores han constatado que esta podría soportar múltiples ciclos de lavado, manteniendo sus propiedades eléctricas.
 
Los científicos de Stanford calculan que sus tejidos térmicos podrían ahorrar cerca de 1.000 kilovatios hora por persona cada año, que es la cantidad de electricidad que consume de media un hogar estadounidense en un mes.

Referencia bibliográfica:
 
Po-Chun Hsu, et al. Personal Thermal Management by Metallic Nanowire-Coated Textile. Nano Letters (2014). DOI: 10.1021/nl5036572.
 
 

RedacciónT21

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