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Iniciativa Brain podría diluirse por falta de concreción, advierten dos de sus promotores

Dos de los padres de la Iniciativa Brain, el proyecto estadounidense para investigar el cerebro, advierten de que los fondos del Gobierno podrían estar diluyéndose en montones de laboratorios individuales y separados, en lugar de centrarse en el proyecto común que ellos promueven. El español Rafael Yuste y George M. Church avisan de esta situación en el último número de ‘Scientific American’.

Iniciativa Brain podría diluirse por falta de concreción, advierten dos de sus promotores

Dos de los padres de la Iniciativa Brain para mapear la actividad de las neuronas del cerebro, los investigadores Rafael Yuste, de la Universidad de Columbia (Nueva York), y George M. Church, de la Universidad de Harvard (Cambridge, Massachussets), ambas de EE.UU., advierten de que los fondos de este proyecto se pueden diluir en laboratorios individuales desconectados, sin alcanzar el salto tecnológico común necesario. Los dos científicos plantean sus temores en el número de marzo de la revista Scientific American.

«El objetivo de la investigación del cerebro es enorme y la Iniciativa Brain –un ambicioso proyecto apadrinado por la administración Obama– puede decaer fácilmente en una lista de pedidos que intente satisfacer los intereses variados de las muchas disciplinas de la neurociencia. Podría quedarse solo en una ayuda a los proyectos ya existentes de los numerosos laboratorios que trabajan de forma independiente. Si esto ocurre, el progreso será incierto y puede que los principales desafíos técnicos no se cumplan nunca».

Con estas palabras, informa Sinc, alertan Yuste y Church sobre el riesgo de que los fondos que han comenzado a asignar las agencias federales de EE UU no se usen de forma eficaz ni se enfoquen al desarrollo de la tecnología que hace falta para dar el gran salto a la investigación del cerebro.

Esfuerzo sostenido

«Los instrumentos de construcción para visualizar el voltaje de millones de neuronas de forma simultánea a lo largo de regiones enteras del cerebro solo se pueden alcanzar con un esfuerzo sostenido de un equipo grande e interdisciplinar de investigadores –añaden los dos científicos–. Entonces la tecnología se podría compartir en una instalación a gran escala, tipo observatorio, por toda la comunidad de neurocientíficos».

Como destacan en la portada de la revista, serán «herramientas revolucionarias» las que revelen cómo los pensamientos y emociones surgen del cerebro.​

Tres agencias federales de EE UU (el NIH –National Institutes of Health–, la National Science Fundation –NSF– y el departamento de Defensa –DARPA–) han comenzado a repartir los primeros 100 millones de dólares aprobados en este año fiscal a la Iniciativa Brain.

Yuste y Church recuerdan en su artículo que esta iniciativa complementa a otras que se están desarrollando en el mundo, como el Human Brain Project, el megaproyecto de simulación cerebral que la Unión Europea financia con 1.200 millones de euros.

RedacciónT21

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