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La responsabilidad del cambio climático está rodeada de mitos

Las emisiones de CO2 por países no es el único factor que cuenta para establecer responsabilidades por el cambio climático. Las emisiones por persona o Km2 también influyen y señalan a países considerados referentes. Lo peor: su impacto ya es irreversible. Por Victoria López Rodas y Eduardo Costas (*).

La responsabilidad del cambio climático está rodeada de mitos

La cumbre del clima celebrada en Madrid (COP25) ha seguido el patrón habitual: por una parte, exposiciones rigurosas de datos demoledores, advertencias serias de científicos, movilizaciones masivas de activistas ambientales, preocupación generalizada de ciudadanos, intentos de compromiso de algunos líderes políticos y empresariales… y, por otra, eco-postureo, “greenwashing”, marketing verde con escasos compromisos efectivos por parte de muchos gobiernos y empresas, reticencia generalizada al cambio y argumentarios falaces para justificar que el crecimiento económico está por encima de todo. 
 
Una vez más la cumbre del clima se aderezó con el desprecio absoluto de negacionistas malintencionados como Trump, quien incluso bromeó con que si hubiese ganado Hillary, Estados Unidos estaría “cubierto de molinos de viento y la gente no podría ver la televisión cuando el viento no soplase”. Una cumbre más, con buenas intenciones, esfuerzo y compromiso de mucha gente, e inoperancia interesada de muchos dirigentes.
 
Para dar un baño de realidad al asunto, en el transcurso de esta cumbre, salió a bolsa Aramco, una compañía petrolera saudí, que con una valoración de casi dos mil billones de dólares -más que el total del PIB de España-, se ha convertido en la mayor empresa del mundo, desbancando a los gigantes tecnológicos como Apple o Microsoft. Da buena idea de la preocupación ambiental de los inversores que, solo en su primer día su cotización, haya subido un 10% -el máximo permitido por ley-. Y todo mientras se celebra la cumbre del clima.
 
No es de extrañar: Aramco extrae crudo a menos de 6 dólares el barril. Y lo vende a algo más de 60 ¿Qué empresas tienen márgenes semejantes?
 
A eso nos enfrentamos. Y lo tenemos difícil. Al menos podemos intentar entender cuál es la situación.
 
Preocupación climática
 
Según un reciente euro-barómetro, los europeos estamos preocupados por la crisis climática. Esta encuesta muestra que los españoles estamos muy por encima de la media europea en preocupación por el cambio climático, confirmando los resultados de otras consultas: a casi 9 de cada 10 españoles les causa inquietud el cambio climático.
 
Queramos o no, el cambio climático se ha convertido en un tema recurrente en nuestras conversaciones. Mayoritariamente pensamos que los gobiernos nacionales y de la Unión Europea, junto con las grandes industrias, en especial las de los combustibles fósiles, son los principales responsables. También creemos que Estados Unidos y China son, con mucho, los grandes culpables.
 
Una buena parte de la población tiene una opinión “aceptable” sobre la actuación de la Unión Europea: podría hacer mucho más, pero no es de los peores. A muchos de los jóvenes universitarios españoles que estudiaron y trabajaron en Europa les parece que países como Alemania lo están haciendo mejor que nosotros: fomentan las renovables, aíslan sus casas, utilizan la bicicleta…
 
Pero… ¿Estamos en lo cierto?
 
La difícil ecuación del CO2
 
La realidad resulta sorprendente. Ante todo, hay que destacar que se trata de un problema bien estudiado por organizaciones de extremado rigor, como Global Carbon Atlas, Global Carbon Proyect, IPCC, NOAA…, que han utilizado millones de medidas.
 
Actualmente China es, de largo, el país que más CO2 libera a la atmósfera (9838 millones de toneladas al año), seguido por Estados Unidos (5269 millones de toneladas al año) y la India (2466 millones de toneladas al año). Le siguen Rusia (1692 millones de toneladas al año) y Japón (1205 millones de toneladas al año). Alemania, Irán, Arabia Saudí, Corea del Sur y Canadá completan la lista de los 10 países que más cantidad de CO2 liberan a la atmósfera.
 
Esta es la lectura inmediata del problema. Pero el asunto es más complejo y
puede verse de otra manera. Además de esta visión del CO2 producido por cada país, podemos utilizar una unidad más ética: la cantidad de CO2 que produce al año una persona.
 
China libera al año casi el doble del CO2 que los Estados Unidos, mientras que la India contribuye con casi la mitad del CO2 norteamericano. Pero un norteamericano genera 16 toneladas de CO2 al año, un habitante de China produce 7 toneladas de CO2 al año, y un hindú apenas alcanza las 1.8 toneladas por año.
 
Así, aunque pensamos que China es un gran contaminador de CO2, un ciudadano chino contamina un poco menos que un español, y bastante menos que un alemán.
 
En este sentido, aunque Catar “solo” libera a la atmósfera 129 millones de toneladas del CO2 al año, Kuwait 101 y Emiratos Árabes 239, el ciudadano medio de Catar bate el record de liberación de CO2 con 49 toneladas al año. El kuwaití medio empata con el ciudadano de Emiratos Árabes con 25 toneladas al año, ganándole incluso al ciudadano de Arabia Saudí con sus 19 toneladas.
 
Entre los campeones de la contaminación por CO2 -y en segundo lugar mundial- se encuentra Curazao, una isla caribeña dependiente de los Países Bajos: cada uno de sus ciudadanos libera 39 toneladas de CO2 al año. Su principal industria es el refinado del petróleo. Los ciudadanos de otra isla caribeña, Trinidad-Tobago, también baten records con 30 toneladas de CO2 al año. La petroquímica y los hidrocarburos son (aparte del turismo) la principal industria de ese país.

La responsabilidad del cambio climático está rodeada de mitos

CO2 por KM2
 
Podemos analizar ahora una unidad con más significado ecológico: cuanto CO2 se libera por kilómetro cuadrado.
 
Aquí Curazao gana por goleada (14.050 toneladas de CO2 por kilómetro al año), seguido de Catar (11.130), Trinidad-Tobago (7.990). Corea del Sur con (6139) y Kuwait (5.670) están entre los más contaminantes siguiendo este criterio ecológico. Por el contrario, Rusia (el cuarto país que más CO2 emite a la atmósfera, o Canadá (el décimo) tienen un impacto mucho menor con solo 99 y 57 toneladas de CO2 por kilómetro y año respectivamente.
 
Alemania, la gran potencia de una Europa aparentemente muy concienciada por el problema, no lo hace tan bien como parece: como país es el sexto que más CO2 libera al año, cada uno de sus habitantes libera casi 11 toneladas al año y también resulta un campeón europeo de contaminación por kilómetro cuadrado con 2.533 toneladas de CO2 por año. Francia y España lo hacen mucho mejor.
 
No parece que las cosas vayan a cambiar mucho. Y es algo muy grave.
 
Porque las encuestas también coinciden en que la mayoría de los que se preocupan por el cambio climático también piensan que es un problema reversible.
 
¿Problema reversible?
 
Pero el problema es que el sistema climático de la Tierra tiene una extraordinaria inercia. Pasarán décadas hasta que el CO2 ya liberado a la atmósfera haga todo su efecto.
 
Imaginemos que ponemos al fuego una gran olla con agua fría: al cabo de un rato el agua sigue bastante fría, porque se va calentando poco a poco debido a su inercia térmica.
 
La Tierra es el equivalente a una olla gigantesca y el CO2 liberado es el fuego que calienta la olla. Un fuego pequeño para una olla grande. Tardará en calentarse. Pero se calentará.
 
Mientras más CO2 liberemos, más fuego -que no podemos apagar-, habrá. Y seguimos añadiendo más fuego a la olla.

La responsabilidad del cambio climático está rodeada de mitos

 (*) Eduardo Costas y Victoria López Rodas son Catedráticos de Genética en la Universidad Complutense de Madrid, donde llevan casi 30 años investigando juntos en genética evolutiva y biotecnología. Miembros del Consejo Editorial de Tendencias21, dirigen asimismo el Comité Científico del Club Nuevo Mundo .
 

RedacciónT21

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