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Tenemos una “huella viral” única en el intestino

Un estudio realizado en Estados Unidos identificó más de 33.000 poblaciones virales únicas en el intestino humano. Las mismas conforman una especie de “huella” que identifica a cada persona.

Científicos de la Universidad Estatal de Ohio han creado una base de datos que reúne 33.242 poblaciones virales halladas en el intestino humano. Se trata de agrupaciones únicas de virus que conforman en cada persona una identificación individual, con las características propias de una huella digital. La mayoría son inofensivos y pueden colaborar en la reducción del impacto negativo de las bacterias resistentes a los fármacos.

Los investigadores destacaron que los virus intestinales son parte del ecosistema humano, por lo tanto en la mayoría de los casos no deben ser vistos como una amenaza sino como aliados de nuestra salud. Tienen un amplio potencial ofensivo contra las bacterias, que provocan enfermedades de distinta gravedad y evolucionan para evitar el efecto de los antibióticos.

De acuerdo a una nota de prensa, un mayor conocimiento de los virus intestinales también podría ser útil en la identificación y caracterización de los inconvenientes gastrointestinales que genera el COVID-19 en los casos de mayor gravedad. La base de datos realizada en Ohio se denomina Gut Virome, y los especialistas prometen actualizarla permanentemente.

Es importante destacar que esta información hará posible que los científicos puedan identificar a los virus “saludables”, o sea a aquellas variedades que presentan un especial potencial contra las bacterias. De hacerlo, podrían iniciar el desarrollo de nuevas terapias y tratamientos que consideren a los virus como verdaderos “medicamentos” capaces de armonizar la salud humana en determinadas situaciones.

Estudios previos y aprendizaje automático

Los investigadores recopilaron datos de 32 estudios realizados a lo largo de diez años. En esos trabajos habían participado casi dos mil personas sanas y con alguna patología. Además, los individuos provenían de 16 países diferentes. A partir de esa información, se lograron identificar más de 33 mil poblaciones virales intestinales con características únicas.

Se utilizaron técnicas para detectar genomas de virus, como así también un sistema de aprendizaje automático que permitió discriminar los virus ya conocidos de los nuevos. Esta investigación confirma las conclusiones de estudios anteriores, que indicaban que a pesar de la existencia de algunos grupos virales que se reiteran, no existe una composición viral generalizada en el intestino humano. Por el contrario, la conformación es personal y única.

Sin embargo, algunas tendencias generales pueden ser importantes para comprender a fondo el papel de los virus intestinales. Por ejemplo, el estudio ratificó una idea ya ampliamente aceptada: la salud intestinal se optimiza cuando la diversidad viral es mayor. Los individuos con un mayor número de poblaciones virales distintas presentaban intestinos más sanos.

Diferencias culturales y geográficas

También se observaron diferencias según la procedencia geográfica. Las personas que viven en países occidentales tienden a mostrar una población viral intestinal en permanente crecimiento desde la niñez hasta la edad adulta, pero posteriormente la misma decae abruptamente a partir de los 65 años. En el caso de las personas residentes en países no occidentales, presentan una mayor diversidad de virus intestinales si se las compara con los habitantes de países occidentales.

Para concluir, los expertos destacaron que esta investigación abre un interesante campo de investigación en torno a la comprensión profunda de la función que cumplen los virus en el intestino humano. Al mismo tiempo, sirve para seguir profundizando en torno al desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos que utilicen a los virus como herramientas para combatir enfermedades de origen bacterial.

Referencia

The Gut Virome Database Reveals Age-Dependent Patterns of Virome Diversity in the Human Gut
. Ann C. Gregory, Olivier Zablocki, Ahmed A. Zayed, Allison Howell, Benjamin Bolduc and Matthew B. Sullivan. Cell (2020).DOI:https://doi.org/10.1016/j.chom.2020.08.003

Foto: CDC. Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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