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El clima de los últimos 2.000 años establece que el calentamiento es excepcional

Un estudio sobre la temperatura global de la Tierra en los últimos 2.000 años, realizado a partir de indicios fósiles y sedimentos marinos, establece que el calentamiento global que padece el hemisferio norte no tiene precedentes y que está asociado a la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo que priva de argumentos a los gobiernos reacios a suscribir el Protocolo de Kyoto. Por Vanessa Marsh.

El clima de los últimos 2.000 años establece que el calentamiento es excepcional

El calentamiento global que experimenta la Tierra es totalmente excepcional, según un estudio publicado en la revista Geophysical Review Letters titulado
Global surface temperatures over the past two millennia.

El estudio, realizado por el profesor norteamericano Michael E. Mann y el británico Philips D. Jones, miembro de la Climatic Research Unit, de la Universidad de East Anglia, Norwich, UK, establece que la amplitud del calentamiento del clima observado desde hace treinta años en el hemisferio norte supera ampliamente a la escalada de la temperatura registrada entre los años 800 y 1400 de nuestra era.

El estudio se ha realizado con los registros de temperatura de los últimos 2.000 años, lo que ha sido posible analizando fósiles y la composición de los sedimentos marinos y de las capas profundas de los glaciares.

La conclusión de este trabajo es que a finales del siglo XX el calor registrado en el hemisferio norte no tiene precedentes en los dos mil últimos años y que se acentúa a medida que aumentan las concentraciones de gases en la atmósfera.

Apoyo al Protocolo de Kyoto

Los resultados, sin embargo, son limitados respecto al hemisferio austral y su temperatura global debido a la escasez de datos climáticos sobre estas latitudes, ya que el estudio utilizó 25 registros de ocho regiones del hemisferio norte y sólo 5 registros del hemisferio sur.

A lo largo del período estudiado, se aprecia que sólo ha habido subidas relativamente importantes de la temperatura global en torno al año 700 y luego en el año 1000, si bien considerado globalmente el registro actual de temperaturas no es el más elevado de los últimos 1.800 años.

El estudio, además de su valor intrínseco y audacia para explorar registros climáticos de fuentes tan complejas como los fósiles o los registros marinos, tiene el valor añadido de descalificar la política de algunos gobiernos, como el norteamericano, que se amparan en el supuesto de que no hay una relación directa entre el cambio climático y la acción humana para no suscribir el Protocolo de Kyoto y otras medidas de protección ambiental.

Vanessa Marsh

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