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Encuentran un exoplaneta tan pequeño como nuestra luna

Encuentran un exoplaneta tan pequeño como nuestra luna

Científicos españoles han participado en un hallazgo internacional, el del exoplaneta más pequeño descubierto hasta el momento, más aún que Mercurio. El objeto, denominado Kepler-37b, tiene un tamaño similar al de la Luna, y una superficie altamente irradiada, por lo que probablemente es un planeta rocoso sin atmósfera ni agua, similar al mencionado primer planeta de nuestro sistema.

Encuentran un exoplaneta tan pequeño como nuestra luna

Investigadores del programa AstroMadrid, pertenecientes al Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA), han participado en el hallazgo del exoplaneta (externo al Sistema Solar) más pequeño descubierto hasta el momento.

El objeto, de menor tamaño que Mercurio, ha sido detectado con el telescopio espacial Kepler y los resultados de esta investigación se publican en la edición del 20 de febrero de la revista Nature.

Desde el descubrimiento del primer exoplaneta, los investigadores han ido desvelando que hay otros sistemas planetarios muy diferentes al nuestro. Primero, se descubrieron planetas mucho más grandes e incluso mucho más calientes que los que se encuentran en nuestro Sistema Solar.

Ahora, gracias a la gran precisión del telescopio espacial Kepler, se han podido detectar planetas del tamaño de la Tierra e incluso bastante menores descubriendo, por primera vez, un planeta más pequeño que Mercurio.

Durante 978 días, Kepler obtuvo estas señales de tránsito, indicadoras de la existencia de tres planetas, en las series temporales de datos fotométricos de una estrella parecida a nuestro Sol, aunque más fría, denominada Kepler-37 (también conocida como KIC 8478994 y KOI-245). Se estima que su tamaño es de un 70 % del tamaño de nuestro Sol.

El planeta descubierto es el más interior de este sistema de tres. Según explica en la nota de prensa de AstroMadrid David Barrado, director del Centro Astronómico Hispano-Alemán, del Observatorio de Calar Alto (Almería), e investigador del CAB, “debido a su tamaño extremadamente pequeño, similar al de la Luna, y a su superficie altamente irradiada, Kepler-37b es, muy probablemente, un planeta rocoso sin atmósfera ni agua, similar a Mercurio”.

Poca luminosidad

Pese a la poca luminosidad y a las oscilaciones de baja amplitud asociadas a estrellas frías de secuencia principal, el equipo pudo detectar oscilaciones como las de nuestro Sol en la serie temporal de flujo de Kepler-37. Se trata de la estrella más densa en la que se han detectado oscilaciones de tipo solar y un análisis asterosismológico de estas oscilaciones permitió medir con precisión los parámetros estelares (radio, masa, gravedad, densidad*).

Para poder confirmar que se trataba de planetas orbitando a Kepler-37, no sirvieron las velocidades radiales ni las variaciones en el tiempo de tránsito, por lo que los investigadores exploraron posibles escenarios astrofísicos (llamados blends o “falsos positivos”) que podrían imitar el tránsito de un planeta entorno a Kepler-37 utilizando un software específico y de gran complejidad denominado Blender.

Además, se utilizó otra técnica observacional usando datos obtenidos con el instrumento Astralux, instalado en el telescopio de 2,2 metros del Observatorio de Calar Alto, obteniendo imágenes de muy alta resolución de esta estrella, de calidad similar a las que se pueden obtener con el telescopio espacial Hubble.

Falsos positivos

En palabras de Jorge Lillo-Box, investigador del CAB y miembro de AstroMadrid que también ha participado en este trabajo, “con la técnica utilizada, denominada lucky imaging, hemos logrado descartar un gran número de falsos positivos, es decir, hemos eliminado configuraciones como la presencia de otras estrellas o las manchas estelares.

Estos fenómenos pueden confundirse con la presencia de un planeta, ya que causan efectos similares en los datos recibidos, por lo que sólo con una observación precisa es posible descartar que se trate de objetos estelares en lugar de planetas”.

Parte de las imágenes se obtuvieron durante el tiempo garantizado español del Centro Astronómico Hispano-Alemán, del observatorio de Calar Alto (dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de su homólogo alemán, la sociedad Max-Planck), tiempo que gestiona el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC).

Este trabajo es fruto de una gran colaboración internacional, dedicada a la explotación de los extraordinarios datos que proporciona el satélite Kepler, pero también de datos recabados por telescopios en tierra. Según palabras de David Barrado, “sin las observaciones adicionales de los telescopios terrestres, no hubiera sido posible interpretar adecuadamente la información de Kepler.

Es el binomio observatorio espacial más terrestre el que produce las sinergias requeridas para producir este tipo de impresionantes descubrimientos, que hace unos pocos años estaban más allá de la imaginación más osada».

AstroMadrid y Kepler

AstroMadrid, «Astrofísica y desarrollos tecnológicos en la Comunidad de Madrid», es un programa cuyo objetivo estriba en coordinar las actividades en el desarrollo de instrumentación astronómica de los diferentes grupos de la Comunidad de Madrid.

El programa, iniciado en 2010, está consolidando un grupo multidisciplinar que se beneficia de las sinergias originadas entre los distintos equipos, optimizando así el desarrollo de instrumentos astronómicos para beneficio de la comunidad nacional e internacional.

El satélite espacial Kepler fue lanzado en el año 2009 con el objetivo de determinar la abundancia de planetas rocosos en zonas de habitabilidad alrededor de estrellas similares a nuestro Sol en nuestra galaxia. Kepler monitoriza de manera constante unas 150.000 estrellas para detectar los tránsitos de sus cuerpos planetarios (los tránsitos son equivalentes a los eclipses en el Sistema Solar).

RedacciónT21

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