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Ingenieros norteamericanos desarrollan las primeras lentillas electrónicas

Ingenieros de la Universidad de Washington han desarrollado las primeras lentillas electrónicas, un dispositivo que promete múltiples aplicaciones como la posibilidad de navegar por Internet mientras caminamos gracias a esta minipantalla «intraocular» que sólo veremos nosotros. Las lentillas disponen de un circuito electrónico fabricado con nanotecnología y de diodos emisores de luz que permiten que las imágenes sean proyectadas directamente a los ojos, sin obstaculizar la visión. Según sus creadores un primer prototipo estará listo muy pronto. Por Yaiza Martínez.

Ingenieros norteamericanos desarrollan las primeras lentillas electrónicas

Un grupo de ingenieros de la Universidad de Washington ha desarrollado las primeras lentes de contacto electrónicas, compuestas por un circuito electrónico y varios diodos LED emisores de luz. Estas lentes de contacto o lentillas podrían servir en el futuro, entre otras cosas, para proyectar imágenes de vídeo directamente sobre los ojos.

Según informa la Universidad de Washington en un comunicado, para lograrlo los ingenieros utilizaron técnicas ya existentes llevadas a escala microscópica, combinando unas lentes de contacto flexibles e inofensivas para el organismo con un circuito electrónico impreso y luces.

De esta manera, según el director del proyecto, el ingeniero en electrónica Babak Parviz, se podría conseguir que el portador de las lentillas viera, superpuestas al mundo exterior, las imágenes que el dispositivo despliegue. Los resultados obtenidos hasta ahora han sido presentados en la Conferencia internacional sobre sistemas mecánicos microelectrónicos organizada a mediados de enero en Arizona por el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE.

Posibles aplicaciones

Según sus creadores, el dispositivo tendría múltiples aplicaciones. Por ejemplo, pilotos o conductores podrían ver la velocidad de un vehículo proyectada en el parabrisas; los video juegos podrían incorporar las lentes de contacto para que los jugadores se introdujeran completamente en los mundos virtuales sin necesidad de estar inmovilizados y, para las comunicaciones, la gente podría navegar por Internet mientras camina, en una pantalla virtual que verían sobre cualquier fondo, y que nadie más podría ver al estar situada dentro del ojo.

Parviz señala que se podrían encontrar muchas más aplicaciones, en las que los ingenieros ni siquiera han pensado, porque sus esfuerzos se dirigen sobre todo a poner a punto la tecnología básica, y asegurarse de que ésta funcione y sea segura.

Las lentillas ya han sido probadas en conejos durante más de 20 minutos, y los animales no mostraron ningún efecto adverso. La idea es que, una vez creado el modelo definitivo, estas lentes de contacto puedan ponerse y quitarse del mismo modo que unas lentillas correctoras de visión, y que el usuario no note siquiera que las lleva puestas.

Desafío material

La fabricación de las lentillas electrónicas supuso un desafío por los materiales empleados, que deben ser seguros para el cuerpo. Las lentes de contacto tradicionales se fabrican con materiales orgánicos flexibles muy delicados, pero, por el contrario, los circuitos eléctricos se hacen con materiales inorgánicos a temperaturas altas y con productos químicos tóxicos.

Los investigadores los fabricaron en este caso a partir de láminas de metal de sólo unos nanómetros de grosor (una milésima del grosor de un cabello humano). Los diodos emisores de luz miden un tercio de un milímetro. Posteriormente, salpicaron los componentes eléctricos sobre una hoja de plástico flexible, y éstos se auto-ensamblaron unos con otros siguiendo la técnica de montaje conocida como “self-assemby”, que consiste en que las estructuras nanométricas den lugar a un proceso totalmente automático de fabricación generando un mecanismo mayor.

El autoensamblado permite que la materia pueda controlarse de manera extremadamente precisa, así como superar las limitaciones de la miniaturización, muy presentes en el campo de la electrónica. Las fuerzas capilares, del mismo tipo de fuerzas que hacen que el agua ascienda por las raíces de una planta, consiguen la distribución de las piezas.

Alimentadas con luz solar

Este prototipo de lentes no corrige la visión, aunque también podría usarse con esta finalidad, señala Parviz. En sentido contrario, las lentes no obstaculizarían la visión de su portador porque los ingenieros las han diseñado para instalarlas en la región de la parte transparente del ojo. Los LEDs se encargarán de transmitir la información al ojo directamente.

Los investigadores esperan suministrar energía al sistema utilizando una combinación de energía de radiofrecuencia y células solares colocadas en las propias lentes. Algunas de las mejoras en las que están trabajando incluyen la comunicación inalámbrica con la lente.

Aún tardará en estar disponible un dispositivo completo, pero muy pronto estará operativo un dispositivo más básico que el definitivo, afirman sus creadores.

Yaiza Martinez

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