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Nuevo capítulo de la historia terrestre: El Antropoceno comenzó con pruebas nucleares

El límite temporal de cualquier era geológica debe caracterizarse por una “marca” o una “causa” que se haya desarrollado y extendido rápidamente. Una marca de este tipo lo constituye el programa de pruebas con armas nucleares de mitades del siglo XX: Desde este, una serie de factores han modificado y dañado la biodiversidad de la Tierra, señala un nuevo estudio. Por esa razón, se ha propuesto usar ese límite temporal como inicio del Antropoceno; la era que vivimos y que no viene cargada con muy buenos augurios.

Nuevo capítulo de la historia terrestre: El Antropoceno comenzó con pruebas nucleares

Algunos científicos han querido denominar a la era que vivimos Antropoceno (del griego anthropos, ‘hombre’, y kainos, ‘nuevo’), por el significativo impacto global que las actividades humanas han tenido y aún tienen sobre los ecosistemas terrestres.
 
Sin embargo, todavía no se ha establecido una fecha precisa sobre el comienzo del Antropoceno. Algunos especialistas consideran que este arrancó con la Revolución Industrial (a finales del siglo XVIII), mientras que otros remontan su inicio al comienzo de la agricultura.
 
En general, la práctica estándar para la definición de unidades de tiempo geológico consiste en identificar un único punto de referencia que fija un límite temporal. Ahora, un equipo internacional de investigadores del llamado Anthropocene Working Group,  formado por casi 40 científicos,  propone que el punto de referencia del inicio del Antropoceno sean las pruebas con armas nucleares realizadas desde finales de 1940 y hasta principios de 1960.

La primera bomba atómica fue detonada por Estados Unidos el 16 de julio de 1945, con un rendimiento equivalente a 20 kt, en el marco del Proyecto Manhattan. La primera bomba de hidrógeno fue probada en el atolón de Enewatk en las Islas Marshall, en noviembre de 1952, también por Estados Unidos. A estas primeras pruebas siguieron otras, realizadas por la Unión Soviética, hasta que, en 1963, se firmó por fin un tratado para limitar la cantidad de pruebas nucleares, que permitía únicamente pruebas subterráneas.

Un cambio rápido y radical

El límite temporal de cualquier era geológica debe caracterizarse por una “marca” o una “causa” que se haya desarrollado y extendido rápidamente. Una marca de este tipo lo constituye ese programa de pruebas con armas nucleares, sugiere un estudio realizado por 10 de los miembros del Anthropocene Working Group, bajo la dirección del profesor Jan Zalasiewic, del Departamento de Geología de la Universidad de Leicester, y de Gary Hancock, experto mundial en presencia de plutonio en el medio ambiente.
 
A partir de su trabajo, los investigadores señalan que las fechas de las pruebas nucleares -mitad del siglo XX- coinciden con diversos aspectos de un cambio planetario global: comenzó entonces la ‘Gran Aceleración’ del crecimiento de la población humana, el desarrollo económico y una industrialización desmesurada. También surgieron y se desarrollaron las megaciudades, que a su vez propiciaron la producción de grandes cantidades de hormigón, coincidente con movimientos de tierras a gran escala.
 
Por otra parte, la gigantesca explotación de minerales de las últimas décadas ha ido dejando huellas geoquímicas por todo el mundo; los radionucleidos artificiales de las bombas se dispersaron por la Tierra como lluvia radiactiva, dejando rastro en los estratos de la superficie del planeta (restos que, se calcula, serán detectables durante unos 100.000 años); y la exacerbada quema de hidrocarburos se ha traducido en un aumento exponencial de las emisiones de carbono a la atmósfera.
 
Por último, la modificación humana del planeta ha provocado un aumento de la extinción e invasión de especies.
 
Huellas del pasado
 
Cuando los geocientíficos de un futuro lejano analicen la historia de nuestro planeta, encontrarán y reconocerán huellas de las acciones humanas desde mediados del siglo XX, pues estas han quedado registradas en sedimentos acumulados en todo el planeta, afirman los autores del estudio.

Por otro lado, señalan en declaraciones recogidas por AlphaGalileo: «El Antropoceno ha tocado la fibra sensible del mundo de manera más general que ninguna de las otras unidades de tiempo geológicas; incluida la del Jurásico, que implicó la desaparición de los dinosaurios. Los seres humanos no se limitan a habitar el mundo. Lo están alterando en una escala cada vez mayor».
 
¿La sexta extinción masiva?
 
En 2014, un estudio publicado por Science ya alertó de que, aunque la biodiversidad actual del planeta es la mayor de la historia de la Tierra, puede estar llegando a un punto de inflexión, hasta el punto de que podríamos encontrarnos en  “los primeros días de la sexta extinción masiva del planeta”.
 
El estudio señalaba, por ejemplo, que la población humana se ha duplicado en los últimos 35 años y que, en el mismo período, el número de animales invertebrados -tales como escarabajos, mariposas, arañas y gusanos- se ha reducido en un 45%.

Como se ha visto, las fechas coinciden con las de aquellas explosiones atómicas, por lo que todo podría representar un cambio global del que quizá no nos demos demasiada cuenta porque estamos inmersos en él. Sus restos quizá resulten más obvios para los estudiosos de la posteridad.

Referencias bibliográficas:
 
Waters, C.N., Syvitski, J.P.M., Gałuszka, A., Hancock, G.J., Zalasiewicz, J., Cerreata, A., Grinevald, J., Jeandel, C, McNeill, J.R., Summerhayes, C., Barnosky, A. Can nuclear weapons fallout mark the beginning of the Anthropocene Epoch? Bulletin of the Atomic Scientists (2015).
 
 

RedacciónT21

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