Tendencias21
Religiosidad e inteligencia tienen similar importancia genética

Religiosidad e inteligencia tienen similar importancia genética

La genética aclara el hecho religioso: es un carácter cuantitativo que varía mucho a nivel individual. Su heredabilidad es sorprendentemente alta, muy similar a la de la inteligencia. Y es algo que los genes otorgan en diferente grado. Por Eduardo Costas (*).

Religiosidad e inteligencia tienen similar importancia genética

La creencia en Dios, y en otros entes sobrenaturales, ha aparecido con mucha frecuencia en diversas culturas y épocas. En la actualidad hay al menos 4.200 religiones diferentes y se estima que a lo largo de la historia hubo más de 55.000.
 
Si a esto se le suma el hecho de que, dentro de una misma religión, las personas viven su religiosidad de forma muy diversa (desde los que tienen dudas hasta los que creen ciegamente, desde los que condicionan sus vidas a la religión, hasta los que apenas se ven afectados por creer o no), la variabilidad que las poblaciones humanas muestran ante este hecho religioso es sorprendente.
 
Su explicación constituye un interesante reto.
 
Las propias religiones intentan aclararlo. Lógicamente, habiendo tantas y tan distintas, se puede encontrar en ellas todo tipo de justificaciones: una de las principales es que el acto de creer es una elección voluntaria que hacen los seres humanos mediante su libre albedrío. Así pueden creer en una u otra religión y vivir más o menos religiosamente.
 
Por el contrario, otras religiones sostienen que la fe o la práctica religiosa es un don, que se puede tener en distinto grado, o no tener en absoluto, y que solo Dios lo otorga. La diversidad llega incluso a la propia explicación del fenómeno religioso.
 
Desde la sociología también se buscan explicaciones. Las hay numerosas. Una de las más tradicionales asume que la religiosidad es un producto de influencias ambientales diseñadas para transmitir y reforzar una serie valores culturales prevalecientes. Pero podemos encontrar otras.
 
Diversidad genética
 
Diversas ramas de la ciencia también abordan el hecho religioso aplicando el método científico. Una de ellas es la genética. Y puede aclararnos algunas cosas.
 
La diversidad, en todo tipo de parámetros físicos y mentales, está en la esencia de lo que nos hace humanos. La mayoría de las características que configuran nuestra naturaleza haciéndonos ser como somos, tanto físicas (altura, complexión, peso…), como mentales (capacidad espacial, habilidad matemática, competencia lingüística…) y conductuales (curiosidad, agresividad, timidez…), son caracteres cuantitativos.
 
En general estos caracteres cuantitativos presentan mucha variabilidad y se ajustan a una distribución normal: por ejemplo, hay mucha variación en la altura de los seres humanos adultos, pero la mayoría son de una estatura normal, mientras que hay muchos menos que sean muy altos o muy bajos.
 
Este tipo de caracteres cuantitativos suelen ser el resultado de una base genética en la que intervienen muchos genes, cada uno de los cuales produce un pequeño efecto que se va “sumando” al pequeño efecto que producen los otros.
 
Además, el valor final de estos caracteres cuantitativos se ve modificado, en mayor o menor medida, por factores no genéticos como las condiciones ambientales. Puedo tener genes para ser muy alto, pero si he estado desnutrido en la infancia no alcanzaré gran altura.
 
Religiosidad, carácter cuantitativo
 
A primera vista la religiosidad es un carácter cuantitativo: varía mucho a nivel individual, desde quienes no creen en absoluto y no practican ninguna religión, hasta los creyentes más integristas cuya vida discurre siguiendo estrictamente, sin cuestionar, el conjunto de normativas que imponen sus religiones.
 
Ante eso cabe plantearse dos preguntas interrelacionadas esenciales:
 
¿Es la religiosidad uno de estos caracteres cuantitativos resultado de la acción de diversos genes modificados por factores no genéticos como el ambiente y la educación? Y, si es así: ¿Cuánto de la variabilidad en la religiosidad de una población se debe a la influencia de los genes?
 
La genética lleva muchas décadas desarrollando complejos procedimientos que permiten estimar, con mucha precisión, la heredabilidad, esto es la importancia relativa de los componentes genéticos sobre la variabilidad de un carácter cuantitativo (por ejemplo, la altura, la inteligencia, o la religiosidad).
 
Se trata de una cuestión pertinente. Y no solo desde un punto de vista teórico: incluso a nivel práctico, el desarrollo de los procedimientos para medir la heredabilidad ha sido uno de los mayores logros de la humanidad.
 
Entre otras cosas permiten la mejora genética de las especies agropecuarias. A día de hoy, prácticamente el 100% de los productos agrícolas y ganaderos que comemos se obtienen por mejora genética. Sin mejora genética nunca podríamos alimentar a 8.000 millones de personas.

Religiosidad e inteligencia tienen similar importancia genética

Heredabilidad religiosa
 
Muchos científicos se han dedicado a estudiar la heredabilidad de diversos comportamientos humanos, incluyendo la religiosidad, en muestras de población muy grandes de diferentes países.
 
La heredabilidad de la religiosidad nos indica qué parte de lo que varían las distintas personas en su religiosidad se debe a causas genéticas y qué parte se debe a las otras causas que no son genéticas (ambiente, educación…).
 
Su valor varía entre 0 y 1. Si la religiosidad no tuviese ninguna base genética (por ejemplo, si fuese del todo resultado de la educación) entonces su heredabilidad sería 0.
 
Por el contrario, si la heredabilidad fuese del todo genética (y no hubiese efecto alguno de otras causas), entonces su heredabilidad sería 1. Una heredabilidad de 0.4 nos indicaría que el 40% de la variación en religiosidad se debe a causas ambientales y el otro 60% a causas no genéticas.
 
Hay que tener en cuenta que la heredabilidad de la religiosidad puede variar en las distintas poblaciones y no solo porque sean genéticamente diferentes: por ejemplo, si uno pregunta a la gente por su religiosidad y la mide experimentalmente en función de como afecta a su vida cotidiana, los resultados no van a ser los mismos en Francia, un estado de larga tradición laica, que en el Irán de los ayatolás.
 
A partir de 1986 se publicaron trabajos rigurosos estimando la heredabilidad de la religiosidad. Desde entonces se han completado centenares de estudios que analizan a millares de personas en distintos países y continentes.
 
Heredabilidad alta
 
Los resultados son asombrosos: la religiosidad tiene una heredabilidad que varía entre 0.25 y 0.45. Es sorprendentemente alta: la genética condiciona hasta el 45% de la religiosidad de una población.
 
Por ejemplo, es mayor que la heredabilidad de muchos caracteres físicos en diversas poblaciones, como el índice de masa corporal, la densidad ósea, o la mayoría de los parámetros hemáticos.
 
También es mayor que la heredabilidad de muchos de los parámetros de la personalidad, como el grado de extroversión o las tendencias neuróticas. Curiosamente la religiosidad presenta un valor de heredabilidad muy similar al de la inteligencia. Pero es inferior a la heredabilidad de la altura.
 
Esto es muy interesante: A nivel poblacional, los hijos de los padres religiosos son más religiosos que los hijos de padres menos religiosos o ateos. Y esto es así porque los padres religiosos no solo les dan a sus hijos un ambiente más propenso a la religiosidad, sino que también les transmiten genes que contribuyen a que sus mentes sean más religiosas.
 
Mentes religiosas y sociales
 
Lógicamente no hay genes específicos que codifiquen para ser o no religiosos. Pero sí los hay para la manera en la que funcionan nuestros cerebros: podemos encontrar personas especialmente dotadas para razonamientos abstractos, matemáticos, lógicos… Otras, en cambio, son mucho mejores en inteligencia emocional o social.
 
Y el tipo de inteligencia que condicionen nuestros genes tendrá mucho que ver en nuestra religiosidad. De hecho, diversos investigadores del hecho religioso sugieren que, estadísticamente, las “mentes religiosas” son mejores “mentes sociales”, mientras que las mentes no religiosas tienden a ser mejores mentes “lógico-matemáticas”.
 
Así la genética parece darle la razón a la que tal vez sea la explicación que más frecuentemente dan las propias religiones para explicar la variabilidad de la religiosidad: la fe es un don que Dios otorga en diferente grado.
 
Para la genética de poblaciones la fe es, en buena parte, algo que los genes que configuran nuestras mentes nos otorgan en diferente grado.

(*) Eduardo Costas es Catedrático de Genética en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y Académico Correspondiente de la real Academia Nacional de Farmacia. Director, junto a Victoria López Rodas, del  Comité Científico del  Club Nuevo Mundo.

Este artículo es la tercera entrega de una serie denominada ¿Cómo la ciencia explica a la religión?
 
El primer artículo se titula: La religiosidad está asociada al nivel de inteligencia

El segundo artículo se titula: No somos la única especie religiosa
 

Referencias

S. E. Bergen, C. O. Gardner and K. S. Kendler. Age-Related Changes in Heritability of Behavioral Phenotypes Over Adolescence and Young Adulthood: A Meta-Analysis. Twin Research and Human Genetics 10(3): 423-433. 2007
 
L. B. Koenig, M. McGue, R. F. Krueger and T. J. Bouchard. Genetic and environmental influences on religiousness: findings for retrospective and current religiousness ratings. Journal of Personality, 73: 471-88. 2005
 
Koenig, L. B., McGue, M., & Iacono, W. G. Stability and change in religiousness during emerging adulthood. Developmental Psychology, 44(2), 532–543. 2008

RedacciónT21

Hacer un comentario

RSS Lo último de Tendencias21

  • Identifican en Marte el impacto de meteorito más grande registrado en el Sistema Solar 1 noviembre, 2022
    Un seismo que sacudió el planeta rojo en 2021 fue el resultado del impacto de un meteorito masivo, según revelaron los científicos de la NASA. Se trata del impacto de meteorito más grande registrado hasta hoy en todo el Sistema Solar: el cráter producido mide 150 metros de ancho y 21 metros de profundidad. Al […]
    Pablo Javier Piacente
  • Descubren un enorme asteroide potencialmente peligroso para la Tierra 1 noviembre, 2022
    Un asteroide cercano y potencialmente peligroso es el más grande identificado en los últimos 8 años, según los investigadores. Con casi un kilómetro y medio de ancho, desarrolla una órbita que, en el futuro, podría acercarlo lo suficiente a la Tierra como para plantear un grave problema y poner a prueba los sistemas de defensa […]
    Pablo Javier Piacente
  • Podría haber 4 quintillones de objetos extraterrestres en nuestro sistema solar 1 noviembre, 2022
    En nuestro sistema solar podría haber hasta 4 quintillones de objetos tecnológicos extraterrestres. La mayoría serían muy pequeños para ser detectados, pero otros podrían ser como el misterioso Oumuamua, según astrónomos de Harvard.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • Los científicos chillan: nos estamos quedando sin futuro 1 noviembre, 2022
    La rebelión científica está viviendo una escalada de acciones que advierte del triste final que espera a nuestra civilización si seguimos mirando hacia otro lado ante la crisis planetaria: la indiferencia social, el negacionismo de los intereses creados y la inconciencia de las instituciones, nos están dejando sin futuro.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • Marte tuvo un océano en su hemisferio norte 31 octubre, 2022
    Los científicos descubrieron en Marte más de 6.500 kilómetros de crestas fluviales, que son probablemente deltas de ríos erosionados o cinturones de canales submarinos: los restos de una antigua costa marciana, en torno a un océano o un gran mar que habría existido en el planeta rojo hace aproximadamente 3.500 millones de años, y que […]
    Pablo Javier Piacente
  • La Luna nunca se separará de la Tierra, aunque se aleja progresivamente 31 octubre, 2022
    Un nuevo estudio que analizó las capas de roca en un parque australiano ha descubierto que la Luna estaba 60.000 kilómetros más cerca de la Tierra hace 2.500 millones de años, y que, aunque se está alejando de nuestro planeta 3,8 centímetros por año, nunca se separará de la Tierra.
    Pablo Javier Piacente
  • Descubrimiento histórico en Suecia 31 octubre, 2022
    Los arqueólogos submarinos han descubierto un naufragio largamente buscado en el lecho marino cerca de Estocolmo. Se trata del Äpplet, de casi 400 años de antigüedad, que fue uno de los buques de guerra más grandes de su tiempo. Había sido botado en 1629 y hundido en 1659. Tiene su historia.
    Redacción T21
  • Las imágenes del cerebro pueden revelar lo que está pensando una persona 31 octubre, 2022
    Las imágenes de resonancia magnética del cerebro permiten conocer lo que está pensando una persona de forma no invasiva, pero no viola su intimidad porque no se puede aplicar sin su consentimiento y su preparación. Puede favorecer la comunicación con las personas que no pueden hablar o escribir.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • Sorpresa en el mundo de los insectos: son casi como nosotros 31 octubre, 2022
    Una investigación ha demostrado que a las abejas les apasiona jugar a la pelota y que incluso pueden aprender a "marcar goles", lo que demuestra que tienen una mente sofisticada y que no son seres robóticos. Son casi como nosotros.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • La ciencia celebra este lunes el Día de la Materia Oscura 2022 30 octubre, 2022
    La ciencia celebra este lunes 31 de octubre en todo el mundo el Día de la Materia Oscura, esa fuerza enigmática del universo que es invisible, está en todas partes, une galaxias y distorsiona el espacio. Los científicos juegan con las partículas elementales intentando crearla en laboratorio.
    Redacción T21