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Secuencian el genoma del cerdo y trazan el mapa de su evolución histórica

La revista Nature acaba de publicar el genoma del cerdo y de varias especies de jabalíes, en un estudio realizado por varias universidades de todo el mundo, entre ellas la Autónoma de Barcelona. El descubrimiento ha ayudado a analizar la evolución de las distintas razas de cerdos a lo largo del tiempo, y ha permitido descubrir que el 30% del genoma de las razas internacionales es chino, mientras que el cerdo ibérico no se ha cruzado nunca con razas asiáticas.

Secuencian el genoma del cerdo y trazan el mapa de su evolución histórica

La revista Nature acaba de publicar el genoma del cerdo (Sus scrofa), acompañado de la secuencia de varios jabalíes y de razas domésticas de China y Europa. El estudio, liderado por las Universidades de Wageningen (Holanda), Edimburgo (Reino Unido) e Illinois (EE UU), cuenta con la participación del investigador Miguel Pérez Enciso, de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona y al Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG).

El cerdo es una de las especies ganaderas económicamente más importantes, junto con el bovino y el pollo, y era la única de estas tres que aún quedaba por secuenciar. Este genoma, sin duda, ayudará a entender la fisiología, características productivas y la historia del cerdo. Además, tendrá también implicaciones importantes para el uso del cerdo en biomedicina.

Por ejemplo, el cerdo contiene varias mutaciones cuyo efecto en humanos se ha asociado a aumentos de riesgo de padecer enfermedades tales como Alzheimer, diabetes y dislexia. Además, también permitirá estudiar con más detalle los riesgos de los llamados xenotransplantes, que son transplantes con tejidos de especies distintas de la humana.

El consorcio ha permitido identificar unos 21.000 genes, en línea con resultados en otros mamíferos. El cerdo es la especie que presenta un mayor número de genes funcionales relacionados con el olfato, lo que demuestra la importancia de este sentido en la especie, y que le ha ayudado a encontrar comida hozando en la tierra para descubrir alimento.

El estudio también ha demostrado que la evolución de muchos genes relacionados con la percepción del sabor ha sido distinta en el cerdo respecto a otras especies, como la humana. De hecho, el cerdo es capaz de comer alimentos que otras especies no pueden, y no es sensible al sabor amargo. Estos resultados explican por qué come de todo.

Según concluye Pérez Enciso en la nota de prensa de la UAB, traducida por SINC, “este trabajo supone un hito en la genómica animal y sus implicaciones a nivel científico, tecnológico y biomédico pronto se harán notar”.

Abaratamiento de los costes de secuenciación

Tradicionalmente, los trabajos de secuenciación consistían en el análisis de un solo genoma –el llamado genoma de referencia, que en este caso se trata del de una hembra de la raza Duroc–. Sin embargo, las nuevas tecnologías de secuenciación han abaratado tanto los costes que secuenciar genomas completos está al alcance presupuestario de laboratorios modestos, incluso en tiempos de crisis. Por ello, no es extraño que el trabajo de Nature también incluya la secuencia y análisis de 48 cerdos más, incluyendo varios jabalíes, tanto de China como de Europa.

El interés de secuenciar animales de China y de Europa es que la especie, Sus scrofa, apareció en el sudeste asiático hace unos 4 millones de años y desde allí se extendió hacia casi toda Eurasia, incluyendo Europa y norte de África.

El consorcio internacional ha permitido datar que la separación entre el jabalí asiático y el europeo se produjo hace un millón de años, aproximadamente. Posteriormente, hace 10 mil años al menos, el hombre domesticó el cerdo a partir del jabalí. Esta domesticación ocurrió de forma independiente en múltiples localidades, y tanto en Europa como en China.

Por tanto, cuando Marco Polo llegó a la China en el siglo XIII ya encontró cerdos domésticos, pero cuyo origen era completamente distinto del que él conocía de cerdos europeos. Pero lo más interesante es que, con los viajes de los portugueses a Asia y, sobre todo, con los de los ingleses a partir del S XVI, se comenzaron a importar cerdos chinos a Europa y se empezaron a cruzar con los cerdos europeos.

En la época, los cerdos chinos se importaron porque eran más dóciles y, sobre todo, mucho más grasos que los europeos. Estos cerdos híbridos, a su vez, dieron lugar dos siglos más tarde a las razas porcinas internacionales que hoy conocemos. El consorcio internacional demuestra algo que era ya sabido, pero lo cuantifica de forma precisa: aproximadamente un 30% del genoma de razas internacionales es de origen chino.

¿Qué ocurre con el cerdo ibérico?

Hasta el momento se sabe que el cerdo ibérico no fue cruzado con razas asiáticas. De hecho, una secuencia parcial del cerdo ibérico que el equipo de Pérez Enciso publicó el año pasado en la revista Heredity y otros trabajos previos de investigadores del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), así lo atestiguan.

Este mismo equipo está a punto de publicar una secuencia mucho más completa de cerdo Ibérico que también lo confirma. Más aún, este último trabajo sobre el genoma del cerdo Ibérico sugiere que hay genes en esta raza que han estado sujetos a procesos de selección propios, entre ellos genes relacionados con el metabolismo de las grasas.

El trabajo ha sido financiado principalmente por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la Unión Europea, el BBSRC y el Wellcome Trust británicos, así como por empresas europeas y americanas.

Referencia bibliográfica:

Martien A. M. Groenen, Alan L. Archibald, Hirohide Uenishi, Christopher K. Tuggle, Yasuhiro Takeuchi, Max F. Rothschild, Claire Rogel-Gaillard, Chankyu Park, Denis Milan, Hendrik-Jan Megens, Shengting Li, Denis M. Larkin, Heebal Kim, Laurent A. F. Frantz, Mario Caccamo, Hyeonju Ahn, Bronwen L. Aken, Anna Anselmo, Christian Anthon, Loretta Auvil, Bouabid Badaoui, Craig W. Beattie, Christian Bendixen, Daniel Berman, Frank Blecha et al. Analyses of pig genomes provide insight into porcine demography and evolution. Nature 491, 393–398 (15 November 2012) doi:10.1038/nature11622

RedacciónT21

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