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Compartir la misma experiencia une los corazones de las personas

Cuando las personas son cautivadas por una misma historia, sus corazones se sincronizan aunque estén separadas entre sí, poniendo en evidencia que en las interacciones humanas hay algo más en juego que la mera fisiología.

Cada vez que dos o más personas comparten una misma experiencia, como escuchar el mismo cuento, registran una misma frecuencia cardiaca: sus corazones comienzan a latir al unísono, aunque estén físicamente separadas entre sí.

Lo han descubierto científicos de la City University of New York en un estudio publicado en la revista Cell Reports, que analizó cómo la frecuencia cardíaca se modula mediante el procesamiento consciente y depende del enfoque de la atención.

El equipo de investigación franco-británico, integrado por neurocientíficos e ingenieros biomédicos, aclara sin embargo que, si se relaja la atención sobre la historia, se altera la sincronicidad de los ritmos cardíacos.

Según explica uno de los investigadores, Lucas Parra, en un comunicado, la frecuencia cardiaca se acelera o ralentiza a la vez entre varias personas unidas por la misma experiencia, debido a que nos predisponemos a actuar cuando escuchamos la misma historia.

El cerebro avisa

Por este motivo, el cerebro nos indica que estemos atentos a lo que sucede a nuestro alrededor y entonces nuestros corazones adoptan la misma frecuencia.

También explica por qué las fluctuaciones de la frecuencia cardíaca son las mismas en personas que escuchan la misma historia: debido a la atención plena y a la conexión entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Según los autores de esta investigación, el cerebro es parte del cuerpo y no un ordenador aislado de su entorno orgánico: este estudio confirma que en las interacciones humanas hay algo más en juego que la mera fisiología.

“La gente cree que reacciona al mundo cada uno a su manera. Pero la realidad es que nuestros corazones reaccionan de manera muy similar cuando escuchamos cuentos. Todos somos humanos», añade otro de los investigadores, Jens Madsen.

Viaje submarino

El equipo de investigación llevó a cabo cuatro experimentos. En el primero, los participantes escucharon un audiolibro de unos veinte minutos de la obra de Julio Verne, «20.000 leguas de viaje submarino.»

Los investigadores comprobaron que, durante el tiempo que duró la narración, las frecuencias cardíacas de los participantes del estudio se sincronizaron, independientemente de dónde se encontraban.

También descubrieron que la mayoría mostraba aumentos y disminuciones en su frecuencia cardíaca en los mismos puntos de la narrativa.

Distraerse, malo

En el segundo experimento, los voluntarios vieron videos instructivos cortos sin ningún contenido emocional, y los investigadores observaron que sus ritmos cardíacos nuevamente compartían cambios similares.

Sin embargo, en esta ocasión se les pidió que volvieran a ver los videos, pero esta vez contando hacia atrás en sus mentes, algo que provocó una distracción.

Cuando eso ocurrió, todos los participantes registraron una caída en la sincronización de la frecuencia cardíaca, lo que confirma la importancia de la atención para que la sintonía se produzca.

Crédito: Pauline Pérez et al. Cell Reports.

Mejores recuerdos

En el tercer experimento, los voluntarios escucharon cuentos de niños, algunos mientras estaban atentos y otros mientras estaban distraídos, y se les pidió que recordaran hechos de los cuentos: descubrieron que una mayor sincronización aseguraba un mejor recuerdo del relato.

Un experimento de audio final midió también la frecuencia cardíaca de 19 pacientes que padecían trastornos de la consciencia, que habían sido hospitalizados para un diagnóstico neurológico.

Los investigadores observaron que los cambios en la frecuencia cardíaca de los pacientes se correlacionaron con los de voluntarios sanos que habían escuchado las mismas historias. E incluso que la condición de coma de uno de estos pacientes mejoró después de seis meses.

Frecuencia cardiaca

Los patrones de frecuencia cardíaca fluctúan en muchas condiciones, señalan los investigadores: por ejemplo, la meditación reduce la frecuencia cardíaca, mientras que experimentar una sorpresa la aumenta. La nueva investigación confirma que escuchar historias también afecta la frecuencia cardíaca.

Estos cambios ocurren de forma sincrónica entre las personas que escuchan un mismo relato individualmente, no solo en grupos, lo que indica que el procesamiento cognitivo de la historia nos afecta a un nivel fisiológico diferente de la dinámica relacional.

Además, la investigación ha establecido también que las narrativas no afectan a la frecuencia respiratoria. Y que los cambios en el patrón de frecuencia cardíaca también se produce en pacientes que sufren trastornos de la consciencia, cuando se reproducen narrativas de audio.

Estas fluctuaciones podrían ser indicadores efectivos del nivel de consciencia y proporcionar herramientas para determinar el pronóstico, concluyen los investigadores.

Prudencia

No obstante, el equipo de investigación señala los límites de su trabajo: solo se estudiaron en total entre veinte y treinta sujetos, por lo que los resultados deberán verificarse en cohortes más amplias para confirmar que es un fenómeno general.

También será necesario realizar exploraciones del cerebro, para asegurar que las historias están efectivamente en el origen de la coordinación de los ritmos cardíacos.

Referencia

Conscious processing of narrative stimuli synchronizes heart rate between individuals. Pauline Pérez et al. Cell Reports, volume 36, issue 11, 109692, september 14, 2021. DOI:https://doi.org/10.1016/j.celrep.2021.109692

oto superior: Victoria_Borodinova en Pixabay.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

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