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Crean minicerebros en laboratorio con la enfermedad de Parkinson

Científicos de Singapur han creado por primera vez minicerebros en un plato que imitan las principales características patológicas de la enfermedad de Parkinson, una nueva forma de estudiar cómo progresa la enfermedad degenerativa del cerebro y explorar posibles nuevos tratamientos.

Un grupo de especialistas de diferentes centros académicos y de investigación de Singapur han desarrollado minicerebros in vitro que son capaces de reproducir las condiciones y el deterioro que genera la enfermedad de Parkinson en un cerebro humano real. Los organoides podrían transformarse en una fantástica herramienta para diseñar nuevas terapias y tratamientos para una de las patologías neurodegenerativas con mayor impacto mundial.

De acuerdo a una nota de prensa de la Escuela de Medicina Duke-NUS, una de las instituciones del país asiático que formó parte de la investigación, es la primera vez que los llamados cuerpos de Lewy, depósitos anormales de proteína que son un sello distintivo de la enfermedad de Parkinson en el cerebro de los pacientes, logran producirse en el laboratorio. Esto ofrece a los científicos una inmejorable oportunidad para adquirir nuevos conocimientos sobre la enfermedad.

Un deterioro progresivo

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo directamente relacionado con los efectos del envejecimiento: dentro de este tipo de patologías neurológicas, que son la principal causa de discapacidad a nivel global, el Parkinson es la variedad de más rápido crecimiento. Afecta entre un 1% a un 2% de la población mundial sobre los 60 años de edad, pero la incidencia puede trepar hasta un 5% de la población cuando se superan los 65 años.

El Parkinson aumenta su gravedad con el paso del tiempo, principalmente como consecuencia de la destrucción progresiva de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra, una porción del mesencéfalo o cerebro medio que cumple un papel vital en aspectos relacionados con el aprendizaje y otras funciones cerebrales. Hasta el momento, se desconocen las causas profundas que generan este progresivo deterioro neurológico.

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Un nuevo modelo para buscar mejores tratamientos

Ahora, los organoides desarrollados en el laboratorio por los científicos asiáticos podrían aportar una nueva mirada con respecto a la enfermedad, al reproducir sus condiciones y poder estudiar al detalle cada uno de los procesos implicados. El nuevo estudio fue publicado recientemente en Annals Of Neurology.

Los minicerebros podrían facilitar innovadores tratamientos, porque los modelos de la enfermedad de Parkinson en cerebros animales que se han empleado tradicionalmente no ofrecen las mismas posibilidades. Su principal limitación es que no muestran la pérdida progresiva y selectiva de neuronas que produce el neurotransmisor dopamina, una característica importante de la enfermedad de Parkinson que solamente puede advertirse en el cerebro humano.

Los organoides desarrollados in vitro replican las características del cerebro medio humano o mesencéfalo: son estructuras multicelulares y de forma tridimensional, creadas a partir de células madre humanas modificadas genéticamente. En el caso específico de estos minicerebros, presentan una mutación genética en el gen GBA, que puede advertirse en muchos ejemplos de personas afectadas por el Parkinson.

Quizás el gran avance relacionado con estos organoides o minicerebros, que van en línea con otros estudios e investigaciones que se desarrollan en distintas partes del mundo, es que permitirán la creación de un nuevo modelo de la patología, facilitando a los científicos una alternativa certera para rastrear cómo se desarrolla la enfermedad y cómo podría ralentizarse o incluso detenerse en algún momento.

Referencia

Lewy Body-like Inclusions in Human Midbrain Organoids Carrying Glucocerebrosidase and α-Synuclein Mutations. Jo, J., Yang, L., Tran, H., Yu, W., Sun, A., Chang, Y. et al. Annals Of Neurology (2021).DOI:https://doi.org/10.1002/ana.26166

Foto: pequeños organoides similares al mesencéfalo humano del tamaño de un guisante, que son esencialmente construcciones de tejido in vitro, multicelulares y tridimensionales que imitan el cerebro medio humano, se cultivan a partir de células madre humanas para permitir a los científicos estudiar cómo se desarrolla y se comunica el cerebro humano. Además, permiten explorar nuevos esquemas de terapias y tratamientos contra distintas enfermedades neurológicas, como en este caso el Parkinson. Crédito: Hyunsoo Shawn Je / Duke-NUS.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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