Tendencias21

El ser humano debería posar sus pies sobre Marte en 2035

Un nuevo estudio señala una ventana de oportunidad para la misión tripulada a Marte aproximadamente sobre 2035: según las simulaciones realizadas por el equipo de investigadores, ese período será favorable en términos de las posiciones relativas de los planetas y la actividad solar, con la radiación emitida por el Sol compensando los rayos cósmicos más peligrosos del espacio interestelar.

Un grupo internacional de científicos liderado por especialistas del Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología (Skoltech) de Rusia han fijado la fecha ideal para un desembarco humano en Marte: la llegada de una misión tripulada al planeta rojo debería concretarse en 2035. Según los expertos, en ese momento se darán las condiciones ideales en cuanto a los ciclos planetarios y el clima espacial.

El interés renovado en los vuelos interplanetarios tripulados y la nueva «carrera espacial» del siglo XXI que se ha puesto en marcha entre las principales potencias, como Estados Unidos, China y Rusia, parece indicar que la fecha más cercana para una misión hacia distintos puntos del espacio siempre es la más conveniente y atractiva. Sin embargo, existen muchos otros factores a tener en cuenta.

De acuerdo a una nota de prensa, el clima espacial tiene en realidad un peso importante con relación a cuándo una determinada misión es posible o factible. En base a una investigación publicada recientemente en la revista Space Weather, los científicos responsables del nuevo estudio creen que a mediados de la década de 2030 se dará una combinación ideal entre diversos factores, que abriría una oportunidad ideal para que el ser humano pose finalmente sus pies sobre Marte.

Foto: efecto de la radiación nociva en un astronauta protegido por un blindaje de aluminio de 10 gramos por centímetro cuadrado. La imagen de la izquierda ilustra 100 protones golpeando la nave espacial con energías de 100 megaelectronvoltios. A la derecha, solo entran 10 protones, pero con 10 veces más energía. Las líneas azules indican protones primarios, y las partículas secundarias resultantes se muestran en rojo (neutrones), amarillo (rayos gamma) y cian (electrones). Los puntos verdes indican interacciones partículas-materia. Crédito: Dr. Mikhail Dobynde / Skoltech.

El Sol como escudo protector

En principio, hay que tener en cuenta que una nave espacial que viaje desde la Tierra a Marte y que luego realice el trayecto de regreso estará expuesta a rayos cósmicos provenientes del espacio profundo y a partículas energéticas emitidas por nuestro propio Sol.

El impacto negativo de estas partículas y emanaciones provenientes del astro rey está determinado por los ciclos solares: son períodos de 11 años, que varían en términos de la intensidad de la actividad solar y que poseen una etapa en la cual el Sol exhibe un pico de actividad (máximo solar), emitiendo la mayor cantidad de radiación.

Los científicos creen que aunque parezca ilógico planear una misión durante el período de mayor actividad solar, en realidad esto podría ser una buena idea: el enfoque se sustenta en que existen alternativas para protegerse de las partículas energéticas solares y a que las mismas aportan un beneficio único, ya que el flujo de radiación del Sol funciona como un «escudo protector» contra el impacto negativo de los rayos cósmicos galácticos más perjudiciales.

Tema relacionado: Volvemos a Marte para preparar el desembarco humano en 2033.

Un blindaje con límites

Sin embargo, también hay que considerar que en una misión a largo plazo existe un límite con relación a la cantidad de «blindaje» con que se puede equipar a una nave espacial para proteger a los astronautas y a las instalaciones de los efectos del clima espacial. Superado ese límite, la nave puede volverse demasiado pesada y costosa, haciendo inviable su lanzamiento.

En su estudio, los investigadores analizaron 28 tipos de partículas peligrosas de origen interestelar (rayos cósmicos) y 10 clases de partículas emitidas por el Sol durante las erupciones solares. Efectuaron una simulación en cuanto al impacto que tendrían estas partículas sobre una misión tripulada hacia Marte, concluyendo que sobre 2035 se darían las condiciones perfectas para el lanzamiento.

Los cálculos muestran que el mejor momento para iniciar un vuelo tripulado a Marte y regresar es durante la fase de decadencia de la actividad solar. Con un blindaje promedio de 10 centímetros de aluminio, la misión podría durar hasta cuatro años sin exceder el límite de riesgo de radiación permitido.

A lo largo del trayecto, la radiación solar en aumento al incrementarse la actividad del Sol puede ser «atenuada» por el blindaje y funcionar al mismo tiempo como una protección adicional contra los rayos cósmicos, especialmente contra las partículas potencialmente más pesadas y peligrosas, que provienen de fuera del Sistema Solar.

Referencia

Beating 1 Sievert: Optimal Radiation Shielding of Astronauts on a Mission to Mars. M. I. Dobynde, Y. Y. Shprits, A. Y. Drozdov, J. Hoffman and Ju Li. Space Weather (2021).DOI:https://doi.org/10.1029/2021SW002749

Foto de portada: Nicolás Lobos en Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

Hacer un comentario