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El estrés crónico afecta a la liberación de dopamina

Que el estrés crónico puede conducir a la depresión ya era algo sabido, pero ahora los científicos han averiguado el mecanismo que lo provoca. Investigadores de la Universidad de Washington (Seattle, EE UU), han encontrado que la ansiedad prolongada en el tiempo inhibe la liberación de dopamina, el neurotransmisor del placer, por lo que aparece la tristeza también crónica.

El estrés crónico afecta a la liberación de dopamina

Ante una situación de estrés, se incrementa la actividad cardiaca, aparece sudoración en las manos y la boca se seca. Cuando este estrés se mantiene en el tiempo, la situación se vuelve crónica y puede desembocar, entre otras patologías, en una depresión.

Ahora, científicos de la Universidad de Washington (Seattle, EE UU) han descubierto el mecanismo molecular que explica esta relación entre un estrés prolongado y los trastornos depresivos.

La investigación, publicada en la revista Nature, muestra como antes de llegar a una situación crónica, cuando el estrés es agudo o puntual, se produce la secreción del neurotransmisor CRH (hormona liberadora de corticotropina).

Respuesta negativa al estrés agudo

Esta molécula provoca la liberación de dopamina, comúnmente asociada con el sistema cerebral del placer. Pero, tal y como señala a SINC Paul Phillips, autor principal del estudio, “tras el estrés prolongado, esta función reguladora de la CRH se pierde, y no se libera más dopamina, lo que puede conducir a la depresión. La función no vuelve a recuperarse en meses”.

Otra de las consecuencias del estrés crónico es, según los autores, que el organismo comienza a ofrecer una respuesta de aversión a la CRH.

Por ello, ante nuevas situaciones de estrés agudo – en las que se secreta este neurotransmisor- la respuesta emocional es negativa, lo que fomenta el estado depresivo.

“En el futuro trataremos de indagar en los procesos de señalización intracelular que causan los cambios inducidos por el estrés y buscaremos fármacos que puedan revertir el cambio”, concluye Phillips.

Referencia bibliográfica:

Julia C. Lemos, Matthew J. Wanat, Jeffery S. Smith, Beverly A. S. Reyes, Nick G. Hollon, Elisabeth J. Van Bockstaele, Charles Chavkin, Paul E. M. Phillips Severe stress switches CRF action in the nucleus accumbens from appetitive to aversive. Nature. doi:10.1038/nature11436

RedacciónT21

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