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La sal acelera la regeneración de extremidades amputadas

La sal acelera la regeneración de extremidades amputadas

Un grupo de investigadores ha conseguido acelerar la regeneración de extremidades amputadas en renacuajos, reduciendo el tiempo de regeneración de las 18 horas naturales a tan sólo una hora. El resultado fue obtenido introduciendo cloruro de sodio en las células, muy cerca de la herida, de una forma más simple que la utilizada tradicionalmente. Los expertos tienen la esperanza de que algún día una señal de sal simple sea útil para regenerar apéndices humanos. Por Guillermo E. Melis.

La sal acelera la regeneración de extremidades amputadas

Un grupo de expertos, liderado por Michael Levin de la Universidad de Tufts en Medford, Massachussets, ha descubierto una novedosa técnica capaz de regenerar la cola de los renacuajos con cloruro de sodio, dominante en la sal común. El llamativo método contó con la ayuda de biólogos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana y fue anunciado en un reciente comunicado y publicado en la revista Journal of Neuroscience.

El hallazgo, jamás pensado por los investigadores, contó con un componente básico para la vida diaria: la sal. Los pasos realizados por los investigadores fueron los siguientes: añadieron una pizca de sal a la cola herida de los anfibios. Luego lo dejaron reposar una hora y, finalmente, obtuvieron una estructura perfectamente formada, con sus nervios, tejidos y músculos completos.

El papel de la sal en esta investigación proporcionó, en tiempo record, la regeneración de la cola de los anfibios. Si bien estos animales tienen la habilidad de hacer crecer partes perdidas de su cuerpo, el tiempo que demora en llevarse a cabo este procedimiento natural es de aproximadamente dieciocho horas.

En tan sólo una hora los expertos obtuvieron resultados sorprendentes. Este hecho es generado gracias a la sal suministrada en las células cerca de la herida, de esta manera, el cloruro de sodio acelera la regeneración. A raíz de este estudio, los investigadores creen que otros tipos de tejidos dañados podrían ser regenerados mediante esta sorprendente técnica. Además podría ayudar a “convencer” a los órganos humanos a regenerar tejidos y partes amputadas.

“Este tipo de regeneración es emocionante”, sostuvo el biólogo Michael King, de la Escuela de Medicina en Terre Haute. “Porque ésta sería la situación encontrada en el caso de pérdida accidental de dedos o extremidades en los seres humanos”, informó.

A diferencia de los humanos adultos, los renacuajos poseen la capacidad de regenerar completamente apéndices si están heridos. Los niños conservan esta capacidad hasta los once años y los seres humanos adultos pueden hacer crecer los dedos. Pero con la edad, la capacidad de regenerar los tejidos disminuye.

La sal de la vida

Una proporción de sal en cualquier medio no es suficiente para hacer surgir una extremidad o estructura nueva. Según los investigadores, el cloruro de sodio debe ser introducido en las células del animal, cerca de la herida. Aunque una de las formas normales de hacer ingresar la sal en una célula es a través del canal NaV1.2, “sin embargo hay otras maneras”, sostiene Michael Levin, quién planteó la posibilidad de realizar tratamientos más simples. “Realmente no importa cómo el sodio entra allí”, agregó.

El canal NaV1.2, también conocido como el canal de sodio, es una proteína que en los humanos está codificada por el gen SCN2A. Los canales de sodio contienen una subunidad alfa conductora de iones. Los expertos, además, encontraron que los renacuajos que no portaban sal en sus células no mostraban la misma evolución que aquellos que sí presentaban una leve dosis de cloruro de sodio.

De esta manera, el equipo descubrió que la importación de sal, llamada NaV1.2, era necesaria y fundamental para estimular el crecimiento de la cola de los anfibios. El canal NaV1.2 es muy bien conocido por su papel en la comunicación de las células del cerebro y el corazón palpitante de las células, pero los científicos no sabían que era un elemento esencial para la regeneración de estructuras perdidas.

Los expertos tienen la esperanza de que algún día una señal de sal simple pueda resultar útil para persuadir a los apéndices humanos y volver a regenerarlos. “En la regeneración de la cola, todos los estudios que se realizaron con los renacuajos fueron hechos una vez lastimados”, aclaró Levin. “No se puede ir a un médico y recibir tratamiento antes de tener un accidente”.

Para los biólogos, se necesitan más estudios para explicar completamente si la señal de sal causa daños en las células y cómo la señal de la sal, dentro de las células, desarrolla el crecimiento del tejido. A pesar de que hay una gran variedad de células en el cuerpo, el grupo de profesionales continúa estudiando cómo reacciona el cuerpo de los renacuajos en relación a la sal, ya que los investigadores tratan de evitar todo tipo de consecuencias que dañen a los protagonistas de este trabajo.

La regeneración de extremidades

El mes pasado, este mismo medio publicó un artículo sobre otra investigación que realizó el biólogo Levin con respecto a la regeneración de extremidades. Según el ensayo, una gran variedad de animales podría facilitar información valiosa para regenerar partes perdidas del cuerpo, ya sea por una amputación o que no existan a causa de agenesia.

Paralelamente, la BBC anunció que los ajolotes también son capaces de regenerar extremidades perdidas y hasta partes del cerebro. De esta manera, sus propiedades continúan cautivando a científicos de distintas partes del mundo que han modificado su genética para descubrir cómo ayudar a las personas con amputaciones o con enfermedades degenerativas.

RedacciónT21

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