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La soledad altera la red social de nuestro cerebro

El cerebro construye una red social con las personas de nuestro entorno, representando intensamente aquellas con las que nos sentimos más unidos. Pero cuando estamos aislados se diluye la representación neuronal de los demás y de nosotros mismos.

Un estudio desarrollado en el Laboratorio de Neurociencia Social de la Universidad de Dartmouth (USA) revela que cuanto más cerca nos sentimos emocionalmente de las personas, mejor están representadas en nuestro cerebro.

Los datos también apuntan a que las personas que se sienten desconectadas socialmente, o que tienen pocos amigos y vida social, registran una auto-representación neuronal más solitaria. Los hallazgos han sido publicados en el Journal of Neuroscience.

En concreto, dicen los autores del estudio, si tuviéramos un sello de la actividad neuronal que reflejara nuestra autorrepresentación en el cerebro, y otro que reflejara la de las otras personas con las que nos relacionamos, para la mayoría de los humanos los sellos de actividad neuronal resultarían casi similares.

Sin embargo, la actividad neuronal de las personas solitarias sería diferente. Meghan L. Meyer, autora principal de este estudio, destaca al respecto que la actividad neuronal de las personas más solitarias, realmente se diferencia del resto más sociables.

Metodología

Los participantes del estudio, 50 voluntarios que tenían entre 18 y 47 años, acordaron someterse a un examen por fMRI (imagen de resonancia magnética funcional). Previamente, se les pidió que designaran a cinco personas de su entorno y luego que eligieran a otras cinco personas famosas con las que no tenían una relación social directa.

Durante el examen fMRI, los voluntarios tuvieron que hacer un juicio de valor sobre sus familiares y las personas famosas, en particular evaluando su simpatía, en base a una escala del 1 al 4. Los participantes también aplicaron este sistema de evaluación a su propia personalidad.

Resultados

Este análisis desveló que el cerebro agrupa las representaciones mentales de las personas en tres grupos o clasificaciones diferentes; 1) uno mismo, 2) la propia red social privada de conocidos y 3) personas conocidas por todos como las celebridades.

También que cuanto más cerca se sentían los participantes de una persona, sus cerebros lograban analizar a este individuo de una manera similar a la utilizada cuando representan su propia personalidad.

Los resultados demostraron también que, cuanto más empatizaban los voluntarios con las personas propuestas, más se parecían sus funciones cerebrales entre sí, especialmente el cerebro social, la corteza prefrontal medial y la región asociada con el concepto de sí mismo.

Hay que recordar que la corteza prefrontal medial participa directamente en el control de la alerta, que suele verse afectada en personas que presentan alteraciones conductuales, como los pacientes con estrés postraumático.

Cerebro solitario, diferente

En contraste, las personas que informaron sentirse solas tenían menos similitudes neuronales con los demás voluntarios en la corteza prefrontal medial, un área del cerebro asociada con el concepto de sí mismo.

Igualmente, las personas solitarias presentaron menos similitudes neuronales entre ellos e incluso, las demarcaciones entre los tres grupos de clasificación resultaron más borrosas e imprecisas en su actividad neuronal.

Es decir, cuanto más solitarias son las personas, menos parecido se aprecia en su cerebro cuando piensan en ellos mismos y también en los demás.

Los sujetos solitarios activaban áreas muy distintas cuando tenían que pensar en ellos mismos que cuando lo debían hacer en otras personas, como si la representación de sí mismos en su cerebro estuviera más desconectada en relación a esos otros sujetos.

Patrón neuronal social

Cuando las personas mantienen relaciones cercanas con terceros, el patrón neuronal parece coincidir con el registrado cuando se les hacía pensar en ellos mismos.

En conclusión, podemos afirmar, siguiendo este estudio, que la actividad cerebral relacionada con pensar en uno mismo es muy diferente de la actividad cerebral relacionada con pensar en otras personas, mientras que la actividad cerebral de pensar en otros es muy similar en todas las categorías sociales, menos en el caso de las personas aisladas.

Meghan L. Meyer,  concluye en un comunicado: «Si tuviéramos un sello de actividad neuronal que reflejara tu autorrepresentación y uno que reflejara el de las personas con las que estás cerca, para la mayoría de nosotros, nuestros sellos de actividad neuronal se verían bastante similares. Sin embargo, para las personas más solitarias, la actividad neuronal realmente se diferenciará de la de otras personas”.

 

Referencia

Self-other representation in the social brain reflects social connection. Andrea L. Courtney and Meghan L. Meyer. Journal of Neuroscience 15 June 2020,  JN-RM-2826-9. DOI:https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2826-19.2020

RedacciónT21

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