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La vida en la Tierra podría haberse generado mediante rayos

Los rayos fueron tan importantes como los meteoritos a la hora de crear las condiciones perfectas para que surgiera vida en la Tierra: aportaron minerales esenciales y permitieron que la vida se manifestase.

Según un nuevo estudio realizado en la Universidad de Leeds, los rayos tuvieron un papel clave en el aporte de materiales esenciales para el surgimiento de la vida en la Tierra, prácticamente al mismo nivel que los meteoritos. En consecuencia, la vida podría desarrollarse en planetas similares a la Tierra a través del mismo mecanismo en cualquier momento si las condiciones atmosféricas son las adecuadas.

De acuerdo a una nota de prensa, el fósforo necesario para el origen de la vida en la superficie de la Tierra no dependió únicamente de los impactos de meteoritos: provino también en gran medida de los rayos que caían con frecuencia sobre el planeta, de la misma forma que sucede actualmente. Vale recordar que el fósforo es esencial en todos los procesos vitales, como por ejemplo el movimiento, el crecimiento y la reproducción.

Las teorías predominantes hasta el momento sostienen que los meteoritos tuvieron un papel protagonista en cuanto al aporte de los minerales que hicieron posible la vida en nuestro planeta. Aunque se reconocía que los rayos también habían contribuido, se les reservaba un papel claramente accesorio y secundario, que en función del nuevo estudio podría cambiar.

Después del bombardeo

El equipo de investigadores ingleses estima que la aportación de fósforo producido por los rayos superó al generado por los meteoritos cuando la Tierra tenía alrededor de 3.500 millones de años, un período en el que habrían surgido los primeros microfósiles conocidos. De esta forma, los rayos habrían tenido un lugar mucho más importante en el proceso de surgimiento de la vida en el planeta, para nada secundario. Es más: los rayos podrían haber sido una fuente primordial de fósforo, que se habría concentrado en las masas de tierra de las regiones tropicales.

Al mismo tiempo, los especialistas destacaron que mientras los meteoritos destruían todo en cada impacto, los rayos no tenían el mismo potencial negativo para las delicadas condiciones de formación de las primeras formas de vida en la Tierra. De esta manera, su aporte benéfico habría sido crucial y menospreciado hasta hoy, principalmente a partir de la reducción en el «bombardeo» inicial de meteoritos.

Para el Dr. Jason Harvey, uno de los responsables de la investigación, «el bombardeo temprano es un evento único en el Sistema Solar. A medida que los planetas alcanzan su masa promedio, la entrega de más fósforo por parte de los meteoritos se vuelve insignificante. Por otro lado, los rayos no son un evento tan único. Si las condiciones atmosféricas son favorables para la generación de rayos, los elementos esenciales para la formación de la vida pueden estar inmediatamente disponibles en la superficie de un planeta», indicó.

¿En otros planetas?

Precisamente aquí encontramos otro de los puntos más interesantes del nuevo estudio, recientemente publicado en la revista Nature Communications. La explicación en torno al aporte de fósforo a través de los rayos no es significativa únicamente con respecto al surgimiento de la vida en la Tierra: podría aplicarse también en otros contextos. Según los científicos, la formación de vida en otros planetas similares a la Tierra seguiría siendo posible aunque los impactos de meteoritos se hayan vuelto un suceso extraño.

De esta manera, los investigadores creen que su estudio puede marcar el inicio de una nueva alternativa en la búsqueda de vida extraterrestre. Mediante el análisis de los minerales aportados por los rayos, como por ejemplo el fósforo, podrían buscarse nuevas biofirmas capaces de confirmar la posibilidad de vida en cualquier planeta o exoplaneta. ¿Qué otros misterios del universo podrían estar contenidos en los rayos y su impacto?

Referencia

Lightning strikes as a major facilitator of prebiotic phosphorus reduction on early Earth. Hess, B.L., Piazolo, S. and Harvey, J. Nature Communications (2021).DOI:https://doi.org/10.1038/s41467-021-21849-2

Foto:

Ilustración de la Tierra primitiva, como se vería hace unos 4 mil millones de años, recibiendo los rayos que propiciaron en parte la vida. Crédito: Lucy Entwisle.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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