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Los bebés aprenden con pitidos si se les enseña que son para comunicarse

Un estudio con bebés de 6 meses ha demostrado que si se les enseña que los pitidos son una forma de comunicarse, pueden aprender categorías de objetos con un lenguaje hecho de pitidos. Es decir, si ven a una persona hablar normal, y a otra responderle con pitidos, asocian éstos con el lenguaje, y a partir de ahí los utilizan para aprender. El hallazgo demuestra que son flexibles a la hora de entender el lenguaje, como los adultos.

Los bebés aprenden con pitidos si se les enseña que son para comunicarse

Los investigadores saben desde hace tiempo que los adultos pueden encontrar de forma flexible nuevas formas de comunicarse, por ejemplo, usando señales de humo o el código Morse para comunicarse a distancia; pero un nuevo estudio de la Universidad Northwestern (Illinois, EE.UU.) es el primero en mostrar que esta misma flexibilidad comunicativa es evidente incluso en bebés de 6 meses.

Los investigadores se propusieron descubrir si los niños podían aprender que un nuevo sonido era una «señal comunicativa» y, en caso afirmativo, si confería las mismas ventajas a su aprendizaje que el habla.

Para ello, hicieron que los bebés vieran un breve vídeo en el que dos personas mantenían una conversación: una hablaba en Inglés y la otra respondía con pitidos. A continuación se analizó si estos nuevos pitidos les facilitarían el aprendizaje de una categoría de objetos, un proceso cognitivo fundamental conocido por estar influido por el habla.

¿Podrían los pitidos tener el mismo efecto? De hecho, los investigadores encontraron que después de ver que las señales sonoras se utilizaban para comunicarse, los infantes vinculaban los pitidos con la categorización como si fueran habla.

«Razonamos que si los niños eran capaces de aprender sobre una nueva señal comunicativa, podrían categorizar con éxito objetos mientras escuchaban tonos, a pesar de haber fracasado en estudios previos al escuchar tonos sin una exposición previa a ellos como forma de comunicación», dice Brock Ferguson, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en psicología cognitiva en el Colegio Weinberg de Artes y Ciencias de Northwestern. «Es decir, que podrían tratar este nuevo sonido «comunicativo» como si se tratara de la palabra», señala en la información de la universidad.

Por el contrario, explica Ferguson, si los niños no conseguían interpretar esta nueva señal como comunicativa, o si su clasificación de objetos en la tarea posterior sólo podía ser impulsada por el habla, los niños dejarían de categorizar objetos mientras escuchaban los tonos, como habían hecho en todos los estudios anteriores.

Consecuencias

«Sabíamos que el habla podría promover el aprendizaje de categorías de objetos en bebés. Ahora sabemos que para los infantes, esta relación con el aprendizaje es lo suficientemente amplia como para abarcar muchas señales comunicativas -incluidas aquellas que acaban de conocer», añade el investigador.

Sandra Waxman, autora principal del estudio, también de Northwestern, destaca las implicaciones de gran alcance de este trabajo para la comprensión de la compleja coordinación de factore ssociales, lenguaje y desarrollo cognitivo en los niños.

«Esto demuestra que los bebés tienen la capacidad social para reconocer una señal social comunicativa completamente nueva en su entorno. Y una vez reconocida, pueden utilizarla para apoyar la cognición. Los bebés, como los adultos, ya buscan nuevas formas de comunicarse en las personas de su entorno», dice Waxman.

El estudio se publicará en enero en la revista Cognition. Un estudio anterior, de la Universidad de Iowa, demostró que prestar atención a los balbuceos de los bebés e intentar entenderlos hace que estos aprendan más rápido a hablar.

Referencia bibliográfica:

Brock Ferguson, Sandra R. Waxman: What the (beep)? Six-month-olds link novel communicative signals to meaning. Cognition (2016). DOI: 10.1016/j.cognition.2015.09.020.

RedacciónT21

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