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Planck muestra al detalle las dos Nubes de Magallanes

Una imagen obtenida por el satélite Planck, de la ESA, muestra las Nubes de Magallanes, dos de las galaxias más próximas a la Vía Láctea. También muestra un filamento interestelar de polvo, procedente de la constelación del Camaleón. La imagen se ha obtenido durante la exploración del fondo cósmico de microondas.

Planck muestra al detalle las dos Nubes de Magallanes

Una imagen proporcionada por el satélite Planck, de la ESA, muestra las dos Nubes de Magallanes, que se cuentan entre las galaxias más próximas a nuestra Vía Láctea. La Gran Nube de Magallanes, a unos 160.000 años luz de distancia, es la gran mancha roja y anaranjada en el centro de la imagen. La Pequeña Nube de Magallanes, a unos 200.000 años luz de distancia, es el objeto situado abajo a la izquierda, de forma vagamente triangular.

Con una masa equivalente a 7.000 y 10.000 millones de masas solares respectivamente, estas galaxias están clasificadas como enanas. La Vía Láctea y otra de sus vecinas, Andrómeda, tienen masas de unos pocos cientos de miles de millones de masas solares cada una.

Las Nubes de Magallanes no son visibles desde latitudes altas al Norte, y no fueron introducidas en la astronomía europea hasta principios del siglo XVI. Sin embargo eran conocidas desde mucho antes por muchas civilizaciones del hemisferio Sur, así como por astrónomos de Oriente Medio.

Planck, explica la ESA en una nota de prensa, detectó el polvo interestelar de las Nubes de Magallanes mientras barría el cielo para estudiar con un grado de detalle sin precedentes el fondo cósmico de microondas -la luz más antigua del universo-.

Planck detectó emisión de prácticamente todo lo que brillaba (a las frecuencias a las que era sensible) entre el propio satélite y el fondo cósmico de microondas. Entre estas fuentes situadas antes del fondo hay numerosas galaxias, más y menos lejanas, así como material interestelar de la Vía Láctea. Los astrónomos deben eliminar esta emisión si quieren acceder a la información que atesora la luz del fondo cósmico. Pero pueden usar las observaciones de estos objetos que se interponen para investigar cómo se forman las estrellas en las galaxias, incluida la nuestra.

Polvo de nuestra galaxia

La mezcla de nubes color rojo, naranja y amarillo de la parte superior de la imagen es el polvo interestelar procedente del medio difuso que permea nuestra galaxia. Es el polvo de un gran complejo de formación estelar en una constelación del Sur, el Camaleón.

Puede verse además un filamento que sale desde las densas nubes del Camaleón, en la parte superior izquierda, hacia la esquina opuesta de la imagen.

Situado en apariencia entre las dos Nubes de Magallanes, tal como se veían desde donde está Planck, este filamento de polvo se encuentra de hecho mucho más próximo a nosotros, a solo unos 300 años luz. La imagen muestra lo bien que se alinea esta estructura con el campo magnético de la galaxia -representado como la textura de la imagen-, estimado a partir de las medidas de Planck.

Comparando la estructura del campo magnético y la distribución de polvo interestelar en la Vía Láctea los científicos pueden estudiar la distribución relativa de nubes interestelares y del campo magnético ambiental. Mientras en el caso de las nubes de filamentos que muestra la imagen la estructura se alinea en dirección al campo magnético, en las nubes más densas donde se forman las estrellas los filamentos tienden a ser perpendiculares al campo magnético interestelar.

La parte inferior derecha de la imagen es una de las regiones de menor brillo del cielo a las frecuencias de Planck. Las marcas azules señalan concentraciones muy bajas de polvo cósmico. De forma similar, la estructura de la textura está causada sobre todo por ruido instrumental, más que por procesos reales en el campo magnético.

La emisión del polvo se calcula a partir de una combinación de las observaciones de Planck a 353, 545 y 857 GHz, mientras que la dirección del campo magnético se basa en los datos de polarización de Planck a 353 GHz. La imagen abarca unos 40º.

Las Nubes

Aunque tradicionalmente se ha pensado que las Nubes de Magallanes orbitaban en torno a la Vía Láctea, los estudios recientes parecen descartar esta posibilidad.

El primer registro histórico sobre ellas se debe al astrónomo persa Abd Al-Rahman Al Sufi (siglo X). En Europa, fue Fernando de Magallanes quien primero las observó durante su viaje de circunnavegación alrededor de la Tierra entre 1519 y 1522. Sin embargo, el nombre actual no se popularizó hasta mucho después.

John Herschel fue el primero en estudiarlas detalladamente en el siglo XIX. Más recientemente, en 1987, apareció en la Gran Nube de Magallanes la supernova SN 1987A, la primera visible a simple vista desde 1604, profusamente estudiada por los astrónomos modernos.

RedacciónT21

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