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Posible explicación a los enigmáticos círculos que aparecen en Namibia

Los llamados «anillos de hadas» son unas extrañas formaciones que aparecen en el suelo del desierto de Namibia. Se trata de decenas de miles de calvas circulares, de uno a 20 metros de diámetro y rodeadas por vegetación en forma de “corona” verde. Su origen ha sido un misterio durante décadas. Ahora, los resultados de una investigación señalan que serían fruto de un crecimiento vegetal autoorganizado. Por Yaiza Martínez.

Posible explicación a los enigmáticos círculos que aparecen en Namibia

Los llamados «anillos de hadas» son unas extrañas formaciones que aparecen, entre otras regiones, en el suelo del desierto de Namibia.

En este caso, se trata de decenas de miles de calvas circulares, de uno a 20 metros de diámetro y rodeadas por vegetación en forma de “corona” verde. Esta corona marca claramente el perímetro de la zona seca.

Durante décadas, los científicos han estado intentando explicar la formación de estos enigmáticos círculos. Ahora, investigadores del Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental UFZ de Alemania han puesto a prueba las diversas hipótesis hasta ahora presentadas al respecto.

Lo han hecho realizando el primer análisis detallado de la distribución espacial de estos anillos. Los resultados arrojados señalan que la mejor explicación para estos estaría en los recursos, en la competencia local por el agua de plantas y vegetación. La investigación ha aparecido detallada en la revista Ecography.

Tres hipótesis

¿Qué provoca la formación de las enigmáticas estructuras de los anillos de hadas? Hasta ahora, nadie ha logrado observar de cerca la génesis de uno de estos anillos, por lo que su origen solo ha sido explicado con teorías.

Las existentes, y que han puesto a prueba los científicos alemanes, son las siguientes. Una, al parecer la más popular, según publica el Centro Helmholtz en un comunicado, señala que los anillos de hadas son resultado del trabajo de las termitas. Estas mordisquearían la base de la vegetación, provocando su muerte.

La segunda hipótesis señala como causa de la aparición de los círculos a los hidrocarburos que emanan de las profundidades de la tierra. Al igual que en una chimenea, se ha presumido que estos gases que suben a la superficie provocarían la pérdida y desaparición localizadas de la vegetación.

La tercera teoría señala que los círculos serían consecuencia de un crecimiento autorregulado de la hierba. El hecho de que los anillos de hadas solo aparezcan en zonas muy áridas, en las que existe una intensa competencia por los recursos de humedad disponibles, ha llevado a los científicos a pensar que, de alguna forma, las plantas se organizan para aprovechar esos recursos de una forma más eficiente.

Estadística aplicada a las imágenes

El investigador del Centro Helmholtz Stephan Getzin, junto a colaboradores de Göttingen (Alemania), Italia e Israel pusieron a prueba estas tres hipótesis.

Para hacerlo, revisaron y evaluaron imágenes aéreas de regiones representativas de la presencia de anillos de hadas. Todas ellas pertenecían a zonas del noroeste de Namibia.

Las imágenes permitieron estudiar a fondo la ubicación exacta y la distribución espacial de estos parches estériles dentro del paisaje que los rodea. Se constató en ellas que los anillos de hadas no están dispuestos y colocados por casualidad –como monedas que han caído, dispersándose- sino que su presencia sigue patrones de agrupamiento distinguibles.

Esta constatación no pudo hacerse simplemente mirando las imágenes, sino que requirió de un método estadístico, que fue aplicado a diversas escalas a la distribución de los anillos de hadas. Según este método, estos círculos áridos rodeados de coronas de vegetación se distribuyen de manera sorprendentemente regular y homogénea, incluso a través de grandes áreas espaciales.

La lucha por los recursos

Los científicos creen que este hallazgo desacreditaría la teoría de las termitas, basada en el hecho de ha aparecido una especie específica de termitas –la Psammotermes allocerus – en todos los círculos de hadas investigados. Según Getzin, sin embargo, «no ha habido, hasta ahora , ni una sola evidencia que demuestre que estos insectos son capaces de crear estructuras distribuidas de forma homogénea, en una escala tan grande».

Por el contrario, los estudios realizados sobre la distribución de poblaciones de hormigas y termitas en territorios áridos atestiguan patrones de distribución irregular, agrupados en grandes escalas. A pesar de estas afirmaciones, en 2013, un estudio publicado en la prestigiosa revista Science volvía a señalar a las termitas como origen de estos círculos.

Por otra parte, según Getzin y su equipo, el descubrimiento también descartaría la hipótesis de los gases subterráneos, pues resulta poco probable que estos se distribuyan de una manera tan uniforme y homogénea.

La causa que finalmente parece más probable es la de la lucha por los recursos: la competencia local entre plantas por dichos recursos generaría una autoorganización –un complejo patrón- en el crecimiento de estas. Así, los vegetales se repartirían mejor los nutrientes en un ambiente en el que estos escasean.

El factor de la competencia y la consecuente autoorganización en el crecimiento de la vegetación se da en otros contextos, argumentan los científicos. Por ejemplo, en un bosque joven, los árboles crecen y se desarrollan a cierta distancia los unos de los otros, para asegurarse el espacio y la nutrición suficientes.

Usando un modelo computacional, Getzin y su equipo simularon además la competencia de las plantas por el agua en las regiones de Namibia estudiadas. Los patrones que emergieron de esta simulación resultaron muy similares a las imágenes de los anillos de hadas registradas en el país, lo que consideran otra prueba de que esta teoría es la más convincente.

Ciclo de vida de los anillos de hadas

En 2012, un equipo de biólogos de la Universidad Estatal de Florida (EEUU) hizo otro interesante hallazgo sobre los anillos de hadas, que apareció explicado en la revista PLoS ONE.

Descubrieron que estos tienen una especie de ciclo vital que los hace aparecer y desaparecer con regularidad. Además, se constató que no todos “viven” el mismo tiempo. Así, los más extensos pueden durar incluso más que un ser humano; y que la media de duración de los anillos es de 24 años.

Para este otro estudio también se analizaron imágenes aéreas y de satélite de la zona, y se compararon fotografías de los mismos lugares obtenidas con cuatro años de diferencia. Así fue como se comprobó, además, que estos círculos, en el momento de aparecer, tenían ya su tamaño final o crecían muy rápidamente hasta alcanzarlo.

Referencias bibliográficas:

Stephan Getzin, Kerstin Wiegand, Thorsten Wiegand, Hezi Yizhaq, Jost von Hardenberg, Ehud Meron (2014): Adopting a spatially explicit perspective to study the mysterious fairy circles of Namibia. Ecography (2014). DOI: 10.1111/ecog.00911.

Walter R. Tschinkel. The Life Cycle and Life Span of Namibian Fairy Circles. PLoS ONE (2012). DOI: 10.1371/journal.pone.0038056.

RedacciónT21

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