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Comemos con los ojos

La comida entra por los ojos: diferentes comportamientos humanos analizados en un estudio confirman que la presentación visual de la comida es casi tan importante como su gusto o su aroma al momento de una elección.

Un nuevo estudio realizado en la Universidad del Sur de Florida, en Estados Unidos, ha confirmado que nuestros ojos cumplen un papel vital al momento de elegir la comida. La presentación visual de un plato parece ser tan trascendente como su aroma o su gusto, incidiendo fuertemente en la percepción que tenemos de los alimentos que seleccionamos e ingerimos.

Según los investigadores, poder ver un alimento antes de olerlo ayuda a decodificar la señal de olor con mayor facilidad, lo que a su vez mejora la percepción del sabor de la comida. En ese sentido, las personas pueden procesar más rápidamente y con mayor precisión un aroma en sus cerebros cuando el mismo está precedido por una señal visual correspondiente y relacionada.

De acuerdo a un comunicado, los científicos también comprobaron que cuando las expectativas visuales en torno a un alimento no se cumplen adecuadamente, esto influye negativamente en la percepción del aroma y del sabor. En otras palabras, aquello que entra por los ojos es claramente vital para marcar las experiencias positivas y negativas que podamos tener en cuanto a la comida.

Los hallazgos de los científicos fueron publicados en la revista Journal of Consumer Psychology, y provienen de experimentos efectuados con galletas, frutas y limonada. En una de las pruebas, los investigadores administraron cada una de las comidas en diferentes órdenes: presentación visual antes que aroma, aroma antes que visual, solo presentación visual y solo aroma. Cada alimento podía tomarse envuelto en un paquete transparente u opaco.

El peso de la información visual

Los resultados son contundentes en cuanto al papel que cumple la información visual. Por ejemplo, en el caso de las frutas los participantes calificaron con una mayor puntuación su sabor cuando previamente habían podido ver cada alimento. Lo mismo sucedió con las galletas: fueron mejor calificadas si antes de probarlas se conocía su imagen, forma y color.

Junto al papel de la presentación visual, los especialistas también destacaron la trascendencia que posee el orden en que los sentidos interactúan con la comida. Todo indica que cuando el estímulo visual es el que inicia el contacto con el producto, las percepciones en cuanto al aroma y el gusto se ven notoriamente beneficiadas y potenciadas. Si el orden se invierte, los resultados son claramente diferentes.

Para Dipayan Biswas, uno de los autores del estudio, «aunque está claro que los aromas juegan un papel crucial al influir en las percepciones del gusto, nuestros hallazgos confirman que los estímulos visuales tienen un peso aún mayor. Básicamente, la percepción visual facilita los procesos cerebrales ligados a la decodificación de los elementos relacionados con el aroma y el gusto. De esta manera, todo el mecanismos se agiliza», indicó.

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El sabor de la limonada

Para comprender mejor cómo el sistema de procesamiento sensorial humano evalúa una secuencia de señales visuales y relacionadas con el olor, los investigadores presentaron a los voluntarios distintos vasos con limonada. Algunos de ellos eran transparentes y se podía ver la bebida, en cambio otros eran opacos pero incluían sustancias artificiales que resaltaban el aroma a limón.

Al igual que con las frutas y las galletas, los participantes eligieron el producto que podían percibir con sus ojos, a pesar de disponer de un estímulo olfativo tan fuerte. Para ratificar aún más la tendencia, colocaron otros vasos transparentes con limonada, pero agregando un colorante púrpura que no afectaba el sabor. Como el color no estaba relacionado con la bebida, los voluntarios la calificaron negativamente y terminaron de confirmar el peso de la información visual.

Además de estas conclusiones, los científicos también agregaron que en estudios previos pudo verificarse cómo otras variables impactan en la percepción del gusto. Por ejemplo, la forma de sentarse puede hacer que la comida parezca más sabrosa o la música ambiental puede influir en la selección de platos en los restaurantes.

Referencia

Effects of Sequential Sensory Cues on Food Taste Perception: Cross‐Modal Interplay Between Visual and Olfactory Stimuli. Dipayan Biswas, Lauren I. Labrecque and Donald R. Lehmann. Journal of Consumer Psychology (2021).DOI:https://doi.org/10.1002/jcpy.1231

Foto: Dan Gold en Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

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