Tendencias21
Descubren cómo el cerebro reconoce los objetos

Descubren cómo el cerebro reconoce los objetos

El cerebro humano trabaja con 49 propiedades que le permiten separar las características de los objetos que percibe en su entorno y luego volverlas a unir, para de esa forma reconocer las cosas y darles un uso o función.

Un grupo de neurocientíficos del Instituto Max Planck ha logrado descubrir un conjunto de 49 propiedades que utiliza el cerebro humano para reconocer los objetos que percibe, clasificarlos y darles un uso concreto. De acuerdo a una nota de prensa, con ese acotado conjunto de propiedades es posible reconocer casi cualquier objeto con presencia en la vida cotidiana.

Los especialistas ya sabían que el cerebro reconoce los objetos mediante su separación en distintas propiedades, para luego volver a integrarlas y darles un sentido. Sin embargo, se preguntaron si frente a la enorme cantidad de elementos que necesitamos reconocer y clasificar sería posible categorizar nuestro mundo de acuerdo con criterios simples, a través de un conjunto reducido de propiedades.

La habilidad de reconocimiento de objetos es una de las condiciones básicas para poder relacionarnos con el mundo que nos rodea. Si tenemos enfrente una mesa debemos saber que sirve para apoyar elementos como platos o vasos, o si colocamos sobre ella un jarrón necesitamos entender que se ha ubicado allí para contener a nuestras flores favoritas.

En otras palabras, asignamos usos y funciones a las cosas de acuerdo a un conjunto de propiedades y características que también nos permiten relacionarlas y categorizarlas: sabemos que los gatos y los perros son mascotas y no artículos de cocina, comprendemos que las manzanas y las peras son frutas y no dispositivos electrónicos. Ordenamos nuestro mundo en función de estas categorías, al igual que de acuerdo a propiedades de los elementos: suavidad, aspereza, tamaño, color, altura, forma…

Mapeo y reconocimiento

El “mapeo” que realiza el cerebro para otorgarle sentido al entorno requiere de una permanente comparación entre los datos que ingresan por nuestros sentidos y la información que ya tenemos asimilada y acumulada. De esta forma, coteja el nuevo material recibido desde un medio externo con todas las propiedades, características y categorías que ya conoce, clasificando así la “novedad” y dándole un lugar en la estructura mental que ordena la realidad.

Por ejemplo, si vemos por primera vez una especie de insecto que no conocemos, distinguimos en él una serie de propiedades que nos permiten reconocerlo como un insecto: presencia de alas, zumbido, cola, ojos de gran tamaño, caparazón, patas… Los investigadores llevaron adelante un estudio publicado en Nature Human Behaviour para distinguir precisamente las propiedades que emplea en mayor medida el cerebro para reconocer los objetos.

Los científicos trabajaron con alrededor de 2.000 imágenes de objetos representativos de la mayoría de las cosas que se encuentran en nuestro entorno, agrupándolas en tríadas que fueron mostrando a los participantes. En una ocasión podían mostrarles un perro, un pez y un gato; en otra un perro, un pez y una naranja.

El propósito era identificar las propiedades que llevan a las personas a reconocer un objeto como “extraño” o a agruparlo como parte de una misma categoría. En consecuencia, los participantes distinguían al perro y al pez como animales y a la naranja como fruta, aunque en otras combinaciones entraron en juego visiones más subjetivas, como por ejemplo el carácter “esponjoso” de un objeto o el grado de su rigidez.

Un sistema simplificado de propiedades

Los expertos probaron casi un millón y medio de combinaciones de tres objetos, contando con la colaboración de casi 5.500 participantes. Posteriormente crearon un modelo informático destinado a clasificar todas las propiedades informadas por los participantes, arribando a las 49 que son suficientes para categorizar prácticamente todos los objetos de la vida cotidiana.

Según Martin Hebart, autor principal del artículo científico que resume la investigación y líder del estudio, “los resultados muestran que en realidad se necesitan sorprendentemente pocas dimensiones para caracterizar todos los objetos en nuestro entorno». Además, indicó que el hallazgo podrá emplearse en nuevos enfoques terapéuticos, para tratar patologías en las cuales los pacientes presentan dificultades para reconocer ciertos elementos u objetos de la realidad.

Referencia

Revealing the multidimensional mental representations of natural objects underlying human similarity judgements. Hebart, M.N., Zheng, C.Y., Pereira, F. et al. Nature Human Behaviour (2020).DOI:https://dx.doi.org/10.1038/s41562-020-00951-3

Foto: @oriento en Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Pablo Javier Piacente es periodista especializado en comunicación científica y tecnológica.

Hacer un comentario

RSS Lo último de Tendencias21

  • Los simios también tienen sentido del humor 18 febrero, 2024
    Cuatro especies de grandes simios empiezan a burlarse de los demás en broma en edades tan tempranas como los humanos. Sus burlas son provocativas, persistentes y se caracterizan por elementos sorprendentes y divertidos. Llevan así 13 millones de años.
    Redacción T21
  • Hasta el pequeño cerebro de una hormiga desarrolla tareas complejas 17 febrero, 2024
    Las hormigas del desierto encuentran su camino durante una fase temprana de aprendizaje con la ayuda del campo magnético de la Tierra. El proceso de aprendizaje asociado deja huellas claras en su pequeño cerebro, capaz de asumir tareas complejas con menos de un millón de neuronas.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • Los agujeros negros supermasivos y las primeras galaxias crecieron al mismo tiempo 16 febrero, 2024
    Es probable que ya existieran agujeros negros supermasivos en los primeros momentos de la historia cósmica: habrían acelerado la formación de nuevas estrellas en el Universo temprano, incluso cuando crecían con sus galaxias. Un nuevo análisis de imágenes y datos obtenidos por el telescopio James Webb sugiere que los agujeros negros y las galaxias coexistieron […]
    Pablo Javier Piacente
  • La IA podría estar atrofiando poco a poco nuestros cerebros, según un nuevo estudio 16 febrero, 2024
    De la misma forma que el GPS de los smartphones ha dañado nuestro sentido de la cognición espacial y la memoria, según sugieren algunos estudios, la Inteligencia Artificial (IA) también podría afectar progresivamente nuestra capacidad para tomar decisiones de forma independiente, de acuerdo a una nueva investigación. La hipótesis plantea que los chatbots de IA […]
    Pablo Javier Piacente
  • El Metaverso surgió de la imaginación y se hizo real gracias al progreso tecnológico 16 febrero, 2024
    El Metaverso inició su recorrido en la ciencia ficción y se hizo real inspirado en novelas como “Snow Crash" de Neal Stephenson y apoyado en tecnologías que han posibilitado universos paralelos para la experiencia humana. La novela "Ready Player One" de Ernest Cline y su adaptación cinematográfica dirigida por Steven Spielberg, han desempeñado un papel […]
    Carlos Peña González (*)
  • Revelan el origen de la falla geológica de Seattle, una de las más peligrosas del mundo 15 febrero, 2024
    Los datos magnéticos sugieren que la falla de Seattle, en Estados Unidos, se formó hace 55 millones de años, cuando la mitad sur de una cadena de islas volcánicas en subducción se amontonó sobre el continente y se separó de otra parte de la estructura, "desgarrando" el borde de América del Norte.
    Pablo Javier Piacente
  • Gigantescos "huevos espaciales" podrían ayudarnos a descubrir civilizaciones extraterrestres 15 febrero, 2024
    Un elipsoide SETI es un enfoque geométrico que identifica una región del espacio con forma de huevo, dentro de la cual cualquier civilización inteligente habría logrado observar un evento astronómico significativo, como por ejemplo una supernova, basándose en el tiempo que tarda la luz en viajar a través del espacio. Ahora, un nuevo análisis muestra […]
    Pablo Javier Piacente
  • ¿Qué pasaría si viajáramos a la velocidad de la luz? 15 febrero, 2024
    La física dice que es imposible, pero soñamos con la posibilidad de viajar a la velocidad de la luz. En ese supuesto, el tiempo se dilataría y se alteraría nuestro campo de visión, pero la fuerza de la aceleración nos destruiría. Sin ayuda alguna, no podemos ir a más de 45 kilómetros por hora.
    Redacción T21
  • Nuevo hito en la tecnología cuántica 15 febrero, 2024
    Investigadores alemanes han logrado un avance en la tecnología cuántica al visualizar las posiciones tridimensionales de átomos individuales en un cristal de diamante. Este logro allana el camino para la visualización de moléculas individuales con una precisión atómica, lo que podría revolucionar la investigación y el diseño de materiales y fármacos. Con un poco de […]
    ST/T21
  • Una extraña y antigua megaestructura acecha bajo el mar Báltico 14 febrero, 2024
    En la bahía alemana de Mecklenburg, a 21 metros de profundidad, los científicos han encontrado una antigua megaestructura que data de la Edad de Piedra, concretamente de hace más de 10.000 años. La estructura, que abarca una longitud de casi un kilómetro y está compuesta por piedras de distintos tamaños, desafía toda explicación natural: los […]
    Pablo Javier Piacente