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El conocimiento sostenible es la base de la nueva modernidad

El conocimiento sostenible es la base de la nueva modernidad

El actual modelo de desarrollo industrial no es sostenible porque no sólo aumenta las desigualdades sociales, sino porque ahonda también la brecha digital. Necesitamos por ello un mundo de modernidades múltiples, sin ideologías, que alumbre una “modernidad indeginizadora” soportada por la sociedad del conocimiento interconectada y sostenible, que es el gran reto del nuevo milenio. Por Hassan Bin Talal.

El conocimiento sostenible es la base de la nueva modernidad

Nuestro actual modelo de desarrollo industrial no es sostenible. El ritmo y el tipo de crecimiento actuales están conduciendo a la polarización económica y la degradación medioambiental. La paradoja del crecimiento industrial es que para crear la riqueza necesaria para eliminar la pobreza, ha aumentado las desigualdades. El crecimiento voraz de la utilización de los recursos naturales está destruyendo el ecosistema en el que se basa.
Los objetivos de crecimiento industrial continuado son incompatibles con los límites del sistema natural del planeta. Nuestro planeta ya es demasiado pequeño para proporcionar a 6.000 millones de personas los niveles materiales del mundo industrial.
El uso de recursos, que está aumentando rápidamente, las tensiones sociales, la progresiva desigualdad, la migración económica y el terrorismo imponen una creciente carga económica y medioambiental a las sociedades del mundo.

Nuevo rumbo

El 20% más rico de la población mundial consume el 86% de los recursos naturales, mientras que la mitad de la población vive en la pobreza. Además, la pérdida de la diversidad cultural está incrementando la inestabilidad política y económica.
Como se mostraba en alguno de los escenarios de Los límites del crecimiento y tal y como han confirmado los informes recientes de Naciones Unidas, el capital natural del entorno y de los recursos naturales está más amenazado que nunca por el continuado crecimiento económico y de población. Cambiar las tendencias actuales es, ahora, más que urgente.
Hay que rediseñar profundamente el modelo socioeconómico y el concepto de crecimiento actuales. La transición demográfica continuada amplifica la necesidad de compromisos éticos globales y también de un nuevo modelo socioeconómico.

Límites de la pobreza y la desigualdad

La sostenibilidad sólo puede lograrse reduciendo la pobreza en todo el mundo. Hoy en día, la pobreza representa una seria amenaza a la estabilidad y un obstáculo para el futuro desarrollo social y económico en todas partes. Sólo puede reducirse manteniendo una tasa más alta de crecimiento económico en la mayor parte del mundo en vías desarrollo, pero, además, con un nivel sustancialmente más alto de productividad de los recursos.
Ello requerirá una nueva “ética de la solidaridad” con claros “objetivos de crecimiento” para los países en desarrollo, que permita restablecer la justicia social, en colaboración con los países desarrollados.
Las crecientes disparidades en los ingresos son el resultado de la exclusión de los mercados globales más que de los efectos polarizadores de los mismos. Una mayor integración de más personas (y países) en los negocios mundiales es, por tanto, la medida más efectiva, aunque todavía insuficiente, contra la desigualdad creciente.
Hay que actuar activamente de acuerdo con la decisión de Doha, de noviembre de 2001, de poner en marcha una nueva serie de liberalizaciones comerciales, con una colaboración para el desarrollo y una participación más completa por parte de todos.
Todavía existe demasiada hipocresía en la política del “Norte” de presionar para la apertura de mercados en una economía globalizadora, mientras se protegen los mercados propios de la competencia del “Sur”.

Brecha digital

Las tecnologías de la información y de la comunicación son doblemente esenciales: para un crecimiento más rápido de los países en desarrollo y para un crecimiento ecológicamente más eficiente en todas partes. Por lo tanto, la reducción de la “ brecha digital” debe convertirse en una prioridad mundial. Sin una acción determinada, el crecimiento irregular de la economía del conocimiento interconectado incrementará la desigualdad, su visibilidad y sus consecuencias sociales.
Frustrados, los jóvenes ven la enorme diferencia entre los estilos de vida de Estados Unidos y Europa y los propios, con la emigración hacia esas áreas ricas como su única alternativa a la pobreza.
Es probable que la transición hacia la sociedad del conocimiento permita a más gente participar de forma activa en un trabajo creativo. Una infraestructura del conocimiento puede proporcionar una oportunidad a la iniciativa empresarial local y a la creación de riqueza, sin las cuales los otros servicios nunca serían asequibles ni sostenibles.
Las políticas de desarrollo deben, por tanto, acelerar y ampliar el despliegue de infraestructuras de comunicaciones electrónicas, con acceso universal y asequible, y deben permitir su uso empresarial, social y cultural. El despliegue de infraestructuras debe ser parte de una colaboración para co-financiar el desarrollo.

Desarrollo compatible

Ciertamente, la ayuda de los países desarrollados al desarrollo debe aumentar. Aprobamos los Compromisos de Monterrey, pero se necesita más: la ayuda, además, debe estar desvinculada de la obtención de donantes, y debe hacerse más accesible a iniciativas locales, de menor escala, empresariales y educativas.
Sólo será eficiente cuando los países receptores tengan políticas económicas y sociales coherentes con el desarrollo sostenible y cuando se emplee en la “construcción de capacidades”: para crear infraestructuras educativas e institucionales y para animar a la población de los países en desarrollo a que accedan, asimilen y utilicen los nuevos conocimientos y tecnologías.
Los sistemas de conocimiento indígenas también representan un recurso único de los países en desarrollo y deben integrarse en una futura sociedad del conocimiento interconectado mundial.
El desarrollo sostenible es compatible con un aumento del PIB actual multiplicado por 10 hacia el año 2050, si se disocia el crecimiento del PIB de la utilización de recursos y se limita la tasa de utilización de los recursos críticos a los niveles actuales.
Ello podría dar lugar a tasas de crecimiento del 7-8% al año en los países más pobres, suficiente para reducir sustancialmente la pobreza y la desigualdad, junto con un crecimiento del 3% al año en la UE y en Norteamérica, suficiente para mantener unos niveles altos de empleo.

Objetivos 2015

En este marco, para el 2015 debemos ir más allá de los “objetivos del Milenio”:

• aumentar las tasas de alfabetización de adultos por encima del 90% en 2030, incluyendo la “alfabetización digital”, tanto verbal como visual;
• crear una infraestructura mundial universitaria y de investigación basada en la tecnología y la ciencia, que estimule la iniciativa empresarial local;
• asegurar el acceso al conocimiento y a los servicios educativos en cerca del 90% de las comunidades en 2030, para favorecer que la población gestione sus propios recursos locales;
• desarrollar tecnologías asequibles, que sean fáciles de usar, diversas en sus aplicaciones y que reflejen las diferencias culturales y lingüísticas.

La erradicación de la pobreza debe ser la mayor prioridad. No es aceptable que más de la mitad de la población mundial se vea privada de alimentos y agua potable, vivienda y una atención sanitaria básica.
Hay que garantizar el acceso a la información, la educación y el conocimiento. Una infraestructura de comunicaciones e información y una mayor inversión en enseñanza en las comunidades locales son esenciales para reducir la “división digital” y para la participación en la futura sociedad del conocimiento.
La ayuda al desarrollo debe centrarse en esos objetivos a largo plazo.

Hacia una sociedad del conocimiento sostenible

El desarrollo de la ciencia y la tecnología es crucial. El desarrollo sostenible sólo se hará realidad a través de la innovación y de mecanismos de distribución innovadores. Hay que hacer que, en todas partes, las tecnologías trabajen para el desarrollo humano.
Todos necesitaremos el acceso al conocimiento y la tecnología. Todos debemos invertir más en enseñanza y formación, y en crear y asimilar los nuevos conocimientos.
La aparición de una sociedad del conocimiento interconectada en los próximos veinte o treinta años es un cambio de paradigma muy importante desde el modelo industrial de los siglos XIX y XX. Puede ser parte de la solución a nuestros problemas, o parte del problema.
La esperanza de que la dinámica del desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación en el seno de los mercados globalizadores, por sí misma, contribuirá a la prosperidad general y a la reducción de la pobreza es demasiado simplista.
Con las estructuras adecuadas, las tecnologías de la información y la comunicación pueden ofrecer oportunidades e integrar a miles de millones de personas, incluso en los países más pobres; proporcionar nuevo acceso, hasta en las regiones más remotas, a la educación, la información y el conocimiento; ayudar a erradicar la pobreza y construir comunidades sostenibles.

Oportunidades tecnológicas

Sin estas estructuras, dichas tecnologías pueden acabar siendo una más de las enormes inversiones y cargas medioambientales derivadas de la industrialización centralizada.
A medida que nuestras sociedades se hacen más complejas e interdependientes, hay que tratar de abarcar todas las dimensiones del desarrollo sostenible en conjunto.
La ciencia y la tecnología deben responder a las necesidades reales y ser accesibles y compartidas por todo el mundo. La aparición de una sociedad del conocimiento es el cambio de paradigma más importante del próximo medio siglo.
Se imponen un enfoque y una metodología holísticos que permitan la construcción escalonada de sociedades sostenibles con un aumento constante de la calidad de vida para todos.

Sin límites a la diversidad y la creatividad

Para evitar un “enfrentamiento de civilizaciones” en un mundo multicultural deben aceptarse la identidad y la diversidad culturales como objetivos legítimos en sí mismos, junto con el respeto por los derechos humanos fundamentales y la identificación con un conjunto común de valores humanos.
La pérdida de la diversidad cultural incrementa la inestabilidad política y económica. Necesitamos sociedades diversas culturalmente, tolerantes y vitales, en las que los individuos tengan la oportunidad de practicar y participar activamente y de perseguir y satisfacer su necesidad principal de un sentido de identidad y un sentido de pertenencia.
Necesitamos un mundo de “modernidades múltiples”, sin ideologías, en el seno de las comunidades, en el que las diferentes culturas coexistan pacíficamente: un mundo de “comunidades del aprendizaje”, en el que ninguna cultura imponga sus valores a las demás, y donde la “modernidad indigenizadora” y “el aprendizaje recíproco” sean valores en sí mismos.
La sociedad del conocimiento interconectada tiene que integrar la riqueza del conocimiento indígena, valorar e integrar un concepto antropocéntrico y ecocéntrico de sociedad en un mundo sostenible.
Hay que establecer objetivos: Mantener la diversidad de lenguas habladas activamente en la actualidad, aumentar la creatividad cultural indígena e independiente, aumentar el empleo cultural, reducir el riesgo de manipulación y monopolización de la información y asegurar el acceso asequible a las actividades culturales de alta calidad para todos.
Los medios de comunicación deben ser contemplados como un bien común con objetivos educativos y culturales, más que como el dominio exclusivo de los negocios con finalidades comerciales. Sobre todo, más que una cultura del consumo ,debemos crear una cultura de la participación.

Modernidad indeginizadora

La especificidad de los servicios culturales en el contexto de las políticas comerciales debe definirse mejor durante las negociaciones de la ronda de Doha en curso. Los servicios culturales, al igual que los “servicios” medioambientales, tienen una amplia función social.
Debemos desarrollar un sistema global que reconozca este hecho y que ponga la diversidad cultural a la par del crecimiento económico, la equidad social y la salud ambiental.
La sociedad del mundo futuro debe basarse en comunidades locales, ancladas en su herencia cultural y formando parte de la sociedad del conocimiento. Todos deben reconocer y observar el respeto a los derechos fundamentales del hombre, expresados en un conjunto común de valores universales.
La sociedad del conocimiento interconectada debe integrar la riqueza de las prácticas y conocimientos indígenas. La “modernidad indigenizadora” es un nuevo reto para todos.

El Príncipe El Hassan Bin Talal es el Presidente del Club de Roma. Texto condensado del documento Ningún límite al conocimiento, sino a la pobreza: Hacia una sociedad del conocimiento sostenible, que fue la contribución del Club de Roma a la cumbre del Desarrollo Sostenible de Johannesburgo.

RedacciónT21

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