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Espectacular muerte de dos estrellas a 4,37 millones de años luz

Los astrónomos han podido captar la agonía de un sistema de dos estrellas situado a 4,37 años luz de la Tierra, con resultado de muerte y creación de una nebulosa compleja de remanente estelar.

Los astrónomos han podido observar el proceso de muerte y descomposición de un sistema de dos estrellas situado en la Constelación El Centauro, a unos 4,37 años luz de distancia de nosotros, según explican en un artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics.

Las estrellas, al igual que los seres humanos, tienen un ciclo vital propio que les lleva a cambiar con la edad y al final, a la muerte.

Cada estrella brilla debido a la fusión termonuclear del hidrógeno en helio en su núcleo y su ciclo vital se cierra cuando quema todo el hidrógeno de su núcleo y crece hasta convertirse en una estrella relativamente fría llamada gigante roja.

Convertirse en gigante roja es comenzar a morir en tres fases sucesivas que terminan con la completa destrucción de la estrella: colapsa su estructura, su tamaño disminuye y se transforma en enana blanca.

Finalmente, la enana blanca se convierte en enana negra o cadáver estelar, un cuerpo frío e invisible en el espacio.

La enana negra es el equivalente de un cadáver que no emite luz: queda oculta a la mirada de los astrónomos, como si estuviera enterrada en una tumba cósmica.

No hay constancia de que las enanas negras existan, ya que el universo es todavía muy joven (13.700 millones de años) como para albergar cementerios de estrellas muertas, pero los astrónomos consideran que ese es el final de todas las estrellas, incluido nuestro Sol.

Observación en diferido

Lo que los astrónomos han podido observar ahora es la agonía real del sistema de doble estrella llamado HD101584 y comprobado que fue similar a una lucha estelar.

Consideran que su proceso de muerte se precipitó a medida que la estrella principal se convertía en una gigante roja: creció lo suficiente como para envolver a su pareja de menor masa, acabando prematuramente con su vida.

La estrella más pequeña fue atraída hacia el núcleo del gigante, pero no llegó a chocar con ella porque antes de esta previsible colisión estelar, la estrella más grande explotó, dispersó sus capas de gas y dejó expuesto su núcleo.

Se formó entonces una peculiar nube de gas como resultado del enfrentamiento entre las dos estrellas que quedó como el testimonio del sistema binario que fue.

Esa nebulosa tiene una compleja estructura debido a la trayectoria en espiral de l

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