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Expertos en la memoria analizan científicamente por vez primera la sensación del “jamais vu”

Usted va por la calle en la que siempre ha estado su casa y, de repente, le parece que no la conoce. O, por ejemplo, se queda mirando fijamente a una persona con la que convive y, de golpe, su rostro comienza a parecerle extraño. Estas sensaciones, que al parecer puede sentir el 60% de la gente, tienen un nombre: los “jamais vu”. Descritos hace mucho tiempo como uno más de los extraños comportamientos que a veces tiene nuestra memoria, hasta el momento nadie los había estudiado desde un punto de vista científico. Ahora, un equipo de investigadores de la universidad británica de Leeds trata de comprender cómo funcionan, y de inducirlos para analizar qué efectos tienen en nuestro cerebro. Por Vanessa Marsh.

La memoria es un laberinto: represión de recuerdos inaceptables, paramnesia (falsificación de la memoria) o déjà vu (reconocimiento visual de algo que en realidad no hemos visto o “esto ya lo he vivido antes”) son algunos de sus extraños y sorprendentes movimientos.

Ahora, los científicos tratan de desvelar una más de las incógnitas que la memoria presenta: el fenómeno de los denominados “jamais vu”, que literalmente se traduce como “nunca visto”, y que podría describirse como lo contrario del déjà vu, es decir, la sensación de encontrarnos frente a algo desconocido que, en realidad, conocemos perfectamente.

El investigador británico de la universidad de Leeds, Chris Moulin ha presentado los resultados de una reciente investigación realizada por dicha universidad acerca de este tema en la Cuarta Conferencia Internacional sobre Memoria celebrada en Sydney entre el 16 y el 21 de julio.

¿Por qué los músicos pueden olvidarse alguna parte de la partitura que han ensayado cientos de veces? ¿Por qué, de repente, no recordamos el significado de una palabra que hemos utilizado a menudo? ¿Por qué la gente que convive con nosotros hay mañanas que nos parecen auténticos desconocidos?

Buceando en las sensaciones
Por un momento, podemos estar en un lugar que conocemos bien y sentirnos desorientados, como si no supiéramos donde nos encontramos. Esta sensación, que según Moulin le ocurre a un 60% de las personas, está reconocida desde hace unos 100 años, pero aún hoy permanece inexplicable.

Moulin y su equipo de investigación han analizado por vez primera en laboratorio este fenómeno de la memoria, induciéndolo de manera artificial a un grupo de un total de 92 personas.

Para conseguir que éstas sufrieran un “jamais vu” artificial provocaron en ellas cierto cansancio cerebral a base de pedirles que repitieran palabras sencillas de manera continuada.

La saciedad semántica, es decir, que el cerebro se fatigue en una dirección determinada es una de las causas de este estado de la memoria. Las 92 personas escribieron palabras comunes, como “puerta” 30 veces en 60 segundos.

Cuando terminaron, se les pidió que describieran sus experiencias. El 68% de ellas mostraron signos de sufrir jamais vu, porque tras copiar las mismas palabras tantas veces aseguraron que les parecían palabras ficticias, que no sabían si las estaban escribiendo bien, que no les parecía que la palabra se correspondiese con su significado o si realmente no les habían añadido o quitado letras.

Estudio destinado a comprender enfermedades
Según publica la revista australiana ABC, el estudio de este fenómeno podría ayudar a los psiquiatras a comprender mejor determinadas enfermedades como la esquizofrenia o el síndrome de Capgras (SC), uno de los llamados delirios de falsa identificación (junto al síndrome de Fregoli –creer que un extraño es alguien familiar- y la intermetamorfosis –creer que personas conocidas han intercambiado sus identidades-), caracterizado porque el individuo enfermo es capaz de reconocer la cara de alguien conocido pero no siente la familiaridad hacia esa persona, pudiendo llegar incluso a considerarlo un impostor.

Moulin pretende visualizar lo que realmente sucede en el cerebro cuando sufrimos un jamais vu, a través de imágenes de resonancia magnética. De esta forma, intentará desvelar una pequeña parte de ese inmenso misterio que es la memoria humana, imprescindible para el conocimiento y para cualquiera de nuestras actividades cotidianas.

Cualquier proceso cognoscitivo interactúa constantemente con la memoria, guardando nuevos recuerdos y recuperando otros en nuestra existencia diaria. Ya sea visual, verbal o sensorial, la memoria es por tanto una clave imprescindible en nuestra manera de conocer el mundo. Resulta esencial por tanto averiguar por qué procesos la generamos, la perdemos, la distorsionamos o la escondemos. El misterio sigue siendo inmenso.

http://www.nytimes.com/2006/07/02/magazine/02dejavu.html?ei=5090&en=4b5a35e17d173880&ex=1309492800&adxnnl=1&partner=rssuserland&emc=rss&pagewanted=all&adxnnlx=1153408622-YbQs4CSsw2bhME228Bm9YQ

Yaiza Martinez

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