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La memoria puede apropiarse de los recuerdos de otros

La memoria humana alberga la sorprendente capacidad de apropiarse de los recuerdos de los otros, ha comprobado un estudio en el que han participado diversas universidades. La mayoría de estos episodios corresponden a personas gemelas o muy vinculadas entre sí, y aunque la apropiación de los recuerdos de otros carece probablemente de intención, suele ser de hechos provechosos. Es un fenómeno más común de lo que se piensa y ocurre de manera selectiva: casi el 99% de los recuerdos robados son buenos para el o la que se los queda, mientras que sólo la mitad de los malos son compartidos. De estos últimos, la gente se queda sobre todo con las desgracias, y desecha los recuerdos de errores que pudieran haberse cometido. Por Vanessa Marsh.

La memoria puede apropiarse de los recuerdos de otros

Un equipo de investigadores de las universidades de Duke (Estados Unidos) y de Canterbury (Nueva Zelanda) realizaron una investigación a principios de este año acerca de un inquietante fenómeno: la apropiación de recuerdos que pertenecen a otros. Según ellos, algunos de los recuerdos en los que hemos jugado un papel importante podrían de hecho corresponderse con las experiencias de otros, algo que resulta inexplicable.

En el mes de febrero, los resultados de esta investigación fueron publicados por la revista Genes, Brain and Behavior, en la que se señala que se estudiaron 77 recuerdos “disputados” entre pares de personas, 71 de ellos gemelos. Se demostró que la mayoría de los hechos que se recuerdan en común entre dos personas se refieren a hechos negativos y parecen servir de provecho a los que los tienen, hayan vivido la situación realmente o no.

Teniendo en cuenta que la memoria es el eje de nuestra identidad, y que somos lo que recordamos que somos, ¿qué sucedería si nuestros recuerdos nos hiciesen creer cosas que de hecho no hemos vivido aunque parezca que sí? La investigación ha intentado entender por qué algunas personas se apoderan de los recuerdos de otros.

Explicación descriptiva

Durante muchos años se había oído hablar acerca de estos fenómenos que narran los gemelos, pero hasta ahora no se habían estudiado científicamente, tampoco entre gente sin hermanos de este tipo.

En una investigación anterior, este mismo grupo de investigadores, David C. Rubin (Duke) y Mercedes Sheen (Canterbury), había descubierto que las personas, sobre todo los gemelos pero también otros, a veces consideran algunos recuerdos como propios aunque en realidad no les pertenezcan: son de gente que está cercana a ellos.

En la última investigación, los psicólogos reanalizaron los datos tomados en estudios pasados para intentar comprender lo que ocurría. La conclusión es meramente descriptiva: aunque la apropiación de los recuerdos de otros carece probablemente de intención, suele ser de hechos provechosos.

Logros o desgracias son los más normales, mientras que los recuerdos de actos deshonrosos o negativos no se “roban”. Para los científicos, esta apropiación de la memoria de los demás es otra de las distorsiones que suelen albergar los recuerdos.

Una de las componentes del equipo de investigación, Mercedes Sheen, relata su propia experiencia como hermana gemela para describir el fenómeno: al parecer, su hermana gemela y ella se disputan el recuerdo de su primer beso, a la edad de 12 años. Las dos creen haber besado al mismo chico, cuando no existe ninguna posibilidad de que eso ocurriese. Una de las dos se ha apropiado del recuerdo de la otra, pero no saben cual es.

También a los que no son gemelos

Los científicos aseguran que este fenómeno es más común de lo que se piensa: en un estudio realizado en 2001 con 20 pares de gemelos del mismo sexo que “compartían” 36 recuerdos, los participantes se dieron cuenta de que sólo habían tenido constancia hasta la fecha de 15 de ellos. Cuando se daban cuenta, reclamaban su supuesta propiedad.

En esta misma investigación, el equipo también interrogó a 69 pares de personas no gemelas, descubriendo que seis de ellas habían experimentado uno de estos recuerdos disputados. En la mitad de los casos, esto había sucedido con un hermano o hermana, en la otra mitad, simplemente con un amigo o amiga.

En la investigación publicada por Genes, Brain and Behaviour, también se descubrió que hay recuerdos que se “entregan” (más o menos uno de cada cuatro recuerdos compartidos) a la otra persona aunque sean nuestros.

El estudio ha demostrado que la apropiación es selectiva: casi el 99% de los recuerdos robados son buenos para el o la que se los queda, mientras que sólo la mitad de los malos son compartidos. De estos últimos, la gente se queda sobre todo con las desgracias, y desecha los recuerdos de errores que pudieran haberse cometido.

Intercambio de recuerdos

Asimismo, los científicos señalan que las discusiones acerca de los recuerdos se dan más entre mujeres que entre hombres, según ellos porque las mujeres suelen compartir más sus recuerdos con otros que los varones.

Esta especie de intercambio de recuerdos es similar a otros mecanismos de la psique humana, según los expertos: los amigos imaginarios de los niños suelen ser responsabilizados por éstos de lo que ellos mismos hacen mal, pero nunca de sus propios logros.

En los sueños también existe un paralelismo: a veces la gente no sabe distinguir algo que le ha ocurrido en sueños de algo que le ha sucedido en realidad.

Los recuerdos de origen incierto suelen ser acerca de hechos de relativa importancia, escriben los autores del estudio. Sin embargo, parece haber una tendencia “egoísta” en nuestra forma de seleccionarlos: normalmente tendemos a quedarnos con la información positiva acerca de nosotros, con aquello que hicimos bien, mientras que con las cosas que hemos hecho mal hacemos lo contrario: con el tiempo intentamos olvidarlas.

Vanessa Marsh

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