Tendencias21

Identifican un mecanismo cerebral que predice la generosidad en niños

Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Chicago (EEUU) ha analizado a nivel cerebral la generosidad de los niños, y ha descubierto marcadores neuronales específicos que predicen este comportamiento. En un estudio de 2007, también se encontró una relación entre la generosidad y la genética. Por Marta Lorenzo.

Identifican un mecanismo cerebral que predice la generosidad en niños

Los científicos ya sabían que, normalmente, la generosidad de los niños se va incrementando a medida que estos crecen.

Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Chicago (EEUU) ha analizado ahora este comportamiento a nivel cerebral, y ha descubierto marcadores cerebrales específicos que predicen la generosidad en los más pequeños. Dichos marcadores parecen relacionados con procesos mentales de evaluación moral y social, informa la Universiad de Chicago en un comunicado.

En concreto, los investigadores analizaron cómo el cerebro de los niños pequeños calculan si compartir o no algo con alguien de manera altruista. También los mecanismos que propician el incremento de la generosidad a medida que los niños crecen.

Sus resultados demuestran, según ellos, que los niños exhiben pronto patrones de respuesta neuronal automáticos cuando contemplan escenarios de comportamientos de ayuda o de lo contrario; y que más adelante muestran patrones de respuesta neuronal más controlados, que sirven para predecir la generosidad que desplegarán.

Ondas de altruismo

El estudio fue realizado mediante el registro (con electroencefalografía) de las ondas que generaba la actividad cerebral de 57 niños de edades comprendidas entre los tres y cinco años, mientras estos veían breves vídeos de animación en los que se mostraban comportamientos prosociales o antisociales. En los vídeos aparecían personajes ayudándose o dañándose unos a otros.

Tras esta prueba, los niños jugaron a una versión modificada de un juego llamado “Juego del dictador”, que es un juego muy simple de economía experimental que ha sido muy usado para estudiar actitudes altruistas.

En él, a los niños se les dieron diez pegatinas y se les dijo que eran para que se las quedaran. Después, se les preguntó si querían compartir algunas de ellas con un niño anónimo que iba a venir al laboratorio más tarde.

Los niños tenían dos cajas, una para ellos y otra para ese niño anónimo. De media, todos ellos compartieron algo menos de dos pegatinas con el otro niño (1,78 de las 10 que tenían). No hubo diferencias significativas por sexo o edad.

¿Qué sucedió en el cerebro?

La combinación de los resultados de ambas pruebas demostró que existía una relación entre el procesamiento cerebral de las situaciones morales presentadas a los niños en los videos y el comportamiento prosocial que los niños tuvieron después, al compartir sus pegatinas con el niño desconocido.

En concreto, con la EEG  se constató que los niños exhibieron respuestas neuronales automáticas a estímulos con carga moral (los escenarios de los vídeos)  y que después reevaluaron esos estímulos de una manera más controlada, para producir evaluaciones morales implícitas. Todos estos procesos cerebrales sirvieron como marcadores de sus evaluaciones y sus comportamientos morales.

Estos resultados “arrojan luz sobre la teoría del desarrollo moral documentando la contribución de los procesos automáticos y cognitivos que subyacen al comportamiento moral infantil”,  afirman los autores de la investigación.  Según ellos, este sería “el primer estudio de neurodesarrollo que analiza la sensibilidad moral y la relaciona directamente con las evaluaciones morales implícitas e incluso con el comportamiento moral real; y que identifica marcadores neuronales específicos para cada uno de ellos”.

La generosidad como comportamiento genético

El presente estudio ayuda asimismo a conocer mejor la base biológica de los comportamientos prosociales. Buceando en esa misma dirección, en 2007 un equipo de investigadores hebreos descubrió que la generosidad también tiene un componente genético.

Mediante un juego de ordenador en el que participaron 203 personas, de las que se tomaron muestras de ADN, estos otros investigadores descubrieron que existía una variación en un gen llamado AVPR1a en aquellos individuos que demostraron ser más generosos en dicho juego. Según los científicos, ésta fue la primera demostración empírica de la generosidad como comportamiento genético.

Referencia bibliográfica:

Jason M. Cowell, Jean Decety. The Neuroscience of Implicit Moral Evaluation and Its Relation to Generosity in Early Childhood . Current Biology (2014). DOI: 10.1016/j.cub.2014.11.002.
 

RedacciónT21

Hacer un comentario

RSS Lo último de Tendencias21

  • Crean una lancha eléctrica que viaja sobre el mar 15 marzo, 2022
    Una empresa sueca ha lanzado una lancha que se impulsa con uno de los primeros modelos de motor para barcos totalmente eléctrico. Viaja sobre el agua y puede recorrer 92 kilómetros a 44 kilómetros por hora con una sola carga de batería.
    InsideScience/T21
  • La sombra de un invierno nuclear planea de nuevo 15 marzo, 2022
    La escalada potencial de la guerra de Ucrania a un conflicto nuclear mundial evoca la histórica advertencia de Carl Sagan en 1983: el uso de armas atómicas provocará inevitablemente un invierno nuclear que, además de acabar con la vida en la Tierra, impactará también al universo.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • La simetría es el lenguaje de la evolución 14 marzo, 2022
    Un nuevo estudio sugiere que las formas simétricas que se aprecian en todo tipo de organismos vivos y hasta en la organización molecular nacen a partir de una especie de “lenguaje” predominante en la evolución. Este lenguaje se construye por economía de recursos: las formas simétricas insumen un menor esfuerzo de codificación de información que […]
    Pablo Javier Piacente
  • Descubren dos monstruosos agujeros negros supermasivos próximos a colisionar 14 marzo, 2022
    Un par de gigantescos agujeros negros supermasivos que componen un sistema binario, cada uno con 100 millones de masas solares, se están acercando para fusionarse y al hacerlo protagonizarán una colosal explosión de energía. Los astrónomos los descubrieron al observar la luz que emitieron hace 8.800 millones de años.
    Pablo Javier Piacente
  • Un asteroide de 4 metros impacta contra la Tierra solo dos horas después de ser descubierto 14 marzo, 2022
    Un asteroide de 4 metros impactó contra la Tierra este fin de semana, solo dos horas después de ser detectado. Cayó en el mar de Noruega y no causó ningún daño. Es la quinta vez que experimentamos esta sorpresa.
    Redacción T21
  • El calor hace más sexy a la descendencia 14 marzo, 2022
    Una investigación ha descubierto en gusanos que el calor estresante fomenta descendencia sexualmente más atractivas. Aunque no se puede atribuir a humanos, el hallazgo arroja pistas muy interesantes para investigar posibles correspondencias.
    InsideScience/T21
  • La gravedad cuántica podría emerger de un universo holográfico 14 marzo, 2022
    Una nueva investigación sugiere que la gravedad que domina todo el universo a gran escala emerge del mundo cuántico. Usando matemáticas avanzadas, concluye que el principio holográfico puede conciliar gravedad y mecánica cuántica.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • La gravedad cuántica estaría escondida en los agujeros negros 14 marzo, 2022
    Astrónomos del Reino Unido han descubierto que los agujeros negros pueden convertirse en la puerta de acceso a la gravedad cuántica, considerada el santo grial de la Nueva Física.
    Eduardo Martínez de la Fe
  • Detectan un precursor de moléculas orgánicas a 440 años luz de la Tierra 13 marzo, 2022
    Un equipo de astrónomas ha descubierto a 440 años luz de la Tierra un disco planetario, en el que pueden estar formándose otros mundos como la Tierra, que contiene unas moléculas precursoras de la vida. El descubrimiento sugiere que ese proceso cósmico forma parte de la génesis planetaria.
    Redacción T21
  • Una nueva terapia restablece las células a estados más juveniles 12 marzo, 2022
    Una nueva terapia de rejuvenecimiento celular revierte de forma segura los signos del envejecimiento en ratones, abriendo nuevas expectativas para prolongar o mejorar el envejecimiento saludable en seres humanos.
    Redacción T21