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La maternidad no disminuye la capacidad de atención

La idea de que las madres se vuelven olvidadizas después del parto es cultural: en realidad la maternidad refuerza la atención. Solo se sienten más distraídas cuando no tienen apoyo familiar.

Una nueva investigación desarrollada en la Universidad de Purdue (USA) ha descubierto que el cerebro de las mujeres que han dado a luz no sale perjudicado por el embarazo y que los eventuales olvidos de algunas cosas no representan ningún problema para su capacidad cognitiva relacionada con la atención.

La investigación sale al paso de evidencias científicas sobre lo que ocurre a las mujeres después de haber alumbrado un hijo: debido a los profundos cambios que afectan a su vida, suelen tener episodios de olvidos relativos a tareas cotidianas.

Si esos olvidos se vuelven frecuentes, entonces los episodios devienen momnesia, el término que designa la amnesia de las madres:  afecta a entre el 50% y el 80% de las madres, sobre todo a las primerizas.

Para profundizar en el conocimiento de esta situación, el nuevo estudio examinó a 60 mujeres que habían estado de parto hacía un año y a otras 70 mujeres que no habían sido madres.

A todas se las sometió a una prueba de ordenador: tenían que presionar un botón para mover una flecha en la pantalla.
La finalidad era determinar su estado de atención, alerta y orientación ejecutiva, y completar así la llamada prueba ANT.

También fueron encuestadas sobre su percepción sobre el nivel de atención propio y sobre si se sentían somnolientas. Los resultados fueron clasificados en una escala de siete puntos.

Atención mejorada

Los resultados, publicados en la revista Current Psychology, pusieron de manifiesto que las mujeres que habían sido madres realizaron mejor el ejercicio de ordenador, que las mujeres sin hijos.

Un dato relevante: esa ventaja era patente a pesar de que las madres eran de media 10 años de edad más mayores que las que no tenían hijos.

Respecto a la encuesta, los resultados revelan que la prueba atencional (ANT) coincide en puntuación con la percepción de la atención de las participantes, independientemente de si las mujeres han sido o no madres.

Valerie Tucker Miller, la autora principal de esta investigación, explica al respecto en un comunicado: “no encontramos evidencia para apoyar el ‘cerebro de mamá’ como lo entiende nuestra cultura. Es posible, en todo caso, que la maternidad esté relacionada con una atención mejorada, en lugar de disminuida”.

 

Fenómeno cultural
La coautora Amanda Veile añade que el estudio de métodos mixtos puede ser el primero en investigar los efectos a largo plazo de la maternidad biológica en el funcionamiento de la red de atención en la vida real.

Y añade: “creemos que el así llamado cerebro de mamá puede ser un fenómeno ligado a la cultura, y que las madres se sienten más distraídas y olvidadas cuando están estresadas y sin apoyo. Desafortunadamente, muchas madres se sienten así, especialmente ahora en medio de la inestabilidad económica y política y la pandemia».

Hay que señalar que contar con una mayor capacidad de atención no siempre es algo positivo. Podría ampliar o hacer crecer los sentimientos de estrés y aislamiento.

Miller concluye: «Planeamos hacer investigaciones interculturales para examinar más a fondo cómo las narrativas de la maternidad y el apoyo social están asociadas con la atención y el bienestar maternos en todo el mundo”.

 

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