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La NASA confirma que un asteroide de 500 metros representa una amenaza para la Tierra

Un asteroide de 500 metros de diámetro pasará junto a la Tierra en 2135, a una distancia inferior de la que se encuentra la Luna. No colisionará, pero la atracción gravitacional terrestre aumenta la posibilidad de un impacto posterior, el 24 de septiembre de 2182, que tal vez las tecnologías futuras puedan evitar.

La NASA confirma por primera vez que un asteroide de 500 metros de diámetro se acercará peligrosamente a la Tierra dentro de 114 años, en el año 2135, y que pasará junto a nuestro planeta a una distancia menor de la que nos separa de la Luna.

También confirma que, aunque en ese momento no se producirá un impacto que sería catastrófico, es muy posible que en años posteriores esa fatalidad ocurra.

Consideran esa posibilidad porque, al pasar en 2135 tan cerca de la Tierra, la atracción gravitacional de nuestro planeta puede alterar su trayectoria y hacerla coincidir más adelante con la de nuestro hábitat planetario.

Los científicos han calculado que, debido a esa posible alteración de su órbita actual, la probabilidad de impacto en el año 2300 es de aproximadamente 1 entre 1,750 (o 0.057%). Eso significa que hay 99,94% de posibilidades de que su trayectoria no suponga ningún impacto ese año, según los científicos.

Los investigadores también pudieron identificar el 24 de septiembre de 2182 como la fecha más significativa en términos de un impacto potencial, con una probabilidad de impacto de 1 entre 2700 (o aproximadamente 0.037%), señala la NASA.

Aunque las posibilidades de que golpee la Tierra son muy bajas, Bennu sigue siendo uno de los dos asteroides conocidos más peligrosos de nuestro sistema solar, destaca también la NASA.

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Visitante asiduo

Bennu es un viejo conocido desde su descubrimiento en 1999. Orbita alrededor del Sol con un período de 1.1955 años. La Tierra se acerca a unos 480.000 km de su órbita entre el 23 y el 25 de septiembre.

El 22 de septiembre de 1999, Bennu pasó a 0,0147 au de la Tierra, y seis años más tarde, el 20 de septiembre de 2005, pasó a 0,033 au de la Tierra.

Los próximos acercamientos cercanos se han recalculado utilizando observaciones realizadas por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA, que estuvo muy cerca del asteroide durante más de dos años.

Además de recolectar una muestra de la superficie de Bennu, la nave espacial proporcionó datos de precisión para predecir mejor su órbita alrededor del Sol.

Antes de salir de la órbita de Bennu el 10 de mayo de 2021, OSIRIS-REx recopiló información sobre su tamaño, forma, masa, y composición, y también recogió una muestra de roca y polvo de la superficie del asteroide, que entregará a la Tierra el 24 de septiembre de 2023, para una mayor investigación científica.

Ojo de cerradura gravitacional

Las mediciones de precisión en Bennu obtenidas por OSIRIS-Rex han ayudado a determinar mejor cómo evolucionará la órbita del asteroide con el tiempo y si pasará por un «ojo de cerradura gravitacional» durante su aproximación de 2135.

Los investigadores han identificado 26 de los llamados «ojos de cerradura gravitacionales» alrededor de la Tierra, áreas del espacio donde, si el asteroide pasa a través de ellos ese año, la gravedad de la Tierra podría desviar a Bennu hacia un curso de colisión con nuestro planeta después de 2135.

Para calcular exactamente dónde estará el asteroide durante su aproximación cercana de 2135, y si podría pasar a través de uno de los 26 ojos de cerradura gravitacional, los científicos evaluaron varios tipos de pequeñas fuerzas que pueden afectar al asteroide mientras orbita el Sol.

Incluso la fuerza más pequeña puede desviar significativamente su trayectoria orbital con el tiempo, lo que hace que pase a través de un ojo de la cerradura o lo descarte por completo.

Entre esas fuerzas, el calor del Sol juega un papel crucial. Cuando un asteroide viaja alrededor del Sol, la luz solar calienta su lado diurno. Debido a que el asteroide gira, la superficie calentada girará y se enfriará cuando ingrese al lado nocturno.

Fuerzas perturbadoras

A medida que se enfría, la superficie libera energía infrarroja, que genera una pequeña cantidad de empuje sobre el asteroide, un fenómeno llamado efecto Yarkovsky.

En períodos de tiempo cortos, este empuje es minúsculo, pero durante períodos prolongados, el efecto sobre la posición del asteroide se acumula y puede desempeñar un papel importante en el cambio de la trayectoria de un asteroide.

El equipo también consideró muchas otras fuerzas perturbadoras, incluida la gravedad del Sol, los planetas, sus lunas y más de 300 asteroides más, el arrastre causado por el polvo interplanetario, la presión del viento solar y los eventos de eyección de partículas de Bennu.

Los investigadores incluso evaluaron la fuerza que OSIRIS-Rex ejerció al realizar su evento de recolección de muestras Touch-And-Go (TAG) el 20 de octubre de 2020, para ver si podría haber alterado ligeramente la órbita de Bennu: confirmaron que había producido un efecto insignificante sobre la órbita del asteroide.

Asteroide Bennu. NASA

Preocupación relativa

La preocupación de los científicos por la probabilidad de un impacto de estas características es relativa, destaca la revista Science.

En caso de que se viera finalmente inevitable, existe la posibilidad técnica de desviar a Bennu de su fatídica trayectoria a través de “múliples impactos cinéticos”, una tecnología de la que dispondremos dentro de 50 años.

También existen otras opciones, como tractores gravitatorios o haces de iones (partículas cargadas eléctricamente), ya que dentro de 100 años dispondremos de tecnologías mucho más potentes que las actuales.

Lo que es indudable es que, si el impacto se produjera finalmente, sería catastrófico.

Se estima que Bennu dejaría un cráter de entre 5 y 10 kilómetros de diámetro y que la zona geográfica destruida podría ser hasta 100 veces mayor que el tamaño del cráter.

En 700 años lo sabremos

Nada que ver con el meteorito que hace 66 millones de años acabó con el 75% de las especies, incluidos los dinosaurios, ya que su diámetro era de 10 kilómetros.

Se calcula no obstante que un asteroide con un diámetro de 500 metros, como es el caso de Bennu, impacta la Tierra aproximadamente cada 130.000 años.

Además de Bennu, hay otro asteroide peligroso para la Tierra: (29075) 1950 DA, de algo más de 1 km de diámetro. Destaca por tener la más alta probabilidad conocida de impactar la Tierra.

Se desplaza a una velocidad de 59 000 km por hora, trayendo consigo una fuerza de 44 800 megatones de TNT que podrían impactar contra nuestro planeta.

Los astrónomos han calculado que la fecha de posible impacto con la Tierra sería el 16 de marzo de 2880, casi 700 años después del posible impacto con Bennu. Los científicos confían en disponer para esa fecha con suficiente tecnología para desviarlo de su fatal trayectoria.

Referencia

Ephemeris and hazard assessment for near-Earth asteroid (101955) Bennu based on OSIRIS-REx data. Davide Farnocchia et al. Icarus, 10 August 2021, 114594. DOI:https://doi.org/10.1016/j.icarus.2021.114594

Foto superior: Representación artística de OSIRIS-Rex durante su visita al asteroide Bennu. NASA / GODDARD / UNIVERSIDAD DE ARIZONA

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

2 comentarios

  • Buenas noches, me llamo Mª Teresa Martín Matos, y siento interés por todo lo que desconozco, por eso sus artículos me atraen.
    Serían tan amables de informarme cómo se llaman los dos astros grandes o lo que sean, que aparecen todas las noches próximos a la luna, casi alineados con ella. Se ven formados por unos 5 rayos muy luminosos, de distinto tamaño y color, dispuestos en sentido radial. Es que he observado el cielo en la noche desde que era una niña, y nunca los había visto hasta ahora.
    Perdonen que me salga del tema de sus artículos, pero es que me puede la curiosidad.
    Un cordial saludo
    Mª Teresa