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Los vagabundos

Los vagabundos

Ficha Técnica

Título: Los vagabundos
Autor: Maksím Gorki
Edita: Reino de Cordelia www.reino decordelia.es. Madrid. Primera edición, marzo de 2012
Traducción Sara Gutiérrez
Diseño: Jesús Egido
Colección: Literatura
Materia: Cuentos
Número de páginas: 232 págs.
Encuadernación: Rústica con solapas y cuadernillos cosidos
ISBN: 978-84-939798-2-9
PVP: 19,95 €

En Los vagabundos Maksím Gorki[ consigue que sus personajes dejen de ser seres anónimos gracias a la concienzuda descripción que el autor hace de sus cualidades, sus emociones, sus sentimientos, sus alegrías, sus penas y sus instintos.

Entre 1895 y 1899, Gorki escribió relatos y novelas cortas donde recogía su propia experiencia personal como vagabundo por la gélida Rusia, arrastrando una vida miserable y trabajando ocasionalmente para conseguir un mendrugo de pan con el que engañar al hambre y un harapo para burlar el frío. Las historias de vagabundos, a los que describe como seres libres que se oponen individualmente a las enormes diferencias de clases de las sociedad rusa, le fueron llevando desde el realismo hacia un romanticismo reivindicativo que marcaría en el futuro su literatura y le llevaría a apoyar abiertamente la revolución de 1917. Sara Gutiérrez ha seleccionado y traducido seis de las piezas más brillantes dedicadas por Gorki a los vagabundos, algunas de ellas inéditas en español y otras que dejaron de editarse hace años.

Índice

Rusia como estado de ánimo. Eva Orúe

Una vez en otoño
Konovalob
Camarada
Boles
El timador
Kirilka

Datos del autor

Los vagabundos

Maksím Gorki (1869-1936) fue el pseudónimo utilizado por Aleksei Peshkov, escritor ruso identificado con el movimiento revolucionario ruso que nació el 14 de marzo de 1869 en Nijni Novgorod. Aleksei Peshkov fue hijo de un tapicero que en base a mucho trabajo y esfuerzo mejoró más tarde su posición social. El chico, por su parte, a muy corta edad empezó a desempeñarse en oficios variados hasta que decidió abandonar el hogar paterno para hacer su vida independientemente. En el transcurso de 18 años, desde 1875 hasta 1893, el muchacho trabajó como empleado de pintor, ayudante de panadero, mesero de barco, ferrocarrilero y hasta como vendedor de bebidas. Y toda la experiencia acumulada a lo largo de sus correrías, enriquecería más tarde el bagaje temático del escritor. De hecho, sus vivencias y las de las personas con quienes trabajó y convivió dieron vida a los relatos de sus obras autobiográficas Infancia y Mis universidades. Una de sus experiencias, su permanencia como pasante de abogado, la que despertó su gusto por la literatura y su interés por la cultura. En adelante, la lectura fue actividad crucial en sus días y más tarde dio vida a sus primeras narraciones: Makar-Tchudra (1892), Tchelkach (1895). La obra de Máximo Gorki creció rápidamente. Ya para 1898, había reunido su producción narrativa en dos volúmenes. Su persona era cada vez más popular, sus cuentos agradaban al público y su fama trascendió las fronteras para llevar su nombre por toda Europa. Entonces, también sus producciones teatrales Pequeños burqueses y Los bajos fondos alcanzaron el éxito. Fueron llevadas a escena en 1902 en el Teatro de Artes de Moscú y más tarde recorrieron los mejores escenarios de Europa. Y mientras tanto, Máximo Gorki alcanzaba nuevos logros. De la narrativa corta pasó a la de largo alcance con novelas como Varen’ka Olesova (1898), Foma Gordeev (1899) y Los tres (1900). En San Petersburgo estableció contacto con destacados marxistas que le motivaron a volver la vista hacia los problemas sociales y lo convenció la conveniencia del movimiento revolucionario. También en su obra plasmó su simpatía con estos ideales como lo muestran sus dramas: El canto del petrel, Los veraneantes, Los hijos del sol, Los enemigos, Los bárbaros. La censura, no obstante recayó sobre algunos de ellos. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Imperial de Ciencias, pero en 1902 le fue anulado el puesto a causa de divergencias políticas. Pero Máximo Gorki no estaba dispuesto a ceder en sus ideales y siguió apoyando a la Revolución, lo que lo llevó a la cárcel. Al obtener su libertad se estableció en Capri donde formó un centro de emigración revolucionaria hasta poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, su fama iba en decadencia y él mismo sufría una crisis de identidad influenciado por las ideas de Tolstoi. Al estallar la Revolución Rusa en 1917, él se encontraba en su patria y trabajó activamente en el ámbito cultural hasta 1921 cuando se trasladó a Alemania donde permaneció tres años. Después estuvo en Sorrento y en 1928 regresó a Rusia donde empezó la etapa de su obra en que sustentó el régimen soviético Máximo Gorki murió en Moscú, el 18 de junio de 1936.

RedacciónT21

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