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Los laboratorios de biología marina serán los nuevos caladeros del mundo

Un nuevo sistema permite obtener en laboratorio especies masivas de peces que compensen la drástica reducción de caladeros en todo el mundo, debido a la sobrepesca y al cambio climático.

Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Marina de Tokio han desarrollado un sistema para la proliferación de células germinales primordiales de peces, capaz de convertir los laboratorios de biología marina en caladeros de especies piscícolas en peligro de extinción.

Las células germinales se encargan de la formación de las células reproductoras masculina o femenina de un ser vivo, llamadas gametos.

Las células germinales primordiales (CGP) son las precursoras de los ovocitos y espermatocitos. Se caracterizan por ser las únicas capaces de retener la capacidad de desarrollo pluripotencial que da lugar a un embrión.

Con este sistema, los científicos japoneses han abierto la puerta a la posibilidad de crear masivamente peces vivos en laboratorio: basta con juntar esas células masculina y femenina cultivadas artificialmente para obtener alevines a discreción.

¡Funciona!

En un artículo publicado en la revista Communications Biology, el autor principal de esta investigación, Goro Yoshizaki, y su equipo, explican que el sistema ideado por ellos ha funcionado.

Primero obtuvieron células germinales primordiales de un macho de la trucha arcoíris y a continuación las cultivaron en laboratorio durante 28 días.

De esta forma obtuvieron esperma y óvulos que luego trasplantaron a truchas machos y hembras: así obtuvieron 1.700 truchas arcoíris.

La trucha arcoíris, de la familia de los salmónidos, procede de los ríos y lagos de Norteamérica, aunque se ha extendido, especialmente por el Pacífico, debido a su atractivo gastronómico y para la pesca deportiva.

Especímenes mejorados

En declaraciones a Global Aquaculture, Goro Yoshizaki ha explicado que la técnica podría ayudar a preservar los peces en peligro de extinción y permitir su producción en masa.

«Es un logro extremadamente significativo que permitirá el cultivo masivo artificial de huevos y esperma de peces a gran escala», señala.

Y añade: “Nuestro objetivo es aplicar los métodos en los próximos años a proyectos de conservación de salmónidos similares a la trucha arcoíris y al atún rojo en unos cinco años”.

El objetivo final no es solo conseguir todos los peces que podamos obtener, sino también mejores especímenes que los resultantes de la reproducción natural.

Método novedoso…

Los investigadores explican en su artículo que la combinación de la criopreservación de células germinales primordiales (CGP) con su posterior trasplante en peces receptores, es una herramienta poderosa para la preservación a largo plazo de los recursos genéticos de los peces en peligro de extinción.

La criopreservación, mediante la cual las células o tejidos son congelados a muy bajas temperaturas, ya estaba reconocida como una técnica para mejorar la calidad de la descendencia y el suministro de alevines, así como para asegurar la diversidad genética.

Sin embargo, la aplicación de esta técnica ha estado limitada hasta ahora porque las especies en peligro de extinción a veces tienen glándulas genitales (gónadas) más pequeñas: al ser las encargadas de elaborar las células reproductoras, no suministran suficientes CGP para su uso en trasplantes.

El método desarrollado por los investigadores japoneses supera esta limitación y consigue obtener descendencia sana a partir de cultivo en vitro de CGP, así como rescatar especies en peligro de extinción.

… Y oportuno

El desarrollo tecnológico aportado por Japón, además de novedoso, es oportuno por la situación de las pesquerías en el mundo debido al cambio climático y a la presión humana sobre los caladeros naturales.

El dato más elocuente: la flota pesquera global se ha duplicado en tamaño en los últimos 65 años, periodo en el que la captura ha caído a su vez más de un 80 por ciento.

Son datos de una investigación publicada el año pasado en PNAS según la cual esta evolución refleja, por un lado, la creciente presión sobre los recursos marinos, y, por otro lado, una caída en la abundancia de peces en los océanos del mundo.

Menos peces

El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura 2020, publicado por la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO), añade otra evolución preocupante: el porcentaje de poblaciones de peces con niveles biológicamente sostenibles, que en 1970 era de un 90%, en 2017 ya había caído al 65,8%.

La conclusión más evidente es que la cantidad de peces disponibles para el consumo humano se reduce drásticamente.

Ante esta evidencia, la producción de peces en laboratorio emerge como una posible alternativa, tanto para recuperar especies en peligro de extinción como para satisfacer la demanda humana de consumo de pescado.

En el caso de España este desarrollo tecnológico tiene una importancia singular porque algunas especies piscícolas de agua dulce han sido llevadas al borde de la extinción. El gran declive de las especies de peces de agua dulce es una preocupación global que esta tecnología puede moderar.

Los laboratorios de biología marina se convertirán por ello en los caladeros de mañana, según anticipa Nihon Keizai Shimbun, el diario económico más importante del mundo.

Referencia

Production of functional eggs and sperm from in vitro-expanded type A spermatogonia in rainbow trout. Yoshiko Iwasaki-Takahashi et al. Communications Biology, Volume 3, Article number: 308 (2020). DOI:https://doi.org/10.1038/s42003-020-1025-y.

Foto: Piqsels.

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe

Eduardo Martínez de la Fe, periodista científico, es el Editor de Tendencias21.

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