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Los placebos también son alucinógenos

Un ambiente psicodélico y un placebo pueden provocar en las personas los mismos efectos alucinógenos que una potente droga: posible tratamiento para la depresión o la ansiedad.

El efecto placebo es el conjunto de síntomas sobre la salud que produce la administración de un medicamento falso.

La ciencia no puede explicar por qué una persona que toma azúcar en forma de pastilla consigue curarse o mejorar como si hubiera consumido un medicamento real.

Uno de los descubrimientos más recientes indica que a las personas que tienen más desarrollado el hemisferio cerebral derecho (emocional) y una sensibilidad psicológica mayor al dolor y al entorno, el efecto placebo les funciona, aunque sepan que han tomado un medicamento falso.

También se han identificado al menos dos regiones cerebrales implicadas en el efecto placebo.

Una de ellas es el núcleo accumbens, relacionado con el sistema de recompensa, que se activa cuando el placebo interviene en un proceso de curación.

Otra región cerebral relacionada con el efecto placebo es el giro dental medio, relacionado con funciones superiores como la atención y el aprendizaje.

Efectos alucinógenos

Lo que no se podía sospechar es que el efecto placebo funcionara también para producir efectos alucinógenos, tal como ha descubierto una investigación de la Universidad McGill en Canadá.

La investigación pretendía determinar los efectos de una droga psicodélica llamada iprocina en la creatividad de un grupo experimental de 33 personas.

Para ello simularon un ambiente similar al de una sala de fiestas en el que los participantes podían encontrar iprocina y consumirla a discreción en un entorno psicodélico propicio a estos comportamientos.

Puro teatro

Al menos eso es lo que se les había dicho, pero en realidad solo estaban consumiendo un placebo en un entorno en el que todo parecía real, incluso gente flipando que eran meros actores.

Los investigadores pudieron comprobar que un ambiente piscodélico y un placebo pueden provocar en las personas los mismos efectos alucinógenos que una potente droga.

Los participantes tuvieron que responder a un cuestionario sobre su experiencia y el 61% relató que había tenido vivencias psicodélicas.

El 39% restante contestó que no había notado nada especial, pero en los demás el efecto placebo provocó alucinaciones e incluso el consabido malestar físico posterior al consumo de drogas.

Esta investigación confirmaría asimismo que el entorno desempeña un papel determinante en el fenómeno psicológico conocido como “contacto alto”.

Este fenómeno, bien documentado, ocurre cuando los efectos alucinógenos que está viviendo una persona puede percibirlos otra persona cercana que no haya consumido drogas.

Imagen de Aneta Esz en Pixabay.

Terapia antidepresiva

Para los investigadores, estos resultados pueden resultar útiles para la terapia de la depresión y la ansiedad, en la que frecuentemente se usan alucinógenos.

Consideran que en determinados casos podría ser posible conseguir los mismos efectos combinando un ambiente psicodélico con un placebo, sin riesgo alguno para los pacientes.

“Dada la reciente vuelta de los alucinógenos para el tratamiento de trastornos como la depresión y la ansiedad, los médicos podrían explotar los factores contextuales para lograr resultados terapéuticos similares», explica uno de los investigadores, Jay Olson, en un comunicado.

Referencia

Tripping on nothing: placebo psychedelics and contextual factors. Jay A. Olson et al. Psychopharmacology (2020). DOI: https://doi.org/10.1007/s00213-020-05464-5

RedacciónT21

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