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Los vehículos eléctricos podrían reducir en un 70% las muertes por contaminación

Científicos de la Universidad de Minnesota (EE.UU.) han averiguado que los vehículos movidos por electricidad de fuentes renovables o gas natural podrían reducir en un 70% las muertes por contaminación del aire. Pero solo si esa electricidad no procede del carbón o del etanol de maíz: El efecto de estos últimos sobre la salud humana sería aún peor que el de la gasolina.

Los vehículos eléctricos podrían reducir en un 70% las muertes por contaminación

Conducir vehículos que utilizan electricidad a partir de energía renovable en lugar de gasolina podría reducir las muertes provocadas por la contaminación del aire en un 70%.

Este hallazgo es el resultado de un nuevo análisis del ciclo de vida de los vehículos convencionales y alternativos y el impacto en la salud pública de la contaminación del aire que producen, publicado ayer lunes en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El estudio también muestra que el cambio a vehículos propulsados por electricidad producida con gas natural proporciona grandes beneficios para la salud.

Por el contrario, los vehículos que funcionan con etanol de maíz o los impulsados por electricidad basada en carbón son peores para la salud; el cambio de la gasolina a esos otros combustibles aumentaría el número de muertes resultantes debido a la contaminación del aire en un 80% o más.

«Estos resultados demuestran la importancia de la electricidad limpia, como la proveniente de gas natural o de energías renovables, en la reducción sustancial de los impactos negativos del transporte en la salud», señala Chris Tessum, co-autor del estudio e investigador en el Departamento de Ingeniería Civil, Ambiental y Geológica de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Minnesota, en la nota de prensa de ésta.

El equipo de la Universidad de Minnesota estimó cómo cambian las concentraciones de dos importantes contaminantes -partículas sólidas y ozono troposférico o ambiental – según la opción utilizada para la propulsión de vehículos.

El análisis

Los autores analizaron el efecto de biocombustibles líquidos, diésel, gas natural comprimido y electricidad a partir de una serie de fuentes convencionales y renovables. El análisis incluyó no sólo la contaminación de los vehículos, sino también las emisiones generadas durante la producción de los combustibles o la electricidad que los alimentan.

En el caso del etanol, por ejemplo, la contaminación del aire procede de los tractores en las granjas, de los suelos después de aplicar los fertilizantes, y del suministro de energía para la fermentación y destilación del maíz para producir etanol.

«Nuestro trabajo pone de manifiesto la importancia de analizar el ciclo de vida completo de la producción y uso de la energía, no sólo lo que sale de los tubos de escape», señala el profesor ayudante de Ingeniería de Bioproductos y Biosistemas Jason Hill, co-autor del estudio. «Subestimamos enormemente los impactos del transporte sobre la calidad del aire si ignoramos las emisiones de la producción de los combustibles o la electricidad.»

Los investigadores también señalan que mientras que los estudios recientes sobre los impactos ambientales del transporte se han centrado principalmente en las emisiones de gases de efecto invernadero, también es importante tener en cuenta la contaminación del aire y la salud.

Su estudio ofrece una mirada completa sobre en qué parte del ciclo de vida se producen las emisiones, la forma en que se mueven en el entorno, y dónde respira la gente esa contaminación. Sus resultados proporcionan un detalle sin precedentes sobre los efectos en la salud del impacto en la calidad del aire de la producción y el uso de combustibles para el transporte.

«La contaminación del aire tiene enormes impactos en la salud, incluyendo el aumento de las tasas de mortalidad en los EE.UU.», afirma el profesor de Ingeniería Civil, Ambiental y Geológica Julian Marshall, co-autor de este estudio. «Proporciona nueva y valiosa información sobre cómo algunas opciones de transporte mejorarían o empeorarían los impactos en la salud.»

Referencia bibliográfica:

Christopher W. Tessum, Jason D. Hill, y Julian D. Marshall: Life cycle air quality impacts of conventional and alternative light-duty transportation in the United States. PNAS (2014). DOI: 10.1073/pnas.1406853111.

RedacciónT21

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